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60 AGENDA Necrológicas Charles Jenkins (1940- 2017) MIÉRCOLES, 13 DE DICIEMBRE DE 2017 abc. es ABC El americano que desertó a Corea del Norte Pyongyang lo lució como trofeo de guerra y lo casó con una japonesa secuestrada o normal es huir de Corea del Norte. Pero el sargento Charles Jenkins y otros tres militares de Estados Unidos destinados en el Paralelo 38, la frontera blindada con el Sur, hicieron justo lo contrario en los años 60. Tras pasarse casi cuatro décadas en el país más hermético del mundo, donde se casó y tuvo dos hijas con una japonesa secuestrada por los servicios secretos norcoreanos, Jenkins pudo salir de Corea del Norte en 2004. Desde entonces, vivía con su familia en Japón, donde falleció el pasado lunes a los 77 años dejando detrás uno de los dramas más surrealistas de la Guerra Fría. Nacido en 1940 en Carolina del Norte, Jenkins se unió con solo 15 años a la Guardia Nacional y luego al Ejército, que lo destinó a Alemania Occidental y a Corea del Sur. En 1965, mientras patrullaba la frontera con el Norte, cruzó la línea para evitar ser enviado a la guerra de Vietnam, envalentonado por las diez latas de cerveza que se había tomado esa noche. Pronto lamentó aquella desafortunada decisión. Era tan ignorante que acabé viviendo una cadena perpetua en una gigantesca y demente prisión reconoció en una entrevista con The Washington Post en 2008. L REUTERS Usado por la propaganda norcoreana, que lo lució como trofeo de guerra para desprestigiar a EE. UU. Jenkins y los otros desertores norteamericanos se convirtieron en títeres del régimen estalinista de Pyongyang. De hecho, incluso aparecieron en películas de guerra, como Los Héroes de Unsung encarnando al imperialista enemigo americano Torturados en los interrogatorios por las dudas que generaban Charles Robert Jenkins nació el 18 de febrero de 1940 en Rich Square (Carolina del Norte) y ha fallecido el 11 de diciembre de 2017 en Sado, Japón. En 1965 desertó a Corea del Norte mientras patrullaba la frontera del Paralelo 38. En 1980, el régimen lo casó con una japonesa, Hitomi Soga, secuestrada por los servicios secretos norcoreanos. Tras la liberación de su esposa en 2002, Jenkins pudo salir del país en 2004 con sus dos hijas. sus deserciones, sufrieron tantas penalidades que hasta intentaron pedir asilo en la Embajada de la Unión Soviética, que rechazó su solicitud. En su proceso de reeducación para adaptarse al paraíso de los trabajadores tuvieron que memorizar las enseñanzas de la filosofía Juche alumbrada por Kim Il- sung, el padre de la patria y abuelo del actual dictador. Tras ganarse la confianza del régimen enseñando inglés en la Universidad de Estudios Extranjeros de Pyongyang, Jenkins fue recompensado en 1980 con una mujer. Se trataba de Hitomi Soga, una japonesa de 21 años que había sido raptada en 1978 junto a otros ciudadanos de ese país para enseñarle el idioma nipón a los espías norcoreanos. Con ella tuvo dos hijas, Mika y Brinda, con quienes pudo abandonar Corea del Norte en 2004. Dos años antes, su esposa había podido salir del país después de una cumbre histórica con el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, donde el entonces caudillo norcoreano, Kim Jong- il, reconoció el secuestro de ciudadanos nipones en los 70 y 80. A Jenkins le esperaba un consejo de guerra por deserción, que lo condenó a solo treinta días de prisión para que pudiera rehacer su vida con su familia en Japón. Allí se instaló para trabajar como guía de un museo en la isla de Sado, en la costa occidental, y escribió sus memorias: El comunista reacio PABLO M. DÍEZ