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ABC DOMINGO, 7 DE ENERO DE 2018 abc. es ENFOQUE 5 SEGUNDO PREMIO TERCER PREMIO PRIMER PREMIO 05685 18442 23282 Propietarios y trabajadores de la administración bilbaína de lotería que vendió el primer premio del sorteo del Niño EFE Sorteo de la Lotería del Niño El gordo es Montoro JUAN PABLO COLMENAREJO ¡Aquí manda Montoro! La escena está contada por el politólogo Javier Redondo y damos fe los otros dos testigos: el experto en arte, realeza y todo lo demás Fernando Rayón, y un servidor, miembros los tres del grupo de enviados de La Linterna de la Cadena Cope al lugar de los hechos, en un taxi de Barcelona, la víspera de las autonómicas de Arrimadas, el pasado diciembre al sol de la incertidumbre. La pregunta, sencilla qué va a pasar a aquí y la respuesta, en tres palabras, sin ton ni son, y escrita al comienzo de este pie de foto entre exclamaciones de toda la vida. Montoro está en todas partes. El filósofo de Badalona, nuestro conductor con taxímetro, luce visera de cazador e instinto de supervivencia política en la inmigración desde hace cuarenta años. Los españoles nacemos libres e iguales, aunque luego nos etiqueten los estatutos de autonomía y los fueros medievales actualizados en la Constitución de 1978. Menos mal que todavía existen políticas centralizadas, que no centralistas, que nos permiten mirarnos a la par. Además de la Organización Nacional de Trasplantes, un ejemplo de eficacia salvavidas, envidia del mundo entero, nos queda la Lotería Nacional, que se resiste a ser estatal, y que cada jueves y sábado nos pone los pelos de punta pensando en el chiringuito de la costa como jubilación por la vía de urgencia. Si toca la lotería, la vida cambia. O por lo menos uno se hace las cuentas de la lechera sin decirlo en voz alta. El Gordo del Niño es más discreto. Debe de ser porque es un recién nacido que viene con un pan debajo del brazo, mucho amor y esperanza por arrobas. Guste o no, los españoles somos de costumbres y las pedreas del 22 de diciembre nos las jugamos como profesionales del casino en el sorteo del día 6, por si acaso. Ha querido el cielo, y el bombo por supuesto, que el primero premio del Niño caiga entero en Bilbao, donde o descarga todo entero o no es bien recibido. El 5685 reparte un par de millones en cada serie y deja 200.000 euros al décimo que arreglan cuerpo y alma. La Lotería Nacional nos iguala y por eso se celebra en Deusto y Arangoiti como en cualquier parte de España; es el gol de Iniesta en Sudáfrica, incluida la Diputación de Vizcaya, tenedora del número, que reparte veinte millones de euros, y del cupo vasco en la provincia más rica del País Vasco. Y es por aquí por donde vuelve a aparecer Montoro, el que manda, porque Hacienda, la estatal, para ser exactos, se lleva el 20 por ciento de todo lo ganado por los poseedores del primer premio y de todos los demás también. El cupo es Montoro. El ministro más mentado de lo que llevamos de siglo. No hay nada que temer mientras siga en el puesto, porque va a cuadrar la cuenta y va dejar la caja limpia, fija y con esplendor. España comienza 2018 igual que terminó 2017, pero con un poco más de agua y algunos ciudadanos tapando los agujeros que el destino había marcado como irremediables. ¡Menos mal que todavía está Montoro para que nos mande pagar lo que nos corresponde a cada uno! El cupo de Montoro no descansa ni en día festivo. Es como Diego Costa, ayer en el Metropolitano, oro y carbón en el mismo plato, y sin hacer un solo amigo. SOCIEDAD