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ABC VIERNES, 2 DE FEBRERO DE 2018 abc. es ABCdelOCIO 65 Patrimonio natural Cosas un poco bellacas o un poco tontas A quienes indagan sobre el nombre del delincuente le contestan que eso iría contra el derecho al honor EL MARQUÉS DE TAMARÓN Ventana al campo El sentido de la vida MANUEL DE JUAN P orque las gentes no suelen ponerse de acuerdo si no es en cosas un poco bellacas o un poco tontas como ya en 1930 nos advirtió Ortega y Gasset en La Rebelión de las Masas Y pocas cosas hay tan bellacas y tan tontas como dejarse engañar por leguleyos buenistas que adrede se manchan la toga con el polvo del camino para no meter en la cárcel a los incendiarios. Eso escribí en un samizdat el día de Santiago del 2012. Diez días después hubo un incendio provocado en el Parque Nacional de Garajonay. Destruyó 4.100 hectáreas de laurisilva, flora de la Isla de La Gomera excepcionalmente importante, tanto que había sido declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en 1986 y Reserva de la Biosfera días antes del incendio. En esos días, la Prensa habló de sospechosos detenidos, pero ahora ya los buscadores de la Red han debido de borrar los datos o conjeturas. Asunto olvidado. Pero sí consta que Doña Ana Oramas, diputada por Coalición Canaria, se declaró ofendida cuando la señora Merkel, canciller de Alemania, dijo que no iría de vacaciones, como era su costumbre, a pasear por la Isla de La Gomera. La señora Oramas le exigió menos austeridad, más inversiones y más flexibilidad en el cumLa plimiento del déficit ayupena no se da para reforestar el bosque cumple y la quemado por el delincuente desconocido y que vol- indemnización no se paga viera a visitar La Gomera tras el incendio. Este juego de los despropósitos siniestros despropósitos tan sólo se entiende si comprendemos que el delito de los incendiarios es uno de culpable por un delito de incendio folos muchos crímenes que en España restal por imprudencia grave. Le imsuelen permanecer impunes. O sea, puso una pena de dos años de prisión que salen gratis expresión que se e indemnización de 10 millones de euemplea con una mezcla terrible de fri- ros. La pena no se cumple (por falta de volidad y resignación ante el mal. antecedentes penales) y la indemniSiete años antes del desastre cita- zación no se paga (por insolvencia) do hubo otro, en 2005, en GuadalajaNo se sabe a ciencia cierta el númera. Allí ardieron 13.000 hectáreas y mu- ro de incendiarios detenidos, juzgarieron 11 personas. Fue provocado por dos y condenados. Ni mucho menos unos excursionistas que organizaron cuántos cumplen condena ni por cuánuna barbacoa. El proceso duró ocho to tiempo. Y, por supuesto, se descoaños. Al final, el Tribunal Supremo noce su identidad. A quienes indagan confirmó la sentencia de la Audiencia sobre el nombre del delincuente le conProvincial que condenaba a un solo testan que eso iría contra el derecho Paseando a lomos de mi alazano, examino la reforestación de alcornoques que vieron su luz hace dos lustros y serán descorchados cuando un servidor tenga la edad de su padre, quien los sembró... Con pupilas de potrillo apasionado, aprecio a mi alrededor las muchas ilusiones vertidas por mis mayores en proyectos que no se verán resueltos en una vida. Aquel que camina con pasos cargados de entusiasmo e imaginando sus proyectos realizados en un futuro que no verán sus ojos es quien lleva la vereda de la felicidad. El hombre que planta un árbol sabiendo que no va a disfrutar del frescor de su sombra ha encontrado el verdadero sentido de la vida. al honor o el derecho a la intimidad Cuando se tiene acceso a alguna sentencia, ésta está anonimizada Sin duda, para no ofender los tiernos sentimientos de los delincuentes, ocultan sus nombres e identidades. Extraña también la inacción de las oenegés y de los oenegeros. Los sedicentes ecologistas se limitan a entonar la cantinela de que los incendios se apagan en invierno, gastando dinero en limpiar el monte O sea, declarar fijos a los brigadistas eventuales para evitarles tentaciones pirómanas. Destaca una excepción en este pa- norama de general indiferencia ante la impunidad o lenidad frente al delito. El Proyecto España en Llamas, dirigido por un periodista especializado, Marcos García Rey, lleva años de esfuerzo para elaborar una base de datos sobre estas llamaradas recurrentes y criminales. Con pocos medios, hacen acopio de información y estadísticas sobre estos delitos. Pero los esfuerzos de su pequeño equipo no consiguen obtener nada más allá del número de condenados al año por delitos de incendios forestales. No quieren o no pueden las autoridades detallar la duración de la condena y cuánto tiempo cumplieron de hecho en la cárcel. Ni siquiera las preguntas de la Defensora del Pueblo, que nos recibió, obtuvieron la información pertinente. Por lo bajo, se murmura que los incendios son delitos de pobres y la contaminación del aire y de los ríos, tanto como las construcciones ilegales, son delitos de ricos Por eso, dicen algunos, hay tendencia a ser indulgente con los incendiarios y severo con los contaminadores. Mentira ¿piadosa? puesto que se sepa hay tan pocos contaminadores en la cárcel como incendiarios. Una vez más España da la razón a Ortega. La mayoría se tapa la nariz ante la humareda y acepta cosas un poco bellacas o un poco tontas