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ABC VIERNES, 26 DE ENERO DE 2018 abc. es ABCdelOCIO 71 E n escena Solitudes Ancianos enmascarados Regresa al teatro Fernán Gómez este montaje de la compañía Kulunka Teatro (responsable de André y Doriné Iñaki Ricarte dirige este montaje de máscaras, detrás de las que se esconden los actores José Dault, Garbiñe Insausti y Edu Cárcamo. El protagonista de Solitudes se siente incomprendido porque, como casi todos los ancianos para los que su vida es prácticamente una espera, ya sólo desea cosas sencillas. Cosas tan simples, que los demás no llegan a valorar su verdadera importancia. Lo extraordinario de esta historia es que el anciano contra lo que podría esperarse de alguien con una vida ya casi sin alicientes no se resigna, no renuncia a sus pequeños deseos y pelea por ellos con determinación y dignidad. Solitudes Madrid. Teatro Fernán- Gomez. Del 31 de enero al 25 de febrero El pasado porvenir TODO EL TIEMPO DEL MUNDO Autor y director: Pablo Messiez. Escenografía y vestuario: Elisa Sanz. Iluminación: Paloma Parra. Intérpretes: Carlota Gaviño, Rebeca Hernando, Óscar Velado, María Morales, José Juan Rodríguez, Íñigo Rodríguez Claro y Mikele Urroz. El Pavón Teatro Kamikaze. Madrid. JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Cristina Marcos y Esther Isla, en un momento de Una vida americana JAVIER NAVAL T Una vida americana Regreso al pasado Víctor Sánchez Rodríguez dirige en el teatro Galileo la obra de Lucía Carballal J. B. L ucía Carballal vivía de niña en el barrio de Tetuán, en Madrid. Su madre tenía una pareja estadounidense, una situación que ella califica de peculiar y poco habitual en la época (principios de los noventa) Y esta situación es la que le ha servido de base para escribir Una vida americana obra que, tras su estreno en Avilés hace unas semanas, se presenta ahora en el teatro Galileo bajo la dirección de Víctor Sánchez Rodríguez. César Camino, Esther Isla, Vicky Luengo y Cristina Marcos componen el reparto: son una familia del propio barrio de Tetuán que viaja hasta Minnesota para encontrar al hombre que abandonó a una mujer y a sus dos hijas. No es una obra biográfica explica la autora de mi experiencia solo he tomado el punto de partida Una vida americana es un viaje hacia el pasado cuenta Lucía Carba- ¿qué me pasa? se hace en soledad y llal para reencontrarse con lo que ha en silencio, porque la tristeza es hoy marcado de una u otra manera a to- en día el mayor de los tabúes. ¿Qué pados los personajes. El viaje a América saría si nos hiciésemos esa pregunta de los Clarkson es el viaje a una arca- juntos, si la hiciéramos en el teatro? dia, al qué nos pasó al instante en Esta obra es un viaje hacia el origen. que dejamos de ser aquellos que que- El origen de un pesar inexplicable. El ríamos ser. Un viaje hacia la herida pesar de una mujer, una familia y un desde la fantasía y el humor país, España, que tiende a compararse y que a menudo se sienY la pregunta que la obra y Es sus protagonistas se hacen te acomplejado y solo un viaje es si tiene sentido afrontar En esta España se vive achacia la la herida familiar o es metualmente una eclosión de herida desde autoras de teatro. Una sijor olvidar. Los personajes dividen sus posturas resla fantasía y tuación que Lucía Carballal pecto a lo que tienen que haconsidera que es, o debería el humor cer La autora busca más la ser, natural. Si existe un maneutralidad la función creo yor número de autoras es solaque es una síntesis de las dos ideas mente un acto de justicia frente a una pero tiene clara su tesis: Para poder realidad que se ha querido negar. Pero asumir lo que uno es hay que afrontar espero que pronto se deje de hablar de el pasado; pero eso no supone quedar- que somos mujeres dramaturgas, y solo se atrás Y es que Una vida ameri- de que somos profesionales cana no habla solamente de una familia: Vivimos en un país medicalizado sigue con una altísima cuota Una vida americana Madrid. Teatro Galileo. Del 25 de enero al de abatimiento. No es fácil realizar nuestros sueños, ni sentir la plenitud 4 de marzo. Miércoles a sábados, a las 20 de la que presumimos. La pregunta horas. Domingos, a las 19 horas. odo el tiempo del mundo podría ser definida como una comedia cuántica en la que distintos tiempos coinciden en un hipotético presente, es también una comedia familiar amasada con los recuerdos del autor y director, y hasta una comedia costumbrista ajustada a las rutinas de una zapatería de barrio, descoyuntadas, eso sí, por una sucesión de presencias, espectros o heraldos que desatan nudos del pasado y se asoman al futuro. Pablo Messiez construye con todas esas lonchas temporales una filigrana dramática, poderosa y sensible, emparentada con ese teatro de J. B. Priestley que juega con la percepción no lineal del tiempo y las premoniciones oníricas, aunque sin bucear en los abismos metafísicos del británico. El señor Flores, protagonista de la obra, atiende con desazón estupefacta a esas visitas que acaecen cuando se queda solo en su zapatería y las horas de cierre y apertura se suceden en un plis plas mientras le llueven recuerdos del futuro. Precioso trabajo iluminado por Pilar Parra, habitual cómplice de Messiez; perfectamente acotado en los años 70 por la escenografía y el vestuario, estupendos, de Elisa Sanz, y muy bien interpretado por Íñigo Rodríguez Claro, zapatero patidifuso, María Morales, la dependienta y algo más, y el resto de un inspirado reparto.