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12 OPINIÓN HORIZONTE PUEBLA MARTES, 6 DE FEBRERO DE 2018 abc. es opinion ABC RAMÓN PÉREZ- MAURA ESTE PSOE SIN REMEDIO Pretender cambiar el nombre de Castellón de la Plana ofrece argumentos al secesionismo catalán BANDONAD toda esperanza, los que entráis nos dijo Dante que rezaba sobre los portales del infierno. Eso mismo debemos pensar los españoles del PSOE dirigido por Pedro Sánchez. Hubo un tiempo en que creíamos que sondeos de opinión como el de ayer del CIS, en el que el PSOE pierde en la oposición más de un punto porcentual, harían reflexionar al socialismo sanchista. Porque el verdadero derrotado de ese sondeo es ese Partido Socialista que en lugar de crecer como alternativa, retrocede. Pero no hay nada que hacer. Sus despropósitos siguen multiplicándose. Cataluña debería ser una lección que ilumine a todos los políticos constitucionalistas en realidad, también a los que no lo son Las cesiones al nacionalismo han llevado a España a la encrucijada de la hora presente. Pues el PSOE no se da por aludido. Ahora sabemos que está en el empeño de cambiar el nombre oficial de Castellón de la Plana por el de Castelló de la Plana En este momento ambos son oficiales. De aceptarse el cambio que promueven los socialistas valencianos con Compromís y el resto de la izquierda nacionalista, la n sería prohibida. ¿De verdad puede alguien creerse que los castellonenses se merezcan el que se dedique un minuto de su tiempo y un céntimo de sus presupuestos a esta estupidez? Pues la realidad es que el PSOE está en eso que acabará, como en su día ocurrió con La Coruña, obligando a todas las instituciones a emplear el nombre oficial Lo que es una soberana mamarrachada. Porque quienes defienden la teoría de que los papeles oficiales deben referirse a A Coruña o a Girona Princesa incluida, son los mismos que cuando se refieren a Madrid lo hacen empleando el término Madrit que tengo la impresión de que tampoco es su nombre oficial. Igual que me gustaría ver a los defensores de esa teoría de la oficialidad excluyente refiriéndose a Londres como London, a Bruselas como Bruxelles o a Marsella como Marseille, por poner sólo algunos ejemplos. Este PSOE sin remedio sigue alineado con el nacionalismo rupturista que se nutre de pequeños detalles como quitar la n de Castellón. España no se merece un Partido Socialista así. Y que no nos cuenten que es un problema en el que el socialismo local puede actuar por libre. Porque sus consecuencias afectan a todos los españoles a corto y a largo plazo. Es una medida, que de aprobarse obligará a todos los organismos del Estado y socavará la unidad de la nación, que tiene en el idioma castellano uno de sus instrumentos de cohesión. Un partido federal como el PSOE debe de tener unas políticas de obligado seguimiento en todo el territorio. Y lo que a todos afecta no puede ser decidido por unos pocos solamente. Porque eso es exactamente lo que pretenden los secesionistas catalanes. Y el socialismo valenciano les da argumentos. A COSAS MÍAS EDURNE URIARTE LOS ABANICOS FEMINISTAS Aunque sirvieran para eludir Cataluña, bienvenidos sean los abanicos feministas E temo que la reivindicación feminista de los Goya fue sobre todo una alternativa para evitar Cataluña, una manera de mantener la tradición de protesta eludiendo el debate político fundamental del último año que es Cataluña. Hubo también imitación de los Globos de Oro, pero a falta, afortunadamente, de un Harvey Weinstein local, el MeToo se transformó en el Más Mujeres. Con el éxito de hacer olvidar lo extraño de que un grupo que llevaba años de furibunda crítica a los Gobiernos del PP no aprovechara la gala para felicitar al Gobierno del PP, y al PSOE y Cs, por su defensa de la democracia en Cataluña, y denunciara, de paso, el golpe de Estado independentista. A pesar de la sonora ausencia anterior, lo cierto es que los abanicos feministas son útiles para poner de manifiesto el desequilibrio entre hombres y mujeres también en el cine. Yo no diría tanto como Penélope Cruz, que toda mujer que diga que no se ha sentido discriminada, miente pero casi. Incluso en la universidad, donde el sistema público garantiza la igualdad de salarios y de condiciones de acceso a todas las posiciones, la inmensa mayoría de las mujeres hemos sentido los efectos de los valores sobre las supuestas mayores capacidades de los hombres. Como en los ámbitos privados, con brecha salarial y otros problemas añadidos. M Lo que nosotras hacemos, decimos o escribimos es valorado habitualmente como menos interesante, importante o profundo que lo que hacen, dicen o escriben los hombres. No sólo lo experimentamos las mujeres todos los días y lo compartimos entre nosotras, es que hay varios estudios científicos que lo avalan. Muy especialmente, el estudio conocido como Jennifer y John es fascinante e inquietante: el mismo curriculum ficticio enviado a 127 catedráticos de universidad con la sola variación del sexo del solicitante, Jennifer o John, dio lugar a una significativa mejor valoración del curriculum firmado con John. Aún más, le ofrecieron un mejor salario, sólo por llamarse John en lugar de Jennifer. Y eso que quienes juzgaban eran nada menos que catedráticos de universidad, lo que da una idea de que el sexismo funciona de la misma manera en las más altas esferas intelectuales. Otra cosa es la falta de autocrítica de las mujeres y las soluciones. No podemos pretender, por ejemplo, que haya un 50 de directoras de cine, o de guionistas, o de montadoras, cuando la mayoría de las jovencitas prefieren ser actrices. Cuando muchas aún quieren ser las más bellas y casarse con el director en lugar de ser las directoras, como Isabel Coixet, que estuvo también original y muy interesante en su discurso de los Premios Mujer Hoy hace una semana. De ahí que Coixet se quedara sola en su propuesta de ir en pijama a los premios. Eso sí que es revolucionario, para poner de manifiesto el contraste entre la importancia del físico y vestidos de ellas frente al interés por las mentes de ellos, en ésta y en todas las galas. Cambiar esas imágenes es mejor y más eficaz que las cuotas. Como ese 50 de subvenciones a mujeres que reclamaron algunos en los Goya. Cuando ellos mismos serían los primeros en indignarse si eso conllevara un rechazo a un proyecto mejor porque su director se llamara John en lugar de Jennifer. Claro que si mi opinión crítica con las cuotas no tiene éxito y se acaban estableciendo también en el cine y en los espacios culturales, sugiero que se reserve cuota especial para las mujeres de derechas. Si ser mujer complica las cosas, ser mujer y de derechas es todo un reto en ese mundo dominado por los hombres y por la izquierda.