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ABC JUEVES, 21 DE DICIEMBRE DE 2017 abc. es ENFOQUE 5 Karim, un niño sirio de tres años que perdió un ojo y se quedó sin madre en un bombardeo, se ha convertido en símbolo de solidaridad EFE El belén más viviente Niño Jesús con chupete JAIME GONZÁLEZ Karim es el Niño Jesús de un belén viviente que necesita con urgencia pastores. Y una mula y un buey en condiciones. Si mira usted a los ojos de Karim notará que le falta el izquierdo, pero el derecho lo tiene tan grande que parece el cuarterón de una ventana abierta a la esperanza. Es como la estrella de Oriente o el lucero del alba. Karim es el Niño Jesús de un nacimiento sin molino, puente ni riachuelo. Un pesebre fundido en negro a trece kilómetros de Damasco. Vista desde el aire, Duma no es una ciudad fantasma, porque hasta los espíritus sucumbieron al espanto. Es para entendernos el lado oscuro del paraíso terrenal, que no debía de estar muy lejos. Cuentan que su entrada se hacía a través de dos puertas de rubíes, al lado de las cuales emergían sesenta miríadas de santos ángeles con rostros radiantes de esplendor celestial. Si fuera cierto que el jardín de Dios estaba cerca, el demonio eligió un lugar para vivir puerta con puerta. Y se instaló en Duma, la novena ciudad más poblada de Siria y una de las más devastadas por una guerra de malos contra malos. De la feroz contienda, Karim salió tuerto. Y su madre, muerta. Me van a perdonar, pero no creo que haya que esperar al domingo por la noche para que nazca el Niño Jesús que hemos puesto a dormir entre algodones, porque no hay Jesusito más auténtico que Karim. Ni pesebre más real que ese sofá de flores desde el que nos mira con su único ojo, estrella de Oriente o lucero del alba de un mundo que necesita que entre la luz a borbotones. La imagen de Karim me sirve de christmas para desearles felices fiestas. No hace falta que nos vistamos de pastores; basta fijarse en el ojo derecho del Niño Jesús con chupete que tenemos delante para entender lo que nos quiere decir. Está muy claro. A la espera de una mula y un buey en condiciones, un poco de corazón sirve para que el belén sea viviente. Dicen los astrofísicos que la estrella de los Reyes Magos no existió como tal, sino que todo fue fruto de una conjunción planetaria que no volverá a repetirse hasta dentro de 500.000 años. Qué tontería más grande. A Karim casi lo dejan a oscuras, pero aun tuerto me sigue iluminando. Feliz Navidad.