Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 ENFOQUE DOMINGO, 31 DE DICIEMBRE DE 2017 abc. es ABC semana La foto de la REUTERS Perú y el laberinto de Fujimori Fomentar la revolución LUIS DEL VAL Decía Peter Babel que la manera más eficaz de fomentar la revolución es que la corrupción se convierta en una epidemia dentro del sistema democrático. No hace falta hurgar en la clandestinidad para que la gente se tire al monte, ni inventarse enemigos feroces para levantar entusiasmos rebeldes. Basta con que un aparente demócrata prometa justicia para el pueblo o la gente se haga con el poder y, a continuación, se dedique a amasar una fortuna personal de 600 millones de dólares, amén de instigar el secuestro y asesinato de opositores, a través de sicarios tan eficaces como crueles. Con este magnífico historial, Alberto Fujimori eludió a la Justicia, se escapó a Japón, pero fue detenido en Chile, devuelto a Perú y condenado a 25 años de cárcel. Su indulto es un cremoso salivazo a la racionalidad y a la ética, pero a pesar de este historial criminal, decenas de miles de personas le siguen votando, aunque sea a través de personas interpuestas, y estando él en la cárcel. ¿A qué me suena esto, qué me recuerda? ¿O sea, que esta hipnotización de las masas no es una exclusiva de Perú? Ya decía Borges, ese ciego clarividente, que la democracia, a veces, es una exageración de la estadística. Los españoles lo sabemos muy bien, después de observar los resultados en esa parte tan entrañable de España, llamada Cataluña, tan enferma como este criminal, que ayuda a que las frustraciones sean canalizadas por el primer aprovechado que levante otro banderín de enganche con vistosas ofertas de justicia para los desheredados de la tierra, famélica legión, prometiéndole que serán más prósperos, más altos y más guapos. Produce un inmenso desaliento esta repetición del esperpento, esta continua iteración de estafadores de masas, que atracan votos para después llevarse el producto de sus latrocinios a Japón o a Andorra, sin que ni siquiera haya unanimidad en las censuras, antes al contrario, reciban el espaldarazo de los votos. Como diría una Carmen Maura internacional: ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Pues votar, queridos, votar. En Perú, votar a Fujimori; en Venezuela, votar a Maduro; en... Dejémoslo. Estamos hablando de este delincuente al que la enfermedad le alcanzó, circunstancia de la que libró a las personas a las que ordenó secuestrar y ejecutar. Es la gran ventaja de estar muerto: que ya no temes a la enfermedad. Pero lo temible es que la continua carcoma del engaño y la corrupción fomentan esos levantamientos populares que convierten a algunas sociedades en péndulos oscilantes, que viajan de la mierda a la revolución... y de la revolución a la mierda. INTERNACIONAL Milagro médico en Lima Alberto Fujimori, en la grabación en la que pedía perdón a sus víctimas tras ser indultado por motivos de salud. A las pocas horas recibía el alta médica