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38 ECONOMÍA LUNES, 5 DE FEBRERO DE 2018 abc. es economia ABC EL QUINTO EN DISCORDIA POR JOSÉ RAMÓN ITURRIAGA Nadal contra Nadal El ministro de Energía ha sido uno de los protagonistas de este inicio de año. Los distintos globos sonda que ha ido lanzando al mercado sobre los posibles cambios regulatorios en el sector eléctrico han levantado una fuerte polvareda. Sin venir muy bien a cuento, la semana pasada nos levantamos con unas declaraciones en las que se daba por hecho un importante recorte de tarifa en las compañías de gas. Unos días después, les tocó el turno a las eléctricas. Finalmente, en el Congreso de los Diputados, el ministro tuvo que matizar lo que había ido saliendo en los medios. El daño ya está hecho. Independientemente de cómo resulte la tan cacareada revisión de tarifas, la inseguridad jurídica que desprende esta EFE Álvaro Nadal forma de hacer las cosas ha calado. Y es algo que viene de lejos. Tras la última gran reforma el todo vale y no nos importa eléctrica- -cuyo responsable pasar por encima de la seguriseguro recuerdan, pues fue el dad jurídica, la cosa pinta muy hermano del actual ministro- mal. no se ha recuperado la estabiliEsperemos que el revuelo de dad regulatoria, esencial para los últimos días haya servido de que los distintos jugadores del algo. Con todo, no lo creo. sector sepan a qué atenerse. No va a importar mucho dónde traza finalmente la línea el señor ministro, porque no hay ninguna seguridad de que tal criterio se mantenga en el tiempo antes de otro cambio inesperado. El motivo detrás de este último embiste parece ser meramente político y, por ello, más preocupante. La inicial reforma que tuvo que hacer el gobierno del PP en su primeralegislatura era técnica: el sistema tarifario no era sostenible. Ahora bien, si entramos en En la imagen, la Bolsa de Madrid EFE Prima de riesgo El diferencial entre la deuda a diez años entre España y Alemania ha sido, como quién que no quiere la cosa, por debajo de los 70 puntos básicos. Y la noticia es que no está siendo noticia, incluso a pesar de que este movimiento se está produciendo por las razones correctas. El comportamiento de la prima ya no le importa a nadie, lo que constituye una buena noticia. Recuerden como estábamos- -hace no tanto, por cierto- -cuando la prima lo ocupaba todo. Y es que hay cosas que son solo noticia cuando son negativas. Ahora bien, que no sea noticia no quiere decir que no esté pasando. Tras los peores momentos en los que estuvo casi en 700 puntos básicos allá por 2012, el diferencial de la deuda se embridó y se estabilizó por encima de 100. En las últimas semanas ha vuelto a coger tracción y ha bajado de los 70 puntos básicos, cotizando muy por debajo de la italiana, portuguesa o griega, y mucho más cerca de la francesa. Este movimiento, además, se produce de la mejor forma posible: la rentabilidad del bono alemán aumenta (es decir, el precio baja) mientras se mantiene la del español. Un paso más en la normalización de la percepción del riesgo en Europa. El bono estaba cotizando, de alguna manera, la posibilidad de que se rompiera el euro; y, en cambio, el español se ha mantenido a los mismos niveles o algo mejores, en la medida en que la realidad económica se impone frente al temor a posibles desenlaces apocalípticos. Lo lógico es que dichos fundamentales se impongan, que la deuda española y alemana sigan convergiendo y que la otrora famosa prima de riesgo vuelva a cotizar con 20 o 30 puntos básicos de diferencia. Aunque no sea noticia, sirve para volver a poner a los activos españoles en el radar de los inversores internacionales. LA BOLSA TAMBIÉN CAE a semana pasada se truncó la racha de los índices americanos con una caída de más de un 3 Lo mejor de que se haya roto es que volvemos a poner el marcador a cero y que se termina la agonía de los que, agarrándose a ese argumento, llevaban demasiado tiempo anticipando que la bolsa iba a caer. Ya ha caído, así que ya pueden apuntarse el tanto. En cualquier caso, viniendo de dónde venimos, una corrección de los índices americanos no solo era esperable, sino que resulta sano. La excusa para esta corrección ha sido el repunte del bono a diez años americano en el arranque del año. Se ha ido casi al 3 en pocos días, a medida que se confirma que la recuperación de la economía americana se está por fin trasladando a los precios. Y como no podía ser de otra manera, este movimiento se ha producido de forma brusca, lo que siempre provoca mayor L nerviosismo en el mercado. En este punto, cuando la recuperación económica se está trasladando a los precios, la pregunta pertinente para saber si las caídas de los últimos días son una mera corrección, o el anticipo de mayores caídas, es: ¿cuál es el punto en el que mayores subidas de tipos de interés en los bonos resultan negativas para las bolsas? Si miramos un poco hacia atrás, y a pesar del fuerte rebote del bono americano en los últimos días, nos damos cuenta de que los tipos se sitúan a niveles todavía históricamente bajos e inferiores al crecimiento nominal de la economía, lo que no debería suponer ningún problema para las bolsas. Por tanto, si las cosas se quedan así, es probable que lo sucedido en los últimos días constituya una magnífica ocasión para subirse al carro del mercado. Mirando hacia delante, las preguntas pertinentes para tratar de anticipar la velocidad a la que van a seguir subiendo los bonos serían, por un lado, si existen riesgos inflacionistas y, por otro, cuál va a ser la reacción de los bancos centrales. En principio, la inflación tiene que recuperarse, porque venimos de niveles extraordinariamente bajos. Ahora bien, un repunte de la inflación no quiere decir que las fuerzas deflacionistas de los últimos treinta años- -globalización y migración- -hayan salido de escena. Lo precios pueden irse algo por encima de los límites que ha establecido la Reserva Federal, pero probablemente solo suceda de forma temporal. Y, en respuesta a la segunda, los bancos centrales en general y la Reserva Federal en concreto parecen dispuestos a convivir con algo más de inflación de la que hemos tenido durante los últimos años, porque saben que es la mejor medicina para el problema del elevado endeudamiento público actual. Estas caídas, vistas con perspectiva, van a ser un magnífico momento para subirse a las bolsas, sobre todo en el caso de las europeas, pues van muy por detrás en el ciclo económico.