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50 CULTURA MIÉRCOLES, 13 DE DICIEMBRE DE 2017 abc. es cultura ABC El nivel cultural de la Conselleria parece el de una barra de bar Entrevista Davide Livermore Exintendente del Palau de les Arts El artista reivindica en su despedida el trabajo desde el coliseo valenciano y critica al Gobierno por no tomar decisiones en la gestión ROSANA B. CRESPO VALENCIA Las claves CONCURSO PÚBLICO Una semana después de dimitir como intendente del Palau de les Arts de Valencia, Davide Livermore (Turín, 1966) conversa ya con una desvinculación completa del coliseo. No quiero hacer un show de mi despedida porque afecta a muchos trabajadores insiste constantemente. Como director de escena, escenógrafo, cantante, bailarín o guionista, reivindica ese perfil artístico para poner en valor su gestión desde que entró en enero de 2015 en sustitución de Helga cuando fue investigada y será juzgada por haber desviado supuestamente fondos públicos del Palau. Durante la comparecencia en la que anunció la dimisión desgranó el motivo principal de su marcha: que la Conselleria de Cultura del Gobierno valeciano al frente de la cual se encuentra Vicent Marzà (Compromís) no fuera capaz de encontrar solución a su contrato para seguir con su carrera artística y con la intendencia a la vez, algo que consideran incompatible. Tras recoger algunas de sus pertenencias del despacho, Livermore atiende a ABC. -La Generalitat niega que se vaya a contratar a cantantes por concurso público. -Eso estaba en el borrador del informe de Intervención, con el que noso- La Conselleria de Cultura anunció que en los nuevos estatutos que regirán el Palau de les Arts se elimina la figura del intendente y se sustituye por la de un director artístico, que será elegido mediante concurso público en 2018 con bases internacionales. GERENTE Y PRESIDENTE También se designará por parte de la Administración a un gerente para ocuparse de la gestión diaria y a un presidente que se encargará de la representación institucional del coliseo valenciano. Davide Livermore, en un momento de la entrevista con ABC ROBER SOLSONA nF N S ON GS i GS pSCS JS tros descubrimos que estábamos fuera de la ley porque no la cumplíamos. La política ataca y busca a la bruja, pero yo no lo soy. Aquí hemos hecho un trabajo dignísimo, donde no hay elitismo. ¿Cree que ha calado esa idea de la concepción elitista? -El Gobierno tiene que quitarse esos fantasmas de la cabeza y empezar a vender hechos de nuestra gestión. El Palau no es de ninguno, no es del PP ni del PSPV o Compromís. Esta casa es de los ciudadanos. O la política se pone al servicio de la cultura o la cultura será siempre un altavoz político. Hubo un período en el que la derecha quiso que hubiera elitismo, pero en los últimos años hemos cambiado este chip. La gente ha de entender que un teatro de ópera es un ágora pública. No es sólo entretenimiento, sino participación. Se escucharon gritos contra María José Catalá en la época del PP y asumió su responsabilidad. También se escucharon contra Vicent Marzà y no ha aparecido. Parece que el nivel de esta Conselleria es el de una barra de bar y todos hablando valenciano. ¿Cree que se mantendrá la ópera como ahora o que el Gobierno llevará otra idea? -No lo sé, pero si se va a bajar la calidad se cierra la ópera. Tiene que haber un espectáculo con cantantes de cierto nivel, que se pueda elegir la plantilla de la orquesta y que existan reglas que no te hagan la vida imposible en el interior de un teatro, como las de contratación pública. -Lo que ha supuesto su dimisión. -Dicen que la incompatibilidad es mi culpa, cuando es un problema legal que tienen que solucionar ellos. Hay un vacío de dirección y no toman de- Contrato La incompatibilidad no es mi culpa, es un problema legal que tiene que solucionar la Conselleria Regionalismo No se puede hacer política cultural regionalista sin comprender los problemas de gestión de un teatro cisiones. ¿Qué quieren? ¿Que haga un concurso público para barítonos y que se presente Plácido Domingo? Eso es imposible. En la orquesta, por ejemplo, no me dejan confirmar plazas de músicos y yo no puedo pagarle 50.000 euros a un concertino cuando es un precio que no querría nadie. ¿Tenemos ahora miedo de pagar 70.000 euros a un músico, que es un portador de arte y de cultura, cuando un jugador de fútbol gana millones? ¿Piensa que todo esto es por una cuestión de mentalidad sobre el modelo del Palau? -Después de mi dimisión, lo que dijeron fue regionalismo y que querían el mismo modelo de gestión de cualquier empresa pública, mirándose en el espejo de Madrid y Barcelona. Pero no se puede hacer una política regionalista sin comprender los problemas de un teatro. La cultura valenciana necesita ser mostrada para que el mundo descubra su belleza, pero no puede cerrarse en sí misma. ¿Cree que las políticas van encaminadas a que se cierre en sí misma? -No quiero hacer suposiciones ni atacar, sólo expongo lo que yo he hecho y lo que he visto. Mi ego lo pongo sobre el escenario, no en una lucha política.