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ABC VIERNES, 2 DE FEBRERO DE 2018 abc. es ABCdelOCIO 55 Daniel Day- Lewis pone su piel y alma en el retrato del modisto protagonista, que se inspira en Balenciaga El buen gusto y el mal sabor EL HILO INVISIBLE Dirección: Paul Thomas Anderson. Con: Daniel Day- Lewis, Lesley Manville, Vicky Krieps OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE E semanas, en una presentación después de un pase de la película, que tuvimos oportunidad de confirmar uno de los motivos por los que el actor ponía punto final a su carrera: un rodaje de locos. La casa de los líos El rodaje fue una pesadilla porque nos tocó vivir en la casa donde rodábamos, unos encima de otros y trabajando sin espacio. Las habitaciones de esa casa pertenecían al personaje, eran parte de su vida, y sin embargo nosotros las convertimos en armarios para nuestras cosas. La casa se convirtió en un nido de termitas. Fuimos estúpidos al no darnos cuenta de cuánto nos afectó aquello. Fue terrible. Pudimos acabar el rodaje porque estábamos en el norte de Inglaterra, en un lugar bellísimo, y luego fuimos a los Cotsworlds, que también es precioso. En Londres esperábamos encontrar una forma de trabajar contenida, sin interrupciones. Meternos en el mundo que habíamos creado y quedarnos allí sin salir, pero eso no fue lo que ocurrió lamentó un actor obsesivo hasta el borde de la locura. Y es que todos esos desastres afectaron al carácter del protagonista, según reconoce el director. Lo que dice Daniel es cierto, porque en cada habitación había un cable y los cables, con su energía, robaban la respiración del personaje explica Anderson, otro maniático de los detalles. Pese a las dificultades, ambos disfrutaron de su compañía. Paul necesitaba un actor inglés y mayor para el papel, y me contrató bromeó el intérprete, al que rápidamente dio la contra el director en un tono más serio: Daniel y yo hemos querido volver a trabajar juntos desde que rodamos Pozos de ambición Le conté un poco sobre la historia, este triángulo de personajes interesantes, y estuvimos de acuerdo en que íbamos a investigar juntos. Ha sido una colaboración real. Obviamente, todo el mundo quiere trabajar con Daniel y yo he tenido la oportunidad de tenerle en dos películas y, sinceramente, espero volver a repetir la experiencia deseó el director confiando en que la retirada del actor no sea más que un órdago de farol. Más allá de la moda, El hilo invisible es una oda a las películas de suspense de los años 40, a la Rebecca de Hitchcock, con quien el protagonista también mantiene cierta relación en el apellido. Todos tratamos de entender las relaciones que vivimos, en este caso lo hicimos dentro del mundo de la moda, pero al final el trabajo se convierte en algo inmaterial reconoció un actor cuyo adiós puede significar la despedida del más grande de los últimos años. Vicky Krieps, con uno de los diseños se hilo fantasma, invisible, al que hace referencia el título se refiere sin duda al que utiliza ese notable director, Paul Thomas Anderson, para coser la relación entre los tres personajes de este relato, un hombre dedicado a su obsesión por la elegancia femenina, su hermana dedicada a limpiarle el camino de impurezas y una mujer que llega al camino para alicatárselo de mundo, demonio y carne. Aparentemente, Anderson propone una panorámica visualmente espectacular sobre la moda de mediados del siglo pasado y sobre los rituales para adornarse por fuera, pero lo esencial, lo mejor de la película, es el modo en que este director tan sumamente malicioso engalana por dentro a sus personajes, y muy profundamente al protagonista, Reynolds Woodcock, de quien conocemos hasta el menor detalle de su personalidad tras el apoteósico retrato que la cámara de Anderson nos brinda como si fuera un pincel: cómo se viste, cómo se peina, cómo mira a sus mujeres, cómo persigue lo que quiere y cómo alterna con maestría la distancia larga y corta... y todo ello volcado sobre la interpretación de Daniel Day Lewis, un actor sublime que vive incrustado en sus personajes como un caracol en su concha y le otorga a este diseñador obsesivo una complejidad y un alma laberíntica que no es nada fácil detectar, entender, con una cabeza en reposo, sin oleajes, y tanto produce irritación, como admiración, como incluso amargor y pena. Pero estamos en una película de ese tipo malicioso que hizo Magnolia Boogie Nights Pozos de ambición o The Master y hay que esperar, por lo tanto, que su historia nos provea de al menos una gota de colirio sulfuroso que pique a rabiar y utiliza para ello a los dos personajes femeninos (la hermana, Lesley Manville, tiene un peliculón ella sola) y especialmente el que interpreta Vicky Krieps, la amante, el adorado tormento, ese punto de perversidad, de veneno, que necesita el cine de Thomas Anderson, el ardor entre el frío... Lo justo para voltear todo lo que creíamos haber visto. Mentira: El hilo invisible nos cuenta otra cosa, más profunda, más oscura, más temible.