Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES, 2 DE FEBRERO DE 2018 abc. es ABCdelOCIO 57 C ine Déjate llevar Una española en la corte del rey Servillo Verónica Echegui, una carrera al alza Voy a ser actriz, que nadie lo dude porque lo conseguiré Hace doce años, una convencida Verónica Echegui pronunció esta frase en Yo soy la Juani su debut a las órdenes de Bigas Luna. Una escena que, viendo el recorrido de esta intérprete total, parece una profecía. Después de aprender italiano en cuatro meses, participar en dos series internacionales, darle la réplica a Gael García Bernal en Me estás matando, Susana y a Toni Servillo en Déjate llevar Echegui mantiene intacta su energía Quiero creer que sigo conservando esa espontaneidad del principio cuenta en una entrevista a ABC. Y para muestra, un botón. Tras aceptar coprotagonizar el filme transalpino, no dudó en asimilar el carácter de su personaje al conocer a Servillo. Decidí ponerme el traje de Claudia las 24 horas. Creo que él pensaba que yo estaba loca. Seguro que dijo: Madre mía, menuda oligofrénica que tengo aquí enfrente bromea la actriz, que defiende que lo que más le gusta del filme es el mensaje de que en la persona más inesperada puedes encontrar alguien que cambie tu vida para siempre Verónica Echegui se convierte en la entrenadora personal de la estrella italiana Toni Servillo ABC El actor italiano más popular se pasa a la comedia con un papel al estilo Woody Allen ÁNGEL GÓMEZ FUENTES H ay que saber tomarse la vida con ligereza y tolerancia, y no ir siempre de profesional Este es el mensaje que extrae Toni Servillo (Afragola, Nápoles, 1959) de la película Déjate llevar que interpreta con Verónica Echegui. Se trata de una comedida con la que el protagonista de La gran belleza considerado por muchos como el mejor actor italiano, corona su sueño de recitar en una película ligera Dirigida por Francesco Amato, es la historia de un psicoanalista judío, aburrido y sedentario al que su médico le aconseja una dieta rígida y hacer deporte. Así llega a su vida una entrenadora personal (Verónica Echegui) que le cambia por completo. -Por primera vez es protagonista de una comedia. ¿Por qué tenía tanto interés en cambiar? -Porque soy un hombre de teatro y en mi carrera ya tuve el placer de afrontar textos de Moliere, Goldoni y Eduardo de Filippo. DeVerónica Echegui, en el filme seaba tener esta experiencia en el cine y llegó este personaje que está en la línea de Lubitsch, de Billy Wilder, de Woody Allen... Es un personaje muy simpático en su humanidad, defectos, tics y manías. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Verónica Echegui? -Ha sido un encuentro magnífico. Verónica es una actriz formidable tanto en la comedia como en el drama, muy inteligente, aguda e intuitiva. Además, es de una simpatía irresistible con la que se ha ganado al público italiano. -Antes de ser actor estudiaba psicología. ¿Le ayudaron esos estudios? -Estudié hasta que lo de ser actor no se convirtió en una verdadera profesión. Para un actor es muy importante la psicología para encontrar la sensibilidad que te permite vivir la vida de los demás. ¿A quién le gustaría ver en el diván? -Una de las ideas más divertidas del filme ha sido colocar en el diván a un jugador de fútbol que descubre una homosexualidad reprimida. Así unimos a dos figuras cómicas centrales de lo contemporáneo: el gran futbolista y el psicoanalista. ¿A quién me gustaría meter en el diván... A tanta gente... -Tras hacer de político en Il Divo de Sorrentino, repite en primavera con Loro un biopic de Silvio Berlusconi, ¿cómo fue el rodaje? -Ha sido bellísimo hacer una quinta película con Sorrentino. Como aún está en montaje, solo puedo decir que la experiencia me ha entusiasmado. Primavera en otoño DÉJATE LLEVAR Dirección: Francesco Amato. Intérpretes: Toni Servillo, Verónica Echegui, Carla Signoris ANTONIO WEINRICHTER L a comedia italiana que añoramos cada vez que pillamos algún título por azar en los canales de la red profunda dependía sobre todo de sus actores, como la española. Una casta aquella, la de Sor- di, Tognazzi, los dos Vittorios y hasta Totó, que ni el poético Moretti ni el cargante Benigni pueden aspirar a renovar. Sí podría hacerlo Toni Servillo, veterano astro de la escena que descubrimos en La gran belleza o Il divo pero que es capaz de redimir levedades del tipo de Viva la libertad o esta otra comedieta que se sostiene casi exclusivamente sobre el placer de verle. Servillo es un psicoanalista que detecta en sus pacientes esa ausencia estructurante que les amarga la vida pero no la percibe en la suya propia. Lo que se cuenta aquí es el proceso por el que recupera el placer de vivir, aun a costa de perder su dignidad de pro- fesional asentado que vive puerta con puerta con una ex más cariñosa que muchas legítimas; vamos, que no le va mal del todo. Y decía casi porque hay que mencionar a una estupenda Carla Signoris, la ex discreta y elegante hasta en los reproches que lanza al egoísta Servillo. Y, desde luego, a Verónica Echegui que es lo contrario, un torbellino de vitalidad que le remueve los músculos y las telarañas mentales al freudiano. Es un papel tópico de española (como el artículo ese de The Times pero Echegui, que ya demostró su vis cómica en aquella película del karma (de título demasiado largo) consigue el pequeño milagro de que no se hunda en el tópico o el desmadre. Lo mismo no puede decirse del argumento de la función.