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ABC VIERNES, 26 DE ENERO DE 2018 abc. es ABCdelOCIO 73 Envidia de la luz Pía Tedesco presenta en el teatro Fernán Gómez, hasta el día 28, su espectáculo de cabaret, que parte de una pregunta: ¿Qué pasaría si le contaras a tu psicólogo absolutamente todos tus traumas y anhelos en una sola sesión? La historia del zoo José Carlos Plaza (en la imagen) dirige esta obra de Edward Albee, que se podrá ver en el Teatro Lara los miércoles del 24 de enero al 4 de abril. Los intérpretes son Carlos Martínez- Abarca y Javier Ruiz de Alegría Reparto internacional No es frecuente encontrar a cantantes extranjeros en los repartos de la Zarzuela. El hecho de que Maruxa sea una ópera sin diálogos ha facilitado que varios cantantes no españoles hay una soprano rusa y otra búlgara interpreten la obra. Maite Alberola y Susana Cordón se alternan en el papel titular de la zarzuela. Como Pablo, el pastor, están Rodrigo Esteves y Pablo Quiza. Las dos sopranos eslavas, Ekaterina Metlova y Svetla Krasteva, comparten el papel de Rosa, mientras que Carlos Fidalgo y Jorge Rodríguez- Norton hacen lo propio con Antonio. Rufo será Simón Orfila. y prácticamente no hay nada que suceda en escena que no esté justificada musicalmente, y viceversa. Música y escena van a la par No duda Pérez Sierra al asegurar que Maruxa es una gran ópera española de su tiempo, y aún más: es una gran ópera europea de su tiempo. Vives, siguiendo la estela de Puccini, utiliza el folclore como ambientación; hay una gaita, hay muñeiras, pero con una orquestación completamente centroeuropea, entre las tradiciones alemana y francesa. Es, por otra parte, una música absolutamente sincera y libre; a Vives no le preocupaba si era o no popular Maruxa Madrid. Teatro de la Zarzuela. Del 25 de enero al 11 de febrero. Susana Cordón y Borja Quiza, el otro reparto protagonista Una escena de Deadtown ABC Los hermanos Forman en el Oeste de manivela creaba camino al andar. Deadtown es un espectáculo sorprendente que evoca la épica del Salvaje Oeste amasada en Hollywood casi desde las primeras películas. Este delicioso invento de los Forman mezcla números circenses y de variedades, música en directo, ilusiones ópticas, animación y material filmado para materializar una divertida, encantadora y estéticamente muy bella historia de cowboys y forajidos que incluye el imprescindible saloon con una dueña de armas tomar y una hija en edad de merecer, coristas, un malo de película un mago ambulante con autómata femenino en el equipaje, un sheriff y demás personal con revólver al cinto, amén de un grupo musical, Dizzy Gilagio (Didier Castelle, Francois Lezer, Michel Oger y Thierry Malard) que acompañado por el pianista Jakub Tokoly teje un alegre tapiz de sones jazzísticos. Deadtown tiene dos partes; la primera transcurre en un mínimo e idilíco teatro de variedades donde se enhebran coreografías vaqueras y una exhibición de acrobacias en bicicleta, incluidos saltos en cama elástica, a cargo del barbudo Jacques Laganache. En la segunda, una tormenta de arena nos traslada a la fantasmal ciudad del título poblada por tipos que parecen escapados de aquel pionero Asalto y robo de un tren (Edwin S. Porter, 1903) el primer western del cine. Comienza entonces una cautivadora película muda en tres dimensiones, pura ilusión que mezcla personajes y escenarios, reales y filmados, e incluye como guiño a Méliès una vigilante luna de rostro humano. Un espectáculo maravilloso. JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN DEADTOWN Historia y guión: Ivan Arsenjev y Petr Forman. Director: P Forman. Escenografía: Josef Sodomka y Matej Forman. Coreografía: V. Svábová, M. Zelinka y colectivo. Música y canciones: Marko Ivanovic y Jarda Traband Svoboda. Vestuario: Andrea Sodomková. Animación: Josef Lepsa. Iluminación: Louise Gibaud y P Forman. Intérpretes: P Forman, Veronika Svábová, Marek Zelinka, Jacques Laganache, Daniela Vorácková, Josefína Voverková y Vojta Svejda, entre otros. Naves del Matadero. Madrid. la Krasteva, sustituyendo a Ekaterina Metlova, demuestre resolución; Carlos Fidalgo salve el papel, y Simón Orfila interprete al rabadán con una rudeza que puede parecer adecuada. El mismo Pérez- Sierra dibuja una versión llana, compacta, cuajada, que ayer perdió una buena baza en la bulliciosa escena de la carta. En ese punto, la Galicia de Azorín es ya muy distinta, pues asoma ennegrecida por el chapapote del Urquiola. La trama paralela es invención del propio director quien la superpone al original con la misma habilidad técnica con la que tan estupendamente resuelve la escena de la tempestad. Otra cosa es el sentido oportunista y agitador del invento. Habrá quien piense que parece extraño a los intereses de la inocente Maruxa cenario, la difusa presencia del bosque proyectado sobre ella y la reciedumbre del suelo de pizarra. Lo justo para poner en valor la égloga de Vives y Pascual Frutos. Curiosamente, y pese a lo sugerente de estos detalles escénicos, en esta Maruxa se acabará prefiriendo la obviedad, en la escena y en el foso. La cándida protagonista pisa fuerte y no parece que sea alguien dispuesta a soportar engaños. Maite Alberola lo reafirma con un interpretación muy armada, robusta, evidente, un punto excesiva. Algo tendrá que decir en este sentido el maestro José Miguel Pérez- Sierra pues en el primer reparto hay una constante tendencia a exageración, con independencia de que Rodrigo Esteves defienda a Pablo con gallardía; Svet- P etr y Matej Forman (Praga, 1964) hijos del oscarizado cineasta checo Milos Forman, son gemelos y teatreros. Desde hace un cuarto de siglo pilotan una compañía de nombre inequívoco, The Forman Brother s Theatre, definida como una comunidad de nómadas del teatro que creen en la magia del viaje y la aventura. El primero dirige y actúa, y el segundo se centra en la concepción de las escenografías y las atmósferas. Su fascinación por el circo, los freaks y el burlesque de aroma añejo ha destilado trabajos encantadores como Obludarium una pequeña joya que pudo verse en España en 2010, en el Festival Temporada Alta. A todo ese imaginario en color sepia añaden ahora el de los albores del cine, cuando el séptimo arte no tenía conciencia de ser arte y a cada golpe