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12 ENFOQUE DOMINGO, 7 DE ENERO DE 2018 abc. es ABC semana La foto de la MIGUEL MUÑIZ Caso Diana Quer Rianxo- Samarcanda LUIS DEL VAL Una noche, en una cena en la que estábamos menos que las musas, se hablaba de la influencia del fatalismo musulmán en la cultura española, y Fernando Díaz- Plaja, que siempre tenía una anécdota oportuna para ilustrar cualquier debate, contó una vieja leyenda. En la antigua Persia, un califa, a primeras horas de la mañana, se dispuso a salir a dar un paseo por los jardines de palacio y, al abrirle un servidor una de las hojas, casi tropezó con un visir, que mostraba un alto grado de turbación y azoramiento. El califa preguntó al visir qué le sucedía, y el interpelado quiso mostrarse discreto, pero con tanto esfuerzo y evidencia de que no decía la verdad que el califa le insistió para que le contara la causa de aturdimiento. Y el visir, que todavía era joven, y de gran talento, le contestó que había tropezado con el califa, y le pedía perdón, a causa de que en un rincón del jardín se había encontrado con la Muerte. El califa insistió, porque la respuesta le parecía un tanto descabellada, pero el visir, que siempre había dado muestras de talento y honradez, le corroboró que por los jardines de palacio estaba paseando la Muerte. El califa, que apreciaba al visir por sus cualidades, le dijo que fuera a las cuadras de palacio, eligiera el caballo más brioso y rápido y huyera a Samarcanda. Tras alejarse el visir para cumplir su consejo, el califa, que no era nada temeroso, decidió llevar a cabo sus propósitos iniciales y se adentró en los jardines. Y, al poco, tras unos setos que formaban una especie de pequeña media plazoleta, vio en efecto a la Muerte, que se encontraba absorta. Se dirigió hacia ella con resolución y le inquirió: ¿Por qué persigues al preferido de mis visires, por su inteligencia y su honestidad, cuando todavía es joven, y goza de buena salud? La Muerte miró al califa con frialdad y respondió girando la calavera hacia el fondo de los jardines: Yo no perseguía a tu visir esta mañana. Si fuera así, no se habría enterado. Pero tengo una cita con él, esta noche, en Samarcanda Madrid y sus ciudades dormitorio parecen mucho más peligrosas que Rianxo. Unas vacaciones en la ría de Arousa parecen un anuncio de placidez y tranquilidad, pero también pueden ser el espanto y el fin de las esperanzas de una chica joven, que todavía estaba haciéndole preguntas a la vida que le arrebataron. Los propios vecinos, espantados, aunque no la conocieran, rinden póstumo homenaje a la víctima, que posiblemente ni conocían, en esa solidaridad que la barbarie provoca en cualquier punto, y más acentuado en Galicia. Pero no le echemos la culpa al destino. El destino nos pone en una calle, en una ciudad, en una orilla de mares o ríos. Pero son los criminales los que matan, son los perversos verdugos los que dan ese golpe seco y horrendo que termina con una biografía cuando aún no se había empezado a escribir. ESPAÑA Contra el olvido Corona de flores depositada por la madre de Diana Quer en la nave en la que apareció el cadáver de su hija