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20 ESPAÑA VIERNES, 19 DE ENERO DE 2018 abc. es espana ABC Montoro quiere tener los Presupuestos como tarde en abril El Gobierno mantiene contactos con el PNV y asume que no habrá cuentas sin su respaldo MARIANO CALLEJA MADRID El apoyo del PNV costó más de 1.400 millones en 2017 Como tantas otras veces, el PNV jugará un papel decisivo a la hora de aprobar los Presupuestos de 2018. Este año, las conversaciones entre Gobierno y PNV han avanzado y en el Ejecutivo creen que las cuentas podrán aprobarse en cuanto el PNV decida dar el paso para el acuerdo público. El desencuentro es puramente formal, y no tiene un fondo económico. Lo que es evidente es que sus cinco votos son imprescindibles y sin ellos no habrá cuentas públicas. El año pasado se le devolvieron 1.400 millones por la revisión del cupo y otros 3.000 millones a repartir en cinco años para impulsar el AVE. Sáenz de Santamaría y Esteban (PNV) charlan en el Congreso tarias. Una de las socias imprescindibles del Gobierno de Rajoy, Ana Oramas, de Coalición Canaria, ha desvelado que el Ejecutivo tenía el proyecto preparado, con un principio de acuerdo con el conjunto de sus socios presupuestarios. Pero la complicación de la situación en Cataluña, en vísperas del referéndum ilegal, llevó al PNV a marcar distancias con el Gobierno en el último minuto. El calendario que ahora se maneja en La Moncloa es provisional, pero allí confían en poder dar luz verde al proyecto de forma inmediata una vez formado Gobierno en Cataluña. Será el punto de inflexión para enviar el texto al Congreso e iniciar su tramitación, con un primer examen importante, el de las enmiendas a la totalidad. Es ahí donde confían en que los votos de Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria, Foro Asturias y UPN, junto al PP permitan tumbar po, sibles vetos. El voto de Nueva Canarias no es imprescindible en este primer test. Ya en la fase de las enmiendas parciales será donde el Gobierno pueda concretar los detalles de los acuerdos con el PNV. Ahí es donde los nacionalistas vascos se crecen y consiguen arrancar al Ejecutivo cifras millonarias para su JAIME GARCÍA Mientras estén vigentes en Cataluña las medidas excepcionales adoptadas al amparo del artículo 155 de la Constitución, el Gobierno sabe que los Presupuestos de 2018 continuarán bloqueados por el PNV. Pero el calendario apremia, ya con las cuentas de 2017 prorrogadas desde el 1 de enero, y en La Moncloa están preparados para que el Consejo de Ministros dé luz verde al proyecto de este año en cuanto se normalice la situación catalana. A estas alturas, el objetivo que se marca el Gobierno de Rajoy es conseguir que los Presupuestos de 2018 entren definitivamente en vigor antes del verano, una vez superada la tramitación en el Congreso y en el Senado. Más allá de esa fecha empiezan a correr los plazos para las cuentas de 2019, con la aprobación del techo de gasto previsiblemente en julio. Las buenas previsiones económicas que maneja el Gobierno para los próximos años dependen, en buena medida, de la aprobación de los Presupuestos, y estos a su vez están ligados a la normalización política en Cataluña. Todo pasa por la formación de un nuevo Gobierno autonómico catalán, momento clave en el que el 155 se desactivará automáticamente. En realidad, el proyecto de ley de los Presupuestos de 2018 estaba prácticamente listo y a punto de ser aprobado en el Consejo de Ministros a finales de septiembre, según fuentes parlamen- Comunidad. Del Congreso, los Presupuestos pasarán al Senado, para la segunda lectura del proyecto. Si se introducen cambios, que es lo normal, el texto regresaría al Congreso. El Gobierno se marca como fecha tope el mes de junio para la aprobación definitiva del texto. Aún así, el ministro Montoro espera tener el visto bueno del Consejo de Ministros en abril. En Moncloa son conscientes de que las cuentas de 2019 serán más difíciles todavía, pues se acerca el final de legislatura y los partidos tratarán de marcar distancias con el Ejecutivo de Rajoy. CHISPAS CURRI VALENZUELA NADIE EN EL PP SE ATREVE A ATACAR A CIUDADANOS C ada reunión del comité de dirección del PP termina con la misma recomendación: hay que atacar a Ciudadanos (Cs) El manual del político al uso exige que cuando un partido comprueba en las encuestas que otro le está restando apoyos no le queda más remedio que hacerle frente con artillería dialécticamente pesada. Pero ni en el Gobierno ni en el partido que le sustenta hay nadie a día de hoy dispuesto a sen- tarse frente a un micrófono para meterse con Albert Rivera Lo que pasa es que en este Gobierno somos buenos todos reconoce un ministro. Una anomalía política: Felipe González tenía a Alfonso Guerra para dar leña a todos los demás partidos, Aznar contó con Álvarez Cascos, Zapatero con Pepe Blanco. El presidente, es lo normal, va de estadista y su número dos hace de malo de la película. Un papel al que con frecuencia se sumaba el ministro que ejercía de portavoz. Con Rajoy eso no pasa. A la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y al portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, no se les escucha una crítica hacia otro grupo. En el partido ocurre algo similar. La secretaria general, María Dolores de Cospedal, es titular de Defensa, un ministerio de Estado en el que resultaría impropia la crítica partidista. El coordinador general, Fernando Martínez- Maillo, es el hombre que hace de puente en la comunicación entre Rajoy y Rivera, y el portavoz de la Ejecutiva, Pablo Casado, tiene muchas papeletas para aspirar a la alcaldía de Madrid donde, de gobernar, lo tendría que hacer con apoyo de Cs. Los otros vicesecretarios Javier Maroto, Andrea Levy y Javier Arenas tampoco tienen ganas de dedicarse a la bron- ca. Enfrentarse a los demás tiene el riesgo inevitable de que te contesten con la misma moneda. Y eso quema. El único kamikaze del Gobierno que ejerce como tal suele ser su portavoz parlamentario, Rafael Hernando. Solo él se ha atrevido a criticar a Ciudadanos tras la noticia de que el Tribunal de Cuentas ha encontrado anomalías en su financiación, una consigna de la dirección que todos los demás han ignorado. El buenismo de los populares es tan evidente o más entre sus dirigentes regionales o locales. Todos reciben a diario un argumentario de Génova, que últimamente les llegan cargados de críticas para los de Rivera. Pinchan en hueso. Alcaldes, presidentes de la diputación y cargos similares del PP se dividen en dos grupos; los que gobiernan gracias a Cs y los que aspiran a conseguirlo.