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12 OPINIÓN LLUVIA ÁCIDA PUEBLA VIERNES, 29 DE DICIEMBRE DE 2017 abc. es opinion ABC DAVID GISTAU PECHO El pecho de Sabrina, conmoción nacional aquel año, no tenía coartada política H ACE poco, durante los rituales nostálgicos por el aniversario constitucional, cuando hasta un 600 con propaganda electoral del 77 fue aparcado en San Jerónimo, pudimos descubrir cuán lejano nos quedaba aquel pecho descubierto de Susana Estrada al recibir un premio del diario Pueblo de manos de Tierno Galván. Tápese, señorita, que se va a resfriar fue la frase, tan López Vázquez, con la que atravesó el trance el alcalde de Madrid, que en la fotografía aparece sonriente como si fuera consciente de lo que ese pecho iba a ayudar en el tránsito sociológico de aquella España inmediatamente posterior a Franco. Resulta sorprendente que, cuatro décadas después, haya surgido un club de reaccionarios muy atrabiliarios para los cuales aquellos años fueron los de un inmenso y malvado proyecto de ingeniería social que nos apartó de la moral verdadera, que ha de ser restaurada por un campeón cuyo advenimiento no tardará. La Transición pendiente de la extrema izquierda su purga que aún fantasea con guillotinas y fuegos iconoclastas sólo tiene comparación posible con la Contratransición pendiente de la extrema derecha. Entre los unos y los otros los hunos y los hotros querrían mantenernos aferrados a una costumbre española consagrada durante el siglo XIX de los espadones: detectar el material humano sobrante, el objeto de odio. Si fuera posible determinar nuestras edades en función del impacto provocado por un pecho fugitivo, la insurgencia de cuando Podemos aún pensaba que las urnas están para romperlas quedaría relacionada para siempre con Jill Love y esa conexión con Raticulín que parecía estar estableciendo para traernos paz y amor en plena golpiza durante el asalto al congreso. Con todo, lo que me hizo sentir viejo esta mañana es la constatación de lo remoto que es ya, casi tanto como el de Susana Estrada, el pecho que se le escapó a Sabrina Salerno durante la Nochevieja de hace treinta años mientras la cantante pugnaba por volver a meterlo con tanto apuro que hasta olvidó fingir que no cantaba en play- back El pecho de Sabrina, conmoción nacional aquel año en un país que parecía haber superado los descubrimientos rijosos del destape, no tenía coartada política. No estaba haciendo la Transición. No estaba trayendo las libertades La chica salió muy embutida, pegó cuatro botes y se le salió una teta que no tenía conciencia alguna de luchar contra el franquismo o de emanciparse de la censura, circunstancia por la que se pretendieron necesarias políticamente hasta las películas de pajilleros de Fernando Esteso y las azafatas suecas. Sabrina, como su Némesis Samantha Fox, era sólo lo que se dio en llamar una chica de calendario en taller mecánico. Pero, sin intención de convertirlo en un manifiesto, su incidente con el pecho nos la hizo famosa, querida e inmortal en el recuerdo. Boys, boys, boys, I m looking for a good time, boys, boys, boys, get ready for my love. Querida Sabrina, estoy ready desde 1987. MONTECASSINO HERMANN FELIZ CONSENSO DE CULTO A LA ARBITRARIEDAD Leyes especiales de la ideología de género acaban con la ley, no con la violencia UANDO se trata de ser correctos con las modas ideológicas, presumir de bondad y compasión y alardear de progresismo nadie se quiere quedar atrás. El Gobierno de España es campeón. Y ninguna comunidad autónoma hizo el ya habitual feo de ausentarse. Así ha sido con el Pacto de Estado no podía ser nacional, eso tampoco de Violencia de Género. Todas las representantes de las autonomías para esa consejería de igualdad en coro con la ministra Dolores Montserrat, ella también siempre la más progresista de la clase. Las sacerdotisas de la igualdad presentaban un pacto que destruye todo el resto de igualdad ante la ley que pudiera quedar después del periodo negro del zapaterismo. Con estas para la violencia de género, las de LGTB y otras que surjan en la tormenta mediática ideológica, España tiene ya leyes especiales a capricho. Que privilegian a unos españoles y dejan a otros en la absoluta indefensión legal. Que determinan profundamente el comportamiento de los privilegiados y de los inermes. Sin trivializar aquello, hay que recordar que esa es la senda que lleva a las leyes de Nuremberg de 1934. Allí se hicieron leyes especiales para los judíos. Si dices esto te llaman cómplice de los hombres que matan a sus mujeres. De los que son asesinos y maltratadores que merecen pudrirse en la cárcel. Y de los que son enloquecidos porque denuncias falsas les C han quitado a sus hijos, su casa, su patrimonio, su trabajo, su cordura y sus ganas de vivir. Denuncias falsas que muchas veces recomiendan las abogadas, que quedan casi siempre impunes y que, por supuesto, aumentarán con las nuevas medidas. El Pacto llega bajo la conmoción de las muertes de mujeres por violencia doméstica. Con su enorme efecto mediático son ya siempre un alegato para ese radicalismo ideológico. Nadie pida sentido común o equilibrio. Nadie demande un análisis serio sobre las causas de unas muertes y otras. De las de parejas homosexuales. De las muertes de hombres y tantos suicidios de hombres a los que han destruido la vida. También las mujeres son tratadas de forma muy distinta según convenga al cálculo político e ideológico que hay tras el eco mediático. Las víctimas de violaciones colectivas son mártires omnipresentes en las televisiones siempre que sean violadas por españoles. Las víctimas de manadas de Marruecos u otro lugar más remoto, como hace días en Canarias, no existen. Ahí dosifican feminismo en aras de antirracismo para que el cóctel ideológico sea apropiado. Los medios obedecen. Los partidos participan. Por convicción o por cobardía. Los ciudadanos callan. Temen el reproche. El Pacto se aprobó en septiembre en el Congreso sin votos en contra. Fueron 278 a favor. Las 65 abstenciones se debieron a que los comunistas de Podemos y algún otro querían aun más medidas de ideología de género. Aún más medidas especiales de castigo extrajudicial, aún más leyes especiales que hacen irrisoria la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia, base del Derecho. Y querían aun más poder y dinero para organizaciones feministas y para esos órganos estatales o paraestatales que, copados por el feminismo y la extrema izquierda, hacen sospechoso al hombre desde un principio de toda causa y ridículo cualquier intento de defenderle. Ahora el Pacto trae 200 medidas que servirán para hacer más irrespirable el ambiente social, enconar los conflictos, fomentar la denuncia falsa y promover la injusticia. Además de la censura porque los medios habrían de someterse a dichas arbitrariedades. Ah, se me olvidaba, esto que no falte, mil millones para que se repartan órganos y pesebres ideológicos al final al servicio de la extrema izquierda, de agitadores contra la familia y enemigos del Estado.