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ABC MARTES, 26 DE DICIEMBRE DE 2017 abc. es ENFOQUE 5 Ni el día de Navidad descansan los exconsejeros Jordi Turull (a la izquierda) y Josep Rull, que ayer leyeron un mensaje de Puigdemont EFE Turull y Rull, la gota malaya ¡Que les echen el perro! JAIME GONZÁLEZ La declaración con más enjundia que los exconsejeros Jordi Turull y Josep Rull han realizado en los últimos veinte días fue aquella en la que aseguraron que en prisión se habían hartado de ver la serie Rex, el perro policía Eso fue el 5 de diciembre y, desde entonces, sus apariciones públicas han ido perdiendo, lógicamente, interés. Turull y Rull llevan haciendo bolos casi un mes y hay que reconocerles a falta de ingenio perseverancia y voluntad para hacer de la causa de la independencia la revisión milenial del paradigma del absurdo de Tip y Coll, con quienes se dan un aire pese a no llevar bombín. Turull y Rull son dos tipos pesadísimos que cuando aparecen juntos en la tele consiguen el milagro de sincronizar todos los brazos de la unidad familiar: mamá, papa, la abuela, la niña y el niño pegan un respingo en el sofá y se abalanzan a la vez sobre el mando a distancia presos de un ataque de ansiedad. En eso han logrado derribar el muro que separa a constitucionalistas e independentistas, porque ambos bloques actúan impulsados por idéntico movimiento instintivo y se lanzan a cambiar de canal nada más verles salir en pantalla. La peculiaridad que les hace especialmente insoportables es que salvo cuando afirmaron que veían en prisión Rex, el perro policía jamás han conseguido atraer la atención de nadie. Ni de propios ni de extraños, porque no se apean de los lugares comunes ni por Navidad. Siempre es lo mismo: que si la dignidad, las convicciones y los ideales les han hecho más fuertes que nunca; que si el pueblo de Cataluña ha ofrecido una soberbia demostración de grandeza; que si la abuela fuma... Un tostón en toda regla que han guionizado y repiten con malvada insistencia como si fuera la versión catalanoindependentista de la gota malaya, una tortura sistematizada que obstruye las arterias mucho más que el fumar. Y lo peor es que lo único que parece disuadirles es la visión de Rex, el perro policía He leído en alguna parte que el famoso pastor alemán viaja en avión privado acompañado de un equipo de cinco de personas que se encarga de que el animal coma equilibrado, repose y se recupere del jet- lag Las malas lenguas dicen que gana un millón de euros al mes (supongo que será su dueño) y que tiene cuatro dobles. Saben que les digo: que me parece poco. Es más, desde estas líneas me propongo impulsar una cuestación popular para conseguir que Rex viaje a Barcelona para un rodaje privado de seis o siete capítulos con Turull y Rull de invitados especiales. Cueste lo que cueste. No encuentro otra manera de que estén entretenidos. ESPAÑA