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ABC VIERNES, 19 DE ENERO DE 2018 abc. es cultura CULTURA 43 explica las múltiples apuestas editoriales por la literatura infantil: hay un mercado con muchas posibilidades. Las mujeres leen más Independientemente de la edad, las mujeres siempre leen más que los hombres, con una diferencia porcentual de diez puntos. La brecha literaria entre géneros se acentúa más entre los 45 y los 54 años: ahí la diferencia es del 20 Y también existe un cisma geográfico: mientras en Madrid el 70 de la población es lectora, en Extremadura apenas lo es la mitad. Sin embargo, entre trabajadores y parados no se muestran diferencias significativas. Las bibliotecas sufren un fenómeno extraño: cada vez se valoran mejor, pero el uso del servicio de préstamo desciende. Solo el 32 de los españoles visitaron alguna el año pasado. De ellos, poco más de la mitad se llevó algún libro: el descenso con respecto a 2012 se cifra en un 8 Y es que la mayoría de los usuarios acuden a estos centros para consultar libros allí mismo o simplemente a estudiar. En España, la norma general sigue siendo comprar los obras para disfrutarlas en casa y no preocuparse por las devoluciones. De hecho, los datos muestran que el número de españoles que adquirió libros subió un 6 con respecto a 2012 hasta situarse en el 61,3 aunque el número de ejemplares por persona descendió. Es decir: cada vez somos más los que compramos, pero adquirimos menos títulos. Los españoles están locos con la autoflagelación que se meten Entrevista Manuel Vilas Escritor INÉS MARTÍN RODRIGO MADRID El 80 de los niños entre os los 10 y 14 años son lectores habituales, siendo el grupo de sie población más lector Las mujeres leen más que los La muj s hombres: hom es: de media, la difer diferencia porcentua porcentual entre sexos es de diez puntos, 64, puntos 64,9 frente al 54,4 Entre 4 %lo s 45 y los 54 años la diferencia es erencia mayor: mayor: 73,1 frente a 51,8 Entr co tre comunidades autónomas autónoma tambié hay grandes diferencia En bién ha encias. Madrid el 70 de la población lee con rid 70 frecuenci frecuencia, mientras que en Extrem remadu apenas la mitad (52,6 emadura ABC J. Torres Se habla, y escribe, mucho de lo que supone la pérdida de un hijo para un padre. Dicen que es lo peor que le puede pasar a alguien. Y es cierto. Pero la orfandad también puede ser terrible. Tanto que a veces se convierte en un estado de ánimo. Eso le pasó a Manuel Vilas (Barbastro, 1962) cuando sus progenitores murieron. Paradójicamente, de ese caos vital ha surgido uno de sus mejores libros, Ordesa (Alfaguara) un viaje emocional a su pasado para tratar de reconstruir el presente. ¿En dónde hay más verdad, en esta novela o en su vida? -El sueño de un escritor es que en el libro haya tanta verdad como en su propia vida. Indudablemente, a nivel biológico y natural, la verdad está en tu vida, lo contrario sería ser un romántico de la literatura. ¿Se siente cómodo si uso el término autoficción para describir el libro? -No, no es autoficción, ahora a mí la autoficción no me interesa para nada. ¿Y cómo definiría Ordesa -Es un libro autobiográfico, pero tiene la arquitectura de una novela. Lidiar con la verdad personal es complejo en una tradición literaria como la nuestra, en la que escasean libros así. ¿Por qué el dolor es amarillo? -Es el color maldito de todo el mundo, es el color de la locura. Cuando pensé en mi pasado, me salía el color amarillo, lo vi todo en amarillo. -Y, cuando terminó de escribir, ¿se difuminó ese color amarillo? -Sí. ¿A qué color pasó? -Probablemente al blanco, a la tranquilidad. El libro es un intento de precisar el dolor y la memoria. La catarsis nace de la precisión del dolor bien dicho, bien pronunciado, bien establecido, concreto y visible. -Dice que con la muerte de su padre comenzó el caos. ¿Ha servido el libro para poner algo de orden en su vida? -Sí, sí. He conseguido hablar con mi pasado y, al hablar con mi pasado, de alguna manera me he perdonado. ¿Qué tenía que perdonarse? -Los errores cometidos. La vida es cometer errores, fundamentalmente. Vivimos en un mundo donde la confesión de los errores es incómoda y esa tradición literaria no es muy frecuentada en España. Si un ciudadano comete errores va al psiquiatra; los escritores escribimos un libro. ¿En España sale caro equivocarse? Manuel Vilas, fotografiado tras la entrevista en Madrid- -Sí, porque es más una sociedad del castigo que de la redención, y eso es herencia del catolicismo. -El libro es también una crónica de la sociedad española de las últimas décadas. Tengo la sensación de que no hemos cambiado tanto... -Hemos progresado materialmente. Vivimos un presente mejor. La vida que llevaron mis padres fue peor que la que estoy llevando yo. Yo tuve acceso a una carrera universitaria. Eso no lo pudo hacer mi padre, que además quería ser escritor. Hubo una redención social. -Usted pasa largas temporadas fuera y, de hecho, dedicó su anterior libro a EE. UU. ¿Cómo observa España desde la lejanía? ¿Es cierto que a veces es necesario tomar distancia para ver las cosas con perspectiva? -Completamente. España es un país extraordinario, y los españoles están locos con la autoflagelación que se meten. Todo el país gasta energía en estupideces. ¿Estupideces como cuáles? -El delirio ideológico y político de este país es absurdo. Lo fundamental es que el país crezca, y que haya hospitales, JOSÉ RAMÓN LADRA El motor de la sociedad La familia es la unidad básica, el lugar donde no hay alienación capitalista, los afectos son seguros y reales universidades y colegios. Desde dentro, esto es imposible percibirlo. Tienes que irte fuera para darte cuenta. -El epílogo de Ordesa lo conforman una serie de poemas. ¿En qué género se siente más cómodo? -Probablemente este libro sea una solución a esta pregunta. Yo estoy cómodo en todos los registros. La idea del género literario está bien como pedagogía de la literatura y para aclarar al lector, pero un escritor puede mezclarlos y manipularlos como quiera. -En la novela asegura que la verdad es tu padre y tu madre ¿Qué tiene la relación entre padres e hijos que produce tanta materia literaria? -Es uno de los grandes temas de la literatura, una de las líneas maestras: desde la Carta al padre de Kafka, a Los hermanos Karamazov de Dostoievski, o El rey Lear de Shakespeare. Es el discurso de la vida: eres hijo, luego padre... Son acontecimientos biológicos, el recordatorio de la naturaleza, frente a todo el mundo social que se genera, donde te hacen creer que eres otra cosa. He escrito este libro como recordatorio de ese atavismo fundamental de los seres humanos, que son padres o son hijos. ¿Qué supone la pérdida de un padre para un hijo? -Se produce una sensación de desamparo y de desarraigo. Porque la familia sigue siendo el motor de nuestra forma de organización, es la unidad básica, el lugar donde no hay alienación capitalista, donde los afectos son seguros y reales. No es el mundo laboral, no es el mundo social, donde los afectos o las estimas son cambiantes y volubles.