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36 INTERNACIONAL Cumbre europea Divorcio del Reino Unido FUTURA NEGOCIACIÓN VIERNES, 15 DE DICIEMBRE DE 2017 abc. es internacional ABC Acuerdo comercial Es el capítulo que más interesa al Reino Unido, que busca una zona de libre cambio, pero sin mercado único. De esa forma quiere proteger sus exportaciones sin cumplir la normativa europea. Periodo transitorio En vista de la complejidad de la futura negociación, se prevé como inevitable un periodo transitorio de al menos dos años. En principio en ese tiempo regiría la ley europea, pero Londres se resiste. Tribunal europeo La UE insiste en que regirá la autoridad del Tribunal Europeo de Luxemburgo para cuestiones relacionadas con los derechos de los comunitarios y periodo transitorio. Londres no lo quiere. Defensa El Reino Unido está interesado en mantener la cooperación en Defensa y Seguridad. Pero no tiene el menor interés en integrarse en el proyecto de Defensa europea y defiende reforzar la OTAN. La UE abrirá la compleja negociación comercial del Brexit Después de que May acepte las condiciones de Bruselas, se pasará a la segunda fase E. SERBETO BRUSELAS promesa de que no habrá una frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte es un compromiso real que está obligada a cumplir, aunque sea aceptando otra suerte de contradicciones por el diferente régimen que habría entre la provincia británica y el resto del país. Derechos de los ciudadanos El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, recordó que el hecho de que hayamos aceptado que se han hecho progresos suficientes no significa que hayamos resuelto todos los problemas, y el Parlamento Europeo estará muy atento a las decisiones que se tomen respecto a los derechos de los ciudadanos La Eurocámara ha dado su visto bueno al criterio de que se abran las negociaciones sobre las relaciones futuras, pero recuerda que estas serán muy complejas, ya que no deben perjudicar a las estructuras del mercado único europeo y a las cuatro libertades básicas: la libre circulación de mercancías, capitales, servicios y personas. De cómo se articule esa combinación dependerá la fórmula en la que se basarán las futuras relaciones. Según el negociador europeo, Michel Barnier, la resistencia británica a respetar la cuarta de estas libertades, es decir, el libre movimiento de personas, significa que el modelo es el del tratado de libre comercio con Canadá, que incluye una mínima restricción arancelaria y una convergencia regulatoria. La cuestión será si eso es suficiente para hablar de las relaciones intensas, profundas y especiales de las que habla May. En cualquier caso mucho menos que las que ya tiene ahora. Cada vez que la primera ministra británica, Theresa May, llega a Bruselas para asistir a un Consejo Europeo lo hace con la certeza de que será una de las últimas oportunidades en las que podrá participar como miembro de pleno derecho y, a la vez, pensando en que la inestabilidad de la política en su país puede que no le permita ni siquiera llegar a la próxima reunión. Ayer fue una de las ocasiones en las que además podía apreciar el valor de sentirse arropada por los presidentes y jefes de gobierno de los demás países, que son los únicos de los que se puede decir que le apoyan, mientras que en Londres está amenazada tanto por los radicales partidarios del Brexit duro como por los que aún se oponen a la salida del país de la UE. Lo que May se llevará de esta cumbre es lo que más falta le hacía: la declaración de que ya puede empezar a negociar sobre el futuro de las relaciones comerciales y estratégicas con la UE. Si no se llega a pasar a la segunda fase del Brexit, difícilmente May podría seguir haciendo más malabares para mantener la estabilidad política y evitar una nueva crisis interna. La primera ministra británica llegó diciendo que por primera vez empezarían a hablar no solamente del Brexit, sino también de la asociación ambiciosa, profunda y especial que quiere construir con la UE en el futuro. La semana pasada May se comprometió a aceptar la mayor parte de las exigencias europeas sobre tres capítulos esenciales: los derechos de los ciudadanos, la factura del divorcio y la garantía de que no habrá una frontera en Irlanda. El acuerdo está lleno de imprecisiones, y en especial de contradicciones sobre la cuestión irlandesa, pero ha servido para darle una tregua a May en momentos en los que está amenazada por todos lados. Sin embargo, los líderes europeos le han recordado claramente que la Theresa May, ayer en el Consejo Europeo celebrado en Bruselas EFE May llega debilitada tras la revuelta de varios tories en los Comunes IVÁN ALONSO La primera ministra británica llega a esta cumbre europea muy debilitada en el ámbito nacional tras la derrota sufrida en los Comunes sobre el papel del Parlamento en el Brexit. No obstante, May confía en recuperar aire en Bruselas, donde se dará luz verde para pasar a la segunda fase en las negociaciones de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. La premier vio cómo el Parlamento recuperaba los poderes para decidir sobre el texto final del Brexit antes de firmar el acuerdo con Bruselas. Algo que May quería evitar a toda costa para llevar a cabo su plan. Esto ocasiona ahora que, según los analistas, no haya otro escenario posible que un Brexit blando supuesto que los más brexiter del Gobierno no quieren ni imaginar. Pero los once diputados conservadores que se rebelaron el miércoles contra las ordenes de la primera ministra y votaron a favor de una enmienda que obliga al Gobierno británico a pasar por el escrutinio parlamentario han hecho mostrar de nuevo la debilidad de una May otra vez en horas bajas. Estos rebeldes, liderados por el ex fiscal general del Estado Dominic Grieve, y entre los que se encuentran destacados miembros tories hacen ahora más difíciles las negociaciones de Londres con la UE.