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56 ABCdelOCIO VIERNES, 2 DE FEBRERO DE 2018 abc. es ABC C ine Aventura dentro de la coctelera africana EL CUADERNO DE SARA Dirección: Norberto López Amado. Intérpretes: Belén Rueda, Manolo Cardona, Marian Álvarez OTI R. MARCHANTE Belén Rueda Parece que lo difícil solo puede hacerlo un hombre La actriz protagoniza El cuaderno de Sara una historia sobre el coltán y los niños soldado LUCÍA M. CABANELAS uando Mediaset le ofreció a Belén Rueda el papel protagonista de El cuaderno de Sara que se estrena este viernes en 402 pantallas, la actriz apenas sabía de oídas lo que era el coltán, pero no hizo falta mucho más para convencerla. Interesada en profundizar en este conflicto olvidado y tan brutal que somete a África, pero también motivada por ser la primera opción para un papel tan exigente, se unió al proyecto con los ojos cerrados, alentada por un reto tan físico como mental. Parece que este tipo de aventuras, por las dificultades, solo las puede hacer un hombre. Es importante que pensaran en una mujer, porque aunque es cierto que ya no tengo 20 años, también lo es que puedo hacerlo igual que ellos. Que me echen lo que sea asegura la intérprete, a la que llamaban la warrior en el rodaje. Hay un momento que mi personaje dice: No puedo más, estoy aterrorizada Si la aventura la viviese un hombre es posible que no lo hubiera dicho comenta la ganadora de un Goya por Mar adentro sobre la rigidez y los prejuicios que todavía existen al mostrar la vulnerabilidad en los personajes masculinos. La protagonista, Laura, se embarca en esta odisea emocional para encontrar a su hermana en la ficción, una desaparecida activista humanitaria a la que da vida Marian Álvarez. En el camino, se topa con una travesía repleta C de violencia, niños soldado y dolor: la Después de una extensa carrera tecruda historia de una herida abierta en levisiva en programas y series, la acel continente africano. El director me triz debutó hace casi 15 años en el cine dijo que cuando hubiese algo muy bes- a las órdenes de Alejandro Amenábar. tia lo íbamos a contar a través de mis Pero, pese a la experiencia, todavía ojos explica la actriz sobre la sutile- siente nervios cuando se enfrenta a za de Norberto López Amado para re- un nuevo proyecto. Cuando empiezo tratar los horrores de ese mundo. Es una película, entro con un miedo, con tan bestia lo que está pauna tensión y unos nersando allí que no es necevios... La gente me dice: sario mostrarlo con pelos ¿Aún no se te ha pasay señales para que se sepa. do? Que ya me vale, pero Es el espectador el que no se me ha pasado todaTodoterreno muchas veces se lo imavía... reconoce. Tampo Aunque ya no gina aclara. co han cambiado la ilutengo 20 años, sión y el coraje, no rinpuedo seguir Muchas vidas diéndose nunca cuando Al igual que a su perso- haciendo de todo. alguien le dice que no Que me echen lo puede hacer algo. Hay naje, la experiencia de esta película también le que creérselo y no penque sea cambió la vida a Belén sar que ya no te toca. Así Rueda. El equipo viajó a convences a los demas, Uganda un lugar al que no se va de algo que forma parte de nuestro traturismo para rodar durante mes y bajo. Todavía me queda mucho por vimedio, conviviendo con la gente, em- vir termina confesando. papándose de sus historias. Tenemos la suerte de estar en una profesión que nos permite vivir muchas vidas que Marian Álvarez y como individuo no viviríamos. Y se Belén Rueda hace de una manera que no es por superficial, te pones en contacto con gente que está pasando esa situación y que te transmite lo que siente con esas vivencias cuenta la protagonista. Pero para el viaje a El Congo, donde pretendían recabar documentación, no tenían pensado contar con la actriz. Les dije: ¿Y yo? Y me dijeron que iba a ser en plan mochilero. ¿Si era posible para ellos, por qué no lo iba a ser para mí? bromea Rueda, que terminó saliéndose con la suya. La verdad es que me ayudó muchísimo. El Congo no es igual que Uganda, ahí se siente el peligro e entrada, esta es una película a la que hay que dedicar una batería de elogios, pues se hacen muy evidentes los innumerables problemas que su producción y su rodaje le han tenido que ocasionar al equipo técnico y artístico. Los productores, el director y sus actores se merecen, sin duda, un aplauso por empaquetar con profesionalidad e interés una historia filmada en zonas de África, urbanas y selváticas, abiertas como un coco, en las que el guion es un accesorio al que no es fácil verle la utilidad: lo visible, lo real, lo cotidiano, es insuperable. No obstante, hay un guion (y hecho por un reputado guionista, Jorge Guerricaechevarría) una previsión de relato que nos sitúa en una historia de aventuras selváticas, de intrigas familiares y de relaciones extremas: una mujer busca a su hermana desaparecida en la selva y entre las diversas guerrillas que se disputan territorio y la explotación de ese mineral llamado coltán, muy apreciado en microelectrónica... Belén Rueda es una especie de capitán Willard, un extraño que se adentra en ese mundo de locura (el Corazón de las tinieblas de Conrad o el Apocalypse... de Coppola) tras las huellas del coronel Kurtz, aquí el médico que interpreta Marian Álvarez con menos ínfula y magia que Brando, y ese viaje es la esencia de la película, lo que encuentra, lo que ve, lo que soporta, las mil tragedias que estaban allí antes de que llegara ella y que continuarán después, y acierta Norberto López Amado, el director, al no entretener el viaje (la aventura, la intriga) para editorializar sobre ello. Deja que sea su protagonista, una magnífica Belén Rueda, quien asuma los desgastes de la tragedia, que notemos en su progresivo deterioro todo el horror sin necesidad de subrayados. Y si la película no entrara en algún explicado familiar y evitara alguna escena de tiros y flautas, aún ganaría en verosimilitud. D