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12 OPINIÓN LLUVIA ÁCIDA PUEBLA VIERNES, 19 DE ENERO DE 2018 abc. es opinion ABC DAVID GISTAU HIMNO De todas las ocasiones históricas que llevamos vividas en Cataluña, la vez que más raro se cantó el himno fue en la proclamación de la república NA de las consecuencias de la asonada catalana fue la pérdida de fuerza simbólica de la señera. Sustituida por la bandera estrellada, la señera sólo resucitó cuando comenzaron a usarla los catalanes no independentistas en su salida a la calle. Esta segunda función también corre peligro ahora que esos catalanes parecen dispuestos a mudarse a un ámbito cuya bandera es la de Tabarnia. A este paso, la señera no representará a nadie, superada por un tiempo que, para acreditar su bipolaridad, necesitaba fracturarse y achicarse en símbolos que no fueran transversales. La bandera no es el único símbolo en disputa en Cataluña. También lo está el himno. Que se canta mucho, por cierto, muchísimo, tantas veces que no puedo ni imaginar lo fastidioso que resultaría tener que demorar la salida del Parlamento nacional si al final de cada sesión con ínfulas históricas autoconcedidas sonara la Marcha de Granaderos. A veces parece que en Cataluña se usa el himno como el del Real Madrid en el Bernabéu cuando hay pitos: para ponerlo a un volumen tal que tape cualquier otro ruido. De todas las ocasiones históricas que, a partir del momento Inoxcrom de Mas, llevamos vividas en Cataluña, la vez que más raro se cantó el himno fue en la proclamación de la república. Como si estuvieran escuchando las pisadas del Estado entrando por Diagonal, los próceres no mostraban alegría en el advenimiento patriótico sino que cantaban con una solemnidad triste, miedosa, como mirando de reojo por si entraba la Guardia Civil. No volvieron a estar juntos: de ahí pasaron a la clandestinidad o a la cárcel, y algunos han sufrido extrañas mutaciones y ahora son lacitos. El pasado miércoles, durante la sesión constitutiva, se volvió a cantar el himno, cómo no. Pero esta vez de un modo desapasionado, mecánico, tan aflojado de fiebre militante como lo estaba el mismo gentío, jubilados la mayor parte, convocado a las puertas de la Ciudadela. Después, Arrimadas no supo responder con acierto a la pregunta de un periodista de TV 3 que reprochó a los diputados de Cs no cantar el himno. Como si ello fuera obligatorio, por cierto, como si nadie pudiera sustraerse a los zafarranchos patrióticos y hubiera informantes policiales anotando los nombres de aquellos en los que no se apreció emoción suficiente. Esto me recuerda a cuando Chirac exigió en el Mundial 98 a los jugadores de Francia que cantaran con pasión la Marsellesa porque todo el pueblo los miraba y uno respondió que su problema no era la falta de entusiasmo, sino lo bruto que era para aprenderse letras más allá del estribillo. No sé si los diputados de Cs se saben la letra, pero la pregunta que hizo el periodista de TV 3 tiene interés porque los mismos independentistas que renunciaron a la señera tratan de apropiarse del himno como para sumar a otros catalanes en la lista de degollables. Y tal vez esto debería ser contrarrestado en el Parlamento. A menos que haya alguien componiendo el de Tabarnia, entonces no digo nada. U MONTECASSINO HERMANN LA PRESERVACIÓN DEL ENEMIGO El separatismo golpista es el principal aliado del gatopardismo ¿C ÓMO es posible que en España, un país desarrollado, los medios de comunicación no se dediquen desde hace días a otra cosa que a debatir si un supuesto delincuente fugado, con cargos que pueden suponerle 30 años de prisión, va a ser o no el próximo presidente del gobierno de una de sus principales regiones? ¿Cómo es posible que el ministro del Interior explique que un cuerpo policial regional está todo él implicado en un acto generalizado de desacato, siendo un cuerpo armado, de rebelión, el pasado 1 de octubre y todos los miembros sigan armados y en funciones? ¿Cómo es posible que los partidos separatistas ignoren el mensaje ya meridianamente claro por las medidas judiciales de que la ruptura de España y por tanto la independencia de Cataluña es imposible de forma pacífica? Todo ello es posible porque en la política del gobierno de España hacia los separatistas no ha cambiado nada. Todo lo que realmente ha cambiado se debe unos cuantos jueces que han cumplido con su deber. Ante la sorpresa de los enemigos de España y de muchos que supuestamente están en la otra trinchera. Muchos sorprendidos por la actitud de los jueces disimulan. Los que han colaborado con los separatistas durante los últimos cinco años en busca de unos acuerdos que a ellos con- vinieran. Han jugado con el dinero y la seguridad de los españoles, con los medios del monopolio de información y publicidad y a la postre han jugado con la supervivencia de la nación. Han hecho peligrar con irresponsables operaciones de ventajismo político y trampas para pactar las permanencias en el poder, la propia y la de los enemigos de España. La agenda enloquecida del separatismo precipitado era imposible. La pararon los jueces. Ahora les urge reconducir todo. La reacción de los españoles en las calles y en sus balcones les asusta. Un despertar de la nación que se articulara políticamente sería letal para sus intereses. Una reacción nacional de las clases medias saqueadas no sería un juvenil 15- M y sí podría suponer el fin para partidos, redes y santones corruptos hasta ahora intocables, para las estructuras parasitarias autonómicas y para las aventuras anticonstitucionales. La mera idea los hace temblar. En ese contexto nada más lógico que un artículo de Juan Luis Cebrián. Como el que publicó el 18 de mayo de 2001 titulado El discurso del método Entonces logró enterrar el proyecto constitucionalista de PP y PSOE que había rozado la victoria en las elecciones vascas. Y encarriló a la izquierda hacia el pacto con los nacionalismos y con ETA en Cataluña y País Vasco. Zapatero lo consumó y derivó hacia el separatismo golpista y el surgimiento del Podemos comunista. Pocos artículos han hecho más daño a España. Cebrián vuelve con otro igual de tóxico y se supone que también este con apoyos en el poder. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que impuso la supervivencia de El País y del propio Cebrián a acreedores, a accionistas y al mercado, podría tener que ver con ello. En su nuevo artículo dice que el peligro real para España está, agárrense, en el centralismo. Que es necesario reformar la Constitución de inmediato. Se supone que antes de que la nación española pueda defenderla. También para dar a todas las autonomías el derecho de autodeterminación. No se rían, porque va en serio. Cierto que Cebrián no es ya lo que era. Pero no está solo en su fervor por salvar de la derrota a los enemigos de España. Porque son los aliados necesarios que les garantizan la supervivencia del inmenso negociado.