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70 DEPORTES DOMINGO, 19 DE NOVIEMBRE DE 2017 abc. es deportes ABC El pulso madrileño acaba alejando al Barcelona Derbi sin goles en el Wanda Metropolitano. El Madrid jugó una buena primera mitad que el Atlético consiguió equilibrar en la segunda HUGHES MADRID ATLÉTICO Oblak Juanfran Savic Godín Lucas Gabi Koke Saúl Thomas (54) Correa (77) Griezmann (77) Carrasco (54) Torres (77) Gameiro (77) 0 REAL MADRID Casilla Carvajal Varane Ramos (46) Marcelo Casemiro Kroos Modric Isco Benzema (76) C. Ronaldo Nacho (46) Asensio (76) 0 C omo corresponde, Atlético y Real Madrid se hicieron la puñeta. El Barça se aleja y el consuelo es que en el combate (diremos fratricida) los dos equipos alcanzaron buenas versiones de sí mismos. El Atleti supo reaccionar cuando mejor estaba el Madrid. El Cholo, escarmentado, mejoró a su equipo con tres cambios ofensivos, y el Madrid tuvo momentos buenos con un toque paciente que le debería marcar el camino. El árbitro estuvo mal, y, penaltis aparte, benefició al Atlético al permitir la reiteración en las faltas. El Wanda es una nueva forma de ser colchonero, y eso lo aprecia el que llega. Es como el Bayern de Madrid. La iluminación es de equipo extranjero. Han convertido al colchonerismo en una experiencia metropolitana, lujosa y estroboscópica. Es un estadio modelo platillo volante de esos en los que cabe una civilización entera, en este caso la rojiblanca. Se guardó un minuto de silencio por Rivilla y por el Fiscal General José Manuel Maza, que era socio. El Atlético pobló con cinco el centro del campo. Tuvo dos ocasiones: una en el minuto dos, demasiado clara para Gabi parecían las ruedas de Mesala. Ante un equipo fuerte el Madrid comenzó blando, y a eso del minuto diez dio unos toques prometedores. Isco y Kroos comenzaban a parpadear. Estos derbis son como combates de lucha canaria. Dos equipos agarrados sin grandes variaciones de postura. De ahí salió el Madrid con toques, intentando definir un principio de juego con paciencia. El partido también quería pasar de viril a bronco. Un balonazo de Correa a Benzema, una falta de Carvajal a Lucas... El Atlético, muy serio y apretado como un alfajor, trataba de ser directo con los laterales. En la verticalidad de Correa, que sufría Marcelo, se veía brillar el colmillo del Cholo. Buen juego blanco El Madrid resolvió eso de dos maneras. La primera era Casemiro. Cortó casi una decena de balones en la primera parte. Una cuarta parte del total. Todos los intentos rojiblancos cayeron imantados en él. Además garantizó la banda de Marcelo. Casemiro ha apadrinado a Marcelo, y no al revés. Lo segundo fue tocar la pelota. El Madrid, ante dos barras fijas de cholismo intenso de primera calidad, se puso a combinar con paciencia franciscana. Antes que el juego se le vio la voluntad del toque. De lo mejor del año. De ahí, con los minutos, comenzaron a llegar ocasiones. Empatando, sufriendo, los dos equipos estaban reencontrando cosas. La media dispuesta por el Cholo acabó despertando a la del Madrid. Como en un electrochoque, Kroos y Modric habían vuelto, e incluso se iban de sus rivales. En eso participó la movilidad de Benzema, que se ofrecía mucho quizás huyendo de Savic y Godín. EL ÁRBITRO Fernández Borbalán (Comité Andaluz) Amonestó a Carvajal, Savic, Saúl, Koke, Juanfran, Nacho, Lucas, Godín Diez puntos La desventaja de atléticos y madridistas respecto al líder es abismal para estas alturas de la temporada Correa, y otra al final, ya con Torres, que Varane le sacó a Gameiro. El centro del campo estaba impracticable para Isco, que se refugiaba en las bandas. El juego era viril. Bastante viril. Como lo puede ser Álvarez Cascos vestido de leñador. Los tobillos de La hinchada del Atlético se une en su sentimiento antimadridista y transforma el cómodo y moderno Wanda en una sucursal del viejo estadio El Calderón revive en el Metropolitano J. C. CARABIAS MADRID La música sonaba muy alta, demasiado alta, en la perfecta tecnología del Wanda cuando el Real Madrid saltó a calentar al recinto. Luis Fonsi se mezcló con la bronca de la parroquia col- chonera, que no alcanzó todos los decibelios de costumbre porque el estadio es más abierto, más permeable al aire, menos invasivo para los protagonistas del césped. Las gradas estaban medio vacías aún y las luces de los pal-