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ABC MIÉRCOLES, 13 DE DICIEMBRE DE 2017 abc. es internacional INTERNACIONAL 29 Las sospechas de Bruselas afectan a otros partidos El uso fraudulento de dinero de la UE salpica también al centro y a la izquierda J. P. QUIÑONERO PARÍS JEAN- MARIE LE PEN EXPRESIDENTE DEL FRENTE NACIONAL La imputación de la Fiscalía al Frente Nacional afecta menos a su fundador, Jean- Marie Le Pen, que fue expulsado hace dos años del partido por su hija; pero los cargos vuelven a recordar que Le Pen padre también usó fondos europeos para pagar a sus asesores ABC personales. Delito de cierta gravedad, pero puramente personales. Jubilado forzoso Inculpando al FN, en tanto que partido político, la Fiscalía amplía y agrava sus sospechas. Jubilado forzoso por su hija, Jean- Marie queda fuera del punto de mira de la Justicia. Presidenta del partido fundado por su padre, Marine Le Pen vuelve a estar en el centro de la tela de araña judicial que se cierne sobre el FN. La nueva crisis de los empleos ficticios y los asistentes parlamentarios falsos corre el riesgo de agravar la crisis de fondo de la extrema derecha francesa, que tiene otros flecos de cierta relevancia. A mediados del mes de septiembre pasado, Florian Philippot, número dos del FN, presentó su dimisión irrevocable. Marine Le Pen perdía el ideólogo del recentraje de la extrema derecha, partidario de una línea menos racista y más anti europea Jean- Marie Le Pen celebró entonces la ruptura de su hija con un personaje que, según el patriarca ultra derechista, había convertido el FN en un club gay El Parlamento Europeo (PE) la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) y la Justicia francesa sospechan que una veintena de personalidades de extrema izquierda, ecologistas, centro y derecha, han financiado parte de sus actividades políticas malversando fondos de las instituciones europeas. François Bayrou, presidente del Modem (partido centrista) Jean- Luc Mélenchon, líder de la extrema izquierda populista, Brice Hortefeux y Michèle Alliot- Marie, exministros conservadores y Yannick Jadot, líder ecologista, son algunas de las personalidades de las que se sospecha que financiaron actividades políticas de sus respectivos partidos ofreciendo empleos ficticios a colaboradores europarlamentarios, cuyos salarios, pagados por el PE, fueron utilizados en Francia para financiar actividades políticas personales o partidistas. El centrista Bayrou fue ministro en todos los gobiernos conservadores de las últimas décadas. Con esa experiencia y garantías Macron lo nombró ministro de Justicia en su primer gobierno el 17 de mayo pasado. Duró en el cargo un mes y dos días, tras el estallido del escándalo de los empleos ficticios de los que se habrían beneficiado personalidades de su partido. Bayrou se vio forzado a dimitir, como ministro de Justicia, para poder defenderse, libremente Sylvie Goulard fue nombrada ministra de la Defensa de Macron el mismo día que Bayrou. Y también se vio forzada a dimitir, un mes más tarde, para salir al paso de las mismas sospechas que sigue instruyendo la justicia. Nadie pone en duda la honestidad personal de la pareja Bayrou- Gou- lard. Nadie duda, tampoco, de que su partido pudo beneficiarse de la generosidad con la que ambos retribuían con dinero europeo unos trabajos políticos partidistas. En el mismo caso se encuentra JeanLuc Mélenchon, líder de la extrema izquierda populista. Mélenchon se considera víctima de una manipulación grosera Pero la Justicia francesa y europea continúan sus primeras investigaciones, intentando esclarecer el trabajo real que pudieron realizar unos asistentes parlamentarios, pagados por el PE cuando también trabajaban para el equipo nacional de Mélenchon, que nunca ha simpatatizado con las instituciones europeas. Nombramiento a dedo A la derecha, Brice Hortefeux, exministro del Interior de Nicolas Sarkozy, y Michèlle Alliot- Marie (MAM) exministra de Defensa de Jacques Chirac, también son sospechosos de los mismos y presuntos delitos. Se trata, siempre, de la misma ligereza política personal: nombramientos a dedo de cargos y asesorías, pagados de forma generosa con dinero público, nacional y europeo. Todos los partidos políticos franceses han utilizado esas prácticas con fines no siempre crapulosos. No es un secreto que dos tercios de los diputados franceses de las últimas décadas, siendo presidentes Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande, ofrecieron cargos de confianza, como asistentes parlamentarios, a hijos, hijas, esposas o amantes. Ese sistema se benefició de la complicidad tácita de todos los partidos políticos nacionales, hasta el mes de enero pasado, cuando el semanario satírico Le Canard Enchaîné reveló que Fillon, candidato conservador a la Presidencia de la República, habría cobrado varios millones de euros, a través de los empleos ficticios de los que se habían beneficiado su esposa y sus hijos. Esa revelación hundió su carrera, precipitando una crisis global de la derecha francesa. Macron prometió una moralización de la vida política. François Bayrou, ex ministro y dirigente centrista