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30 INTERNACIONAL VIERNES, 26 DE ENERO DE 2018 abc. es internacional ABC Los abogados temen el perjurio si Trump declara sobre Rusia El presidente dice estar dispuesto a hablar bajo juramento, pero sus letrados lo rechazan MANUEL ERICE WASHINGTON Oprah se descarta como candidata a presidenta El globo de Oprah Winfrey como posible aspirante demócrata a la Presidencia de EE. UU. se ha pinchado. La popular estrella de TV no quiso dejar que crezca más tiempo la expectativa generada en un amplio sector de la izquierda liberal, que ella misma alimentó. No me interesa zanjó ayer la carismática líder de color en una entrevista con InStyle Magazine, que, en su argumentación, dejó clara la enorme distancia entre su personalidad y la política: Siempre me he sentido muy segura de lo que quiero y lo que no quiero hacer. Y tengo claro que no llevo el ADN para eso Winfrey respondía así a si optaría a la Presidencia, después de que su discurso de rechazo a los abusos sexuales, durante la edición de los Globos de Oro, irrumpiera como bandera frente a Trump y como alternativa al vacío de candidatos en el Partido Demócrata. Hollywood, que creía haber encontrado a su musa activista, tendrá que buscar en otro lado. La investigación de la trama rusa, las pesquisas para determinar si Donald Trump, y su equipo electoral trabajaron en connivencia con el Kremlin, y la comprobación de si el outsider ya como presidente, cometió un delito de obstrucción a la Justicia, se acercan a su momento cumbre. A pocas semanas de que el fiscal especial interrogue al inquilino de la Casa Blanca, se desata la batalla táctica. Robert Mueller se adelantó remitiendo las preguntas que Trump deberá responder. Poco amigo de esperar sentado a que el rival lleve la iniciativa, el presidente con alma de jugador ha pasado a la ofensiva. Estoy dispuesto a declarar bajo juramento. No hubo interferencias rusas Sus abogados tardaron minutos en frenarlo. Si era un órdago, el investigado tendrá que retirarlo y esperar instrucciones de los letrados; si era un farol, podría ser utilizado en su contra. Aunque a Trump no parece importarle demasiado. Ty Cobb, su abogado titular, no da abasto. Como casi siempre que el presidente irrumpe con una declaración sonora, el experimentado letrado de la causa trumpista acudió a los periódicos a matizar sus palabras. Antes de tomar el avión en dirección a Davos (Suiza) el presidente Trump había sorprendido con una comparecencia inesperada: Me encantaría hacerlo. Quiero hacerlo lo antes posible respondía a la pregunta de si declararía bajo juramento. En lo que parecía casi un desmentido, que suavizó con alusiones a las prisas de su cliente, Cobb dejó sentado que no habrá juramento. Sencillamente, porque no es una declaración ante el gran jurado El abogado no ocultó su temor a que una eventual comparecencia de ese tipo se convirtiera en una trampa para conducir al presidente al perjurio El presidente Trump saluda ayer a su llegada a Davos EFE ahora formalmente acusado, no fuera investigado. Son los personajes que pueden conducir a Mueller a las pruebas concluyentes que busca. Frente a las afirmaciones de Comey de que Donald Trump le presionó para que frenase la investigación antes de despedirlo, el presidente sigue negando que el cese tuviera nada que ver con la trama rusa. Aunque la posibilidad de que pasadas y nuevas declaraciones al fiscal especial le contradigan ha llevado a sus abogados a cambiar de estrategia. La alusión del presidente en una entrevista a esa cosa rusa para justificar la destitución, no fue sino una forma de defenderse de las acusaciones MONNET CO. JOSÉ M. DE AREILZA UN PAÍS SIN PUENTES ntes de presentarse a la elección presidencial de 2016, Donald Trump había sido un votante demócrata que, por ejemplo, apoyó a los Clinton en sus campañas. La decisión de competir como republicano fue táctica, convencido de que tenía más posibilidades de ganar las primarias bajo esta etiqueta. Su condición de hombre de negocios indicaría que es un pragmático, dispuesto a entenderse en los próximos meses con la previsible mayo- Negociación El equipo de Mueller y los abogados de Trump negocian desde hace días la forma y el fondo de la declaración del presidente. Las preguntas intentan determinar por qué destituyó al director del FBI, James Comey, quien había impulsado las pesquisas por la trama rusa, y por qué intentó que el Asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, A ría demócrata en el Congreso. Pero su deriva temperamental es más poderosa que cualquier otro imperativo. Como se siente a gusto es sembrando la división y aumentando la polarización en un país ya muy escindido. Muchas personas hoy prefieren no hablar de política para evitar reacciones pasionales y enfrentamientos entre amigos y familiares. El objetivo vital de Donald Trump es obtener reconocimiento, aceptación y aplauso. Para conseguirlo, opta por jalear a una mayoría imaginaria, los blancos oprimidos por las elites de Washington. A diario, hace cuanto está en su mano para favorecer las tensiones con sus críticos, porque es en el choque y en la provocación donde se reivindica ante los suyos. Su reforma fiscal ha sido tratada de forma superficial como un conjunto de medidas propias del conservadurismo de Ronald Reagan. Sin embargo, analizada con detalle, favorece arbi- trariamente a los Estados de mayoría republicana y complicará la financiación del gasto militar. Nadie había concebido que se podía actuar de manera tan partidaria desde la Casa Blanca, e incluso romper en mil pedazos los consensos labrados a lo largo de décadas contra el racismo y la xenofobia. Los congresistas y senadores de ambos partidos que aún se resisten a entender al rival como enemigo tienen, sin embargo, mucho cuidado para no ser percibidos como moderados y capaces de trabajar con los de la bancada de enfrente. La perniciosa práctica del diseño a medida de distritos electorales hace que, casi siempre, la competencia por la reelección sea contra un candidato del propio partido, que ataca desde el extremo. Más vale entonces volar todos los puentes, una especialidad en la que nadie iguala al actual ocupante de la Casa Blanca.