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ABC MIÉRCOLES, 13 DE DICIEMBRE DE 2017 abc. es cultura CULTURA 51 Las tropas de la Resistencia van a la batalla contra la Primera Orden Star Wars: Los últimos Jedi Las claves de la nueva aventura ABC El viernes se estrena la esperada entrega de la saga, con la que Disney rompe récords FERNANDO MUÑOZ MADRID Ni los espectadores que hicieron cola en 1977 para descubrir los orígenes de aquella lejana galaxia ni los que han visto la saga en una pantalla plana quedarán decepcionados con Star Wars: Los últimos Jedi El Episodio VIII está calculado al milímetro, plano a plano, para mantener una fórmula millonaria. Mark Hamill, el actor detrás de Luke Skywalker, describió como atrapar un rayo en una botella el milagro que George Lucas logró con Una nueva esperanza Cuarenta años después, aquella magia es industrial: diseñada, procesada y distribuida desde las entrañas de Disney para un mundo, el de los seguidores de Star Wars a los que la compañía va a alimentar con una nueva película en forma de secuelas y spin- off año a año, hasta que no quede nada por exprimir. Caminos paralelos. Sin destripar los secretos que esconde el Episodio VIII, que se estrena este viernes, se puede hacer un paralelismo con la línea argumental de El imperio contraataca aunque con menos oscuridad. Y, al igual que el Episodio V, la nueva entrega soporta el peso de cualquier segunda película en una trilogía: dejar todo preparado para la batalla final. Futuro oscuro. El título Los últimos Jedi da una pista inequívoca sobre el futuro de la Resistencia (la Alianza Rebelde en la trilogía inicial) que ve cómo su poder, en número, va decreciendo ante el avance marcial de la Primera Orden (los herederos del Imperio y cómo deben buscar una nueva esperanza. Un título que además deja una contradicción comercial: el miedo que tiene la distribuidora a que los periodistas filtren antes de tiempo la trama se deshace en el título y el tráiler, que resuelven, en dos minutos, Unos protagonistas con carisma. El dimuchas de las batallas que se ven en rector Rian Johnson, bajo la tutela de las primeras secuencias de las dos ho- J. J. Abrams, cerebro de esta trilogía, proras y media que dura esta entrega. cura batallas espaciales y terrestres al Sangre nueva. Hay una idea que se en- mejor nivel de la franquicia. Pero lo más fatiza durante toda la película, y es la destacado del Episodio VIII, lo que más necesidad de que los jóvenes den el profundidad ofrece, es la relación enpaso para llevar el estantre Kylo Ren (Adam Dridarte que antes enarbover) y Rey (a la que da vida Continuista laron los héroes de las anla joven Daisy Ridley) que El Episodio VIII teriores batallas. Un redemuestran que entre el mantiene el levo obligado por las bien y el mal, la luz y la osesquema del V circunstancias, tras la curidad, apenas hay un y deja todo listo pérdida repentina de Cacentímetro de distancia. rrie Fisher y un Mark Hapara el desenlace Por contra, los secundamill que dudó en sumarrios, John Boyega y Kelly de la trilogía se de nuevo a la saga porMarie Tran, que cumplen que, adujo, nadie querría con la diversidad racial ver a los protagonistas correteando con que no estaba en las películas origina 60 y 70 años les, ofrecen una subtrama fallida. Homenaje. La princesa Leia transmi- Nuevos bichos. La película presenta a te a sus subordinados que su final está los Porgs una nueva y adorable criacerca Algo similar hace Luke tura, a medio camino entre búho y cría Skywalker. Hay una escena que no des- de pingüino, que no aporta nada en la velaremos que, conocido el falleci- franquicia salvo hacer ganar millones miento de ella, se convierte en un ho- de dólares a Disney como regalo para menaje a la actriz. esta Navidad. Diez mil personas llenaron el WiZink Center Van Morrison, el susurro del león de Belfast ISRAEL VIANA MADRID Hace más de dos décadas que los conciertos de Van Morrison dejaron de saber a güisqui y oler a tabaco. Algún viejo seguidor incluso se quejaba de la inmensidad y la frialdad del WiZink Center de Madrid y de que no hubieran habilitado las pantallas gigantes de vídeo para ver al irlandés un poco más cerca. Pero eso al autor de Astral Weeks con todas las entradas vendidas, más de 10.000 personas sentadas en sus butacas sin armar mucho escándalo, seguro que le traía al pairo. El león ya no ruge, pero susurra como nadie. Lo demostró pocos minu- tos después de comenzar el recital, arrancando las dos primeras ovaciones con himnos como Moondance y Baby Please Don t Go cincuenta años después de haber sido compuestos. A sus 72 años, Morrison está en plena forma. Lo demuestran los dos discos publicados en los últimos meses, de los que anoche sonaron canciones como Broken Record o Goin To Chicago El irlandés despacha temas a velocidad de vértigo. Aquí hemos venido a trabajar, como siempre, sin decir una palabra y sin dar tiempo a que le aplaudan para comenzar el siguiente corte. Pero cumple y, a veces, hasta emocio- Van Morrison ÓSCAR DEL POZO na. Pensé que jamás iba a disfrutar de esta canción en directo comentan dos amigos al sonar los primeros acordes de Magic Time Le han visto más de una docena de veces y parecen disfrutar como la primera aquel mítico concierto de La Riviera, en 1993 al escuchar Sometimes We Cry o Vanlose Stairway Una hora y media clavada después, se rinden como el resto cuando empieza a sonar Brown Eyed Girl y No Guru, No Method, No Teacher La gente no se levanta de sus sillas, pero da palmas y canta como si de un fiestón se tratara. Es increíble cómo suena se escucha decir a una joven que confiesa ser la primera vez que le ve. Y mientras Morrison abandona el escenario sin decir adiós, claro, sus músicos miran entre bambalinas como si fuera a aparecer de nuevo... pero no. Aquí ya no hay güisqui que valga.