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ABC DOMINGO, 7 DE ENERO DE 2018 abc. es opinion LA TERCERA 3 F U N DA D O E N 1 9 0 3 P O R D O N T O R C UAT O LU C A D E T E NA QUÉ MANÍA CON ESTAR BELLA POR NÉLIDA PIÑON La cultura, sea de la época que sea, se apoya en una historiografía ejemplar cuyo canon, ampliamente establecido, tiene cómo hacer frente a los abusos y los pecados de la modernidad. E imponer la convicción del pasado, que los oportunistas intentan solapar, está vivo y hace latir los sentimientos, los símbolos, las representaciones contemporáneas con genialidad época que sea, se apoya en una historiografía ejemplar cuyo canon, ampliamente establecido, tiene cómo hacer frente a los abusos y los pecados de la modernidad. E imponer la convicción del pasado, que los oportunistas intentan solapar, está vivo y hace latir los sentimientos, los símbolos, las representaciones contemporáneas con genialidad. Por suerte, el juicio estético no requiere unanimidad. Cualquier trapo de algodón pintado a mano adquiere notoriedad pública cuando se reviste de auténtico talento. Y expresa un lenguaje autónomo cuando su código estético revela inconformismo, atracción por el caos, la visión social con la que el artista quiere ser visto. Me atrae especular sobre la cirugía estética, cuyos efectos alteran el rostro y realzan la belleza. Y que en Brasil tiene tanto éxito. Rara es la mujer que no se ha sometido a ella. Soy una excepción. Todavía exhibo en la cara la integridad de los años vividos. Haber llegado a mi edad sin merecer el bisturí de Ivo Pitanguy, maestro de la cirugía estética y reparadora, y compañero mío en la Academia Brasileira de Letras, es un milagro. T ODOS somos mortales. Deambulamos por el mundo perseguidos por el temor de envejecer. Obligados a ganarnos el pan de cada día, ahuyentamos las amarguras cotidianas mediante la fantasía, el recurso de adornar la vida con la belleza. Para ello, creamos normas, reglas, valores que, en conjunto, fundamentan principios estéticos. Siempre ha sido así. Nada más nacer, el espejo también nos guía. Perfecciona una vanidad presente en todas las manifestaciones humanas que se concentra, sobre todo, en el cuerpo, ese epicentro de sexualidad ávido por atraer el deseo ajeno. Así, se ha hecho obligatorio aplaudir, con cada amanecer, la belleza física, la perfección del arte. Con todo, gracias a una pedagogía de refinada crueldad que nos insta a todos a ser bellos, repudiamos lo feo, lo deforme, lo miserable. La materia humana que se ha deshecho de las excelencias civilizatorias. Como resultado de dicho principio, en la vida social se introdujo la falsa convicción de que existía un mundo que, en nombre de la eugenesia y la estética, clasifica el color, el pelo y los rasgos humanos según categorías implacables. Para, a fin de cuentas, conceder a los arios, a las valquirias europeas, la primacía de la belleza y marginalizar, por consiguiente, a los morenos, mulatos, negros y amarillos, meros colonizados que no se enmarcaban en el modelo requerido. El don de la belleza exigía, por tanto, una rúbrica étnica. La llamada raza blanca autoproclamada como la única ajustada a un ideal estético regido por reglas que, además, se correspondían con el hemisferio norte. Claro está que predominaba un sesgo político cuyos estatutos orientaban las premisas estéticas. De manera que entender que la estética occidental, circunscrita al cuerpo y al arte, se antepusiese a la oriental, era tarea fácil. La evaluación de la belleza se concentró sobremanera en torno al cuerpo. A la carnalidad que, propensa a sembrar éxtasis y discordia, servía también de filtro para juzgar lo bello. De ahí la llegada de un discurso amparado en teorías estéticas resguardadas bajo el signo de es- na vez le pregunté si no le parecía raro que yo viviera al margen de un fenómeno tan generalizado en cuanto a la cirugía. Él, que amaba la belleza, y siempre se mostraba galante con la humanidad, me disuadió. No veía raJAVIER CARBAJO zón alguna para la más mínima reparación en mi rostro, que consideraba perfecto para mi proyecto de vida. tamentos superiores. A guisa de curiosidad, pensé si sería capaz La consagración de modelos occidentales ha de comprar, a peso de oro, años de vida a la vensufrido, no obstante, profundas sacudidas sís- ta para añadirlos a los que me están destinamicas. Los que han padecido durante siglos el dos. Si estaría dispuesta a cualquier sacrificio apartheid estático, han invertido el orden de la para que Pitanguy extrajera diez años de mi evaluación estética. En el siglo XXI, lo bello es semblante. Y si para restablecer la belleza de quien es bello. Y la nariz chata, bantú, se igua- otrora aceptaría abdicar, en caso de que se me la en armonía a la nariz de Fidias. Y es que el exigiese, de los preciosos recuerdos que los arte, en su evolución, ha rescatado lo que ya- años me han proporcionado. Y, finalmente, si cía en la esfera de lo feo. Ha cumplido su tarea osaría, una mañana lluviosa, ingresar en una de alborotar la vida, de desordenar el alma. clínica lista para contrariar los designios de la Sin embargo, habría que considerar que la edad y someterme a un tratamiento que me estética no es conciliadora ni opera en favor de concediese la ilusión de la juventud. Si, todala serenidad social. Y cuando se encuentra, vía, bajo el aliento de dicha esperanza abandocomo en la actualidad, bajo el yugo de los que naría en la sala de operaciones, entre las vense proclaman señores del trayecto del arte, sim- das teñidas con mi sangre, los años vividos. plemente denigra lo que considera grotesco, Digo que no. La belleza ya no me lisonjea. He excluye lo que desentona de sus mandamien- optado por otros discretos bienes. Llevo estamtos. Además, pone en marcha la funesta actua- pada en la cara la historia curtida que me ayución, tan en boga hoy, de convertir cualquier da a envejecer. No he vivido en vano, sin resulimprovisación artística en una obra de arte con- tados concretos. Sospecho que mi vida no ha sagrada. De exaltar, en definitiva, las tenden- sido inhóspita. cias estéticas afinadas con sus dictámenes y con los del mercado. NÉLIDA PIÑON ES NOVELISTA, PREMIO PRINCESA Conviene destacar que la cultura, sea de la DE ASTURIAS DE LAS LETRAS U