Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES, 5 DE FEBRERO DE 2018 abc. es deportes ABCdelDEPORTE 49 Ramos demuestra su enfado por el desastre general en el 2- 2 mientras Benzema evidencia con su gesto que no se puede creer lo sucedido Los dos sistemas de la Undécima y de la Duodécima 4- 3- 3 frente al Atlético 4- 4- 2 frente a la Juventus Ronaldo Benzema Ronaldo Bale Benzema Kroos Modric Casemiro Kroos Isco co Modric Casemiro ABC El sistema que hoy falla El Madrid venció al Atlético en Milán con el 4- 3- 3 que ahora repite Zidane. Pero ahora, Bale, Cristiano, Benzema y Kroos no están bien. El esquema de 2017 Isco sustituyó al lesionado Bale el año pasado y el Real Madrid ganó cinco títulos. El 4- 4- 2 es una táctica mejor en el capítulo destructivo. ción sin balón. Al igual que Lucas expresó desde lo más dentro de su corazón, frente al Leganés, la falta de entrega de medio equipo, en Valencia hubo enfado general de los defensas y de los centrocampistas por la indolencia con la que Cristiano, Bale y Benzema se permitían no solo no ayudar en defensa sino bajar caminando, de tal manera que dos robos de balón de Carvajal frenaron el contragolpe porque los tres se encontraban fuera de juego y mirando hacia Keylor en vez de estar listos para arrancar en carrera hacia la portería rival. Es hora de no hablar y hacer Sin quitarse culpa por los dos goles recibidos, el cuarteto de la retaguardia piensa que el desconcierto general fue producto de la carencia de trabajo destructivo que existía desde la delantera. El Levante les llegó en oleadas en cinco ocasiones que pudieron costar REUTERS cuatro goles. La desconcentración se extendió al centro del campo y todos fallaron a la hora de frenar al contrario. El mea culpa es general precisaba ayer un líder de la plantilla. Pero las asignaturas suspendidas quedaban muy patentes. Las estrellas no rinden y el sistema defensivo es un desastre total. Así no pueden seguir. El balance de situación es rotundo: Cristiano, que hoy cumple 33 años, no decide; Bale no funciona; Benzema es impredecible; y Kroos no está fino. Con este panorama, los hechos aconsejan a Zidane un cambio de idea. El dilema es que el entrenador duda. No sabe qué hacer, pues el equipo ha destrozado su mensaje. Ha impedido fichajes, ha frenado cesiones y sus pupilos no le responden. Modric, Ramos, Varane, Marcelo, Casemiro y Carvajal lo dieron todo por él, pero el resto no se subió al carro. El capitán afirma que es hora de hablar menos y hacer más. vuelva a acoger, la temporada próxima, partidos de UEFA como en las remontadas de los ochenta, cuando el gallinero estaba lleno dos horas antes y por la grada aún circulaban hogazas llenas de embutido de las peñas provinciales y botas de vino, particularidades abolidas por el fútbol moderno, que sólo concibe turistas, espacios VIP y una traslación del espíritu Disney donde hasta las nuevas arquitecturas de los estadios aspiran al parque temático. El colapso del Real Madrid, por tanto, va a ser sobrellevado por la institución con mentiras piadosas que no resistirían un destrozo del PSG el próximo día 14 y con la fabricación de falsas esperanzas tales como Neymar, de quien pronostico, después del triste empate contra el Levante, que será en Madrid uno de los grandes protagonistas de la semana deportiva. Habrá madridistas dispuestos a dejarse engañar con tal de no afrontar la realidad y de no aceptar que, este año, hicieron el canelo al pagar el abono, salvo que necesiten excusas para salir de casa como aquel amigo abonado en San Isidro que decía que los toros eran aburridos: Pero más aburrido es quedarse en la oficina La actitud mía, hasta que Zidane me trató como a un niño, era una proeza de la sabiduría oriental. Prácticamente, sólo me faltaba decir Permane- cía ahíto y agradecido por el atracón reciente de gloria y resignado, consciente de la gravedad de la herida, a un año abocado a ser un inmenso gatillazo. Casi tenía interés científico contemplar la repentina combustión espontánea de un equipo armado para hacer época. De hecho, me disponía a esperar al PSG con la dignidad terminal de aquellos patricios que esperaron en sus porches romanos, sin inmutarse, a los galos de Breno que acudían para pasarlos a cuchillo. La Liga no está decidida, dice Zidane, y al decirlo arruina la dignidad madridista ante el espectáculo de su propia extinción.