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ABC LUNES, 5 DE FEBRERO DE 2018 abc. es espana madrid MADRID 67 Modus operandi Los contactos Los narcos captan a personal de varios aeropuertos, que ocupan diferentes puestos para colar sus maletas desde el país de origen hasta el de destino. para moverse en pista se encarga de meter el equipaje con droga en bodegas evitando que pase los controles policiales y los rayos x. Recogida Estos bultos los recogen otros compinches en el avión y se encargan de sacarlos del aeropuerto por diferentes vías (vehículos o su cuerpo) La Policía detectó droga en una pierna ortopédica en 2013 POLICÍA NACIONAL Los datos La red cuenta con la identidad de los pasajeros del vuelo caliente Personal con autorización tos son estratégicos, pues pueden cir- peraron a ver qué ocurría con la mercular por zonas restringidas del aero- cancía. Más tarde, otro trabajador de puerto sin que, en teoría, levanten de- la compañía, de nacionalidad búlgamasiadas sospechas. Pero uno de los ra, se acercó a la furgoneta, la abrió y implicados el mes pasado cometió el cogió el bulto. error de ir a por las maletas comprometidas fuera de su horario laboral. 4 kilos de coca en la cinta La semana anterior ya había hecho lo Los funcionarios procedieron a la demismo, así que el supervisor del vue- tención del mismo. Al dominicano, holo sospechó de sus planes, dio parte a ras más tarde, cuando entró en su turla empresa y ésta avisó a no laboral. A ambos se les la Policía Nacional. imputa un delito contra El error Según narran desde la la salud pública. La interUno de los entidad afectada, cuyo vención policial hizo que compinches de la estos delincuentes no punombre omitimos por rared fue a recoger dieran recoger otra mazones obvias, el empleala droga fuera de leta cargada con cuatro do, de origen dominicano pero nacionalizado en su turno laboral, kilos de cocaína en una España, solicitó las llalo que hizo saltar de las cintas de equipaves de uno de los vehícuje. El paquete de la furlas alarmas de los de pista sin tener augoneta contenía un kilo la compañía torización; cogió la furde esta misma sustancia. goneta y se dirigió hasta Los detenidos llevael vuelo indicado por los narcos, pro- ban poco tiempo trabajando para la cedente de Suramérica. Sacó una bol- empresa. El dominicano, no más de un sa de bodegas, la metió en el vehículo año; el búlgaro, de forma esporádica y se marchó de la pista. El hombre cuando la compañía lo requería. Sus abandonó el aeropuerto dejando apar- sueldos de mileuristas les resultaron cada la furgoneta en la instalación. insuficientes y vieron una forma fácil La Unidad de Estupefacientes des- de ganar dinero sirviendo como coplegó un dispositivo de vigilancia so- rreos de la droga. Las entidades que bre la misma. La empresa le entregó trabajan en Barajas son conscientes una copia de las llaves y los agentes de que su personal es susceptible de procedieron a inspeccionarla. Com- ser tocado por organizaciones del criprobaron que, bajo el sillón del copi- men y siempre realizan labores exloto, el dominicano había dejado una haustivas de control sobre sus trababolsa con ropa y un paquete cuadra- jadores: el registro de sus taquillas, fido que a todas luces parecía contener chajes y horarios. La Policía Nacional droga. Dejaron todo como estaba y es- es la que más los vigila. El negocio de la droga está en constante renovación para intentar eludir los controles policiales en los aeropuertos. Algunos escondrijos son asombrosos Silicona mamaria, ropa y prótesis, los escondites T. G. R. MADRID ocaína y heroína impregnada en prótesis ortopédicas; en una silicona mamaria previamente operada al cuerpo de una mujer; en el interior de latas de bebidas; en zumos; en las tapas interiores de libros; en botes de productos de aseo; en documentos académicos de una universidad; en cajas de ropa interior; oculta en prendas infantiles... Estos son algunos de los escondites que desde 2012 se lleva encontrando la Policía Nacional en el Aeropuerto de Barajas tras sus exhaustivos controles. La creatividad en el negocio de la droga, sin duda, es un requisito indispensable. Uno de los escondrijos más sorprendentes de los últimos años fue el utilizado por una mujer de origen venezolano, procedente de un vuelo de Bogotá. La Policía detuvo en Barajas a esta mulera tras detectar que ocultaba 1,7 kilos de cocaína en C sus prótesis mamarias de silicona. Ocurrió en agosto de 2014. Los agentes comprobaron que sus senos tenían malformaciones e irregularidades. Ante el grave riesgo que suponía para su vida, fue trasladada a un hospital, donde le fue extraída la sustancia. Ocho meses más tarde, un narco colombiano fue el responsable de que otra venezolana se operase también los pechos para introducir en su interior guantes de látex llenos de coca. Uno de ellos reventó, produciendo la muerte inminente de la mujer, de 39 años, en un hotel de Marbella. La Policía, también en Barajas, detuvo en junio de 2013 a un empleado del aeropuerto y a dos viajeros, todos ellos acusados de narcotráfico. El vuelo procedía de Panamá. Uno de los hombres había ocultado en una prótesis ortopédica que utilizaba para caminar cerca de un kilo de cocaína. El trabajador de Barajas les había ayudado en la operación.