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42 INTERNACIONAL VIERNES, 15 DE DICIEMBRE DE 2017 abc. es internacional ABC Médicos Sin Fronteras denuncia el asesinato de 6.700 rohingyas Esta cifra, calculada tras entrevistas a los refugiados, podría ser incluso mayor PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL EN ASIA tes por la violencia del Ejército birmano, a tiros, golpes o incluso quemados, habría un millar de niños fallecidos. Fusilamientos Después de fusilar a los hombres, los soldados quemaron las casas y uno de ellos me quitó a mi bebé y lo arrojó al fuego. Luego me metieron en una choza y me violaron mientras me decían que Birmania no era mi tierra relataba entre lágrimas a ABC hace tres semanas Rezuma Begun, una rohingya de 20 años refugiada en un campo de Bangladés. Ante semejante ola de violencia, la ONU y Estados Unidos han denunciado esta limpieza étnica por parte del Gobierno birmano, que niega todas las acusaciones pero prohíbe el acceso a la región de Rakhine. Antes de la reciente visita del Papa Francisco, Birmania y Bangladés acordaron el regreso de los refugiados rohingyas, pero está por ver que estos quieran volver después del horror que han sufrido. Uno de los enigmas del éxodo rohingya (pronúnciese rojinga) es el número de muertos a manos del Ejército birmano. Desde finales de agosto, más de 620.000 personas de esta etnia musulmana han huido al vecino Bangladés por los ataques contra sus poblados. Pero no se sabe el número de fallecidos que ha dejado esta represión porque las autoridades birmanas impiden el acceso al estado noroccidental de Rakhine (pronúnciese Rajáin) donde han tenido lugar las matanzas. Hasta ahora, el Gobierno de Myanmar (nombre oficial de la antigua Birmania) solo había reconocido 400 muertos, la mayoría definidos como terroristas musulmanes Pero un informe de Médicos Sin Fronteras (MSF) basado en entrevistas a los refugiados rohingyas, eleva dicha cifra a al menos 6.700 muertos en su estimación más conservadora. Entre estas víctimas del Ejército birmano habría al menos 730 niños menores de cinco años. Incluyendo a los fallecidos por otras causas durante su huida, la ONG calcula que 9.000 personas perdieron la vida entre el 25 de agosto y el 24 de septiembre. Nos reunimos y hablamos con supervivientes de la violencia en Myanmar. Lo que descubrimos fue impactante, tanto por el enorme número de personas que informaron de que uno o más miembros de su familia habían muerto como resultado de la violencia, como por las formas horribles en que relataron que habían sido asesi- nados asegura Sidney Wong, director médico de MSF, en un comunicado. Lo peor de todo es que los muertos podrían ser muchos más, ya que el doctor Wong cree que este cálculo es una subestimación, pues no hemos estudiado todos los asentamientos de refugiados en Bangladés y además las encuestas no representan a las familias que nunca salieron de Myanmar Tal y como denunció, escuchamos relatos de familias enteras que murieron encerradas dentro de sus casas mientras les prendían fuego Para obtener estos datos, MSF ha efectuado seis encuestas de mortalidad retrospectivas en los campos de refugiados rohingyas de Bangladés, llegando a cubrir a una población de más de 600.000 personas. De ellas, medio millón habían huido de Birmania tras el 25 de agosto, cuando una ofensiva de la guerrilla rohinyga desató esta brutal represalia del Ejército. A tenor de lo que contaban los supervivientes, la ONG ha encontrado que cada día murieron 8 de cada diez mil rohingyas, lo que daría entre 9.425 y 13.795 fallecidos solo en el primer mes. Con el 71,7 por ciento de dichas muer- 730 niños muertos Entre las víctimas del Ejército birmano habría al menos 730 niños menores de cinco años Varios rohingyas contemplan los cuerpos de unos compatriotas ahogados en su intento de llegar a Bangladés REUTERS Estos parias son musulmanes discriminados por la mayoría budista P. M. DIEZ Con una población de un millón y medio de personas antes de su última huida, los rohingyas son una etnia musulmana perseguida por la mayoría budista de Birmania. Desde finales de agosto, más de 600.000 refugiados han escapado al vecino Bangladés por los ataques del Ejército birmano, sumándose a los entre 200.000 y 400.000 rohingyas llegados en oleadas anteriores. Rechazados por los budistas birmanos, incluso por numerosos monjes radicales pese a que dicha religión predica la compasión, los rohingyas llevan décadas discriminados y siendo víctimas de matanzas. Aunque hayan nacido en Birmania, el Gobierno les niega la ciudanía birmana porque, desde 1982, una ley promulgada por el dictador Ne Win no los reconoce como uno de los 135 grupos étnicos del país. Los rohingyas fueron traídos en masa a Birmania como mano de obra barata durante la época colonial británica, pero las autoridades insisten en que son inmigrantes ilegales de Bangladés, muchos incluso recientes. En sus carnés de identidad, pasaron de ser Rohingyas a musulmanes de Birmania y luego, en los 90, solo rezaba que profesaban el islam o que eran bengalíes. Aunque las autoridades les dieron a muchos un documento de identidad temporal en 2010, se lo quitaron antes de las elecciones de 2015. Como a otros 750.000 rohingyas, les privaron del derecho a votar en los primeros comicios libres que se celebran en el país desde 1990. Tras ganar aquellas elecciones, la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi pilota la transición hacia la democracia de Myanmar (nombre oficial de la antigua Birmania) Pero su silencio sobre el éxodo rohingya le ha costado numerosas críticas internacionales por no frenar al Ejército birmano, que sigue atesorando gran parte del poder en un complicado equilibrio con el Gobierno civil de Suu Kyi. Aunque La Dama como es popularmente conocida, se ganó su prestigio por su lucha por la democracia, los rohingyas denuncian que no los defiende porque son los parias de Birmania.