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ABC DOMINGO, 19 DE NOVIEMBRE DE 2017 abc. es conocer SOCIEDAD 53 Experimentos al límite Congelarse para tener una segunda oportunidad Cada vez hay más personas que opinan que la muerte será solo una opción en los próximos años. Ya hay miles de cuerpos criopreservados en las tres empresas de criogenización que existen (dos estadounidenses y una rusa) aunque aún no existe ninguna evidencia científica de que se les pueda devolver a la vida. Científicos como José Luis Cordeiro, ingeniero y profesor de la Singularity University iniciativa de Google y la NASA es un firme convencido de la técnica. A su juicio, el escepticismo es comparable al que había hace unas décadas con la congelación de óvulos y espermatozoides Hijos de tres padres El mundo se enteró del nacimiento del primer bebé con ADN de tres padres cuando la criatura ya tenía cinco meses. Nació en México para sortear la legislación estadounidense. El objetivo de esta técnica era loable: asegurar que el niño naciera libre de una grave enfermedad genética. El Reino Unido es el único país que ha regulado esta técnica de fecundación in vitro. Le costó años de debate y aún no han conseguido el paso a la clínica JOSIAH ZAYNER Cómo cambiar nuestro ADN en casa Josiah Zayner, un joven bioquímico que ha trabajado en la NASA ha sido el primero en modificar su propio genoma. Durante una conferencia sobre ingeniería genética, transmitida en vivo por Facebook, Zayner sacó una jeringuilla y se inyectó un vial para cambiar su ADN e intentar deshacerse de su síndrome de intestino irritable. Tras esta osadía, otros biohackers están dispuestos a seguirle y probar la edición genética en su propia piel sin esperar a regulaciones ni a ensayos clínicos. El cortapega genético ha salido de los laboratorios y no parece tener barreras. Tan poderosa como fácil de utilizar, esta tecnología permite borrar, cambiar o alterar genes a voluntad. Abre la puerta al tratamiento de numerosas enfermedades, pero aún no ha demostrado su seguridad. China fue el primer país en utilizar esta tecnología para curar un cáncer de pulmón. Estados Unidos también ha puesto en marcha un ensayo clínico oncológico JAVIER CARBAJO un país con menos remilgos bioéticos. En el gigante asiático también ha puesto sus esperanzas otro médico polémico. Himanshu Bansal, un cirujano del Hospital de Anupam en la India quiere poner en marcha un controvertido experimento para devolver la vida a muertos por accidente cerebral. Pese a lo disparatado de la propuesta. Bansal no está loco ni se considera una suerte de Dr. Frankenstein. Detrás de sus intenciones está una empresa norteamericana llamada ReANima que quiere explorar la neuroregeneración y la reanimación del ser humano. Despertar de una muerte cerebral La India ha paralizado un polémico ensayo clínico para devolver un estado de conciencia mínima a personas en muerte cerebral. La empresa estadounidense ReAnima está detrás de este proyecto que iba a probar el tratamiento en 20 personas con el cerebro clínicamente muerto y eran mantenidos con soporte vital. La terapia consistía en una serie de intervenciones que incluían inyecciones de células madre mesenquimales y un cóctel de péptidos, una estimulación con láser transcraneal y otra eléctrica del nervio mediano. Ahora se busca otro país donde hacerlo. Despertar a los muertos En el Hospital de Anupam todo estaba listo para resetear el cerebro de veinte personas con un diagnóstico de muerte cerebral. Según ReANima el ensayo abre la puerta a tratamientos capaces de regenerar los daños cerebrales de personas en coma o tratar enfermedades neurodegenerativas tan devastadoras como el alzhéimer. Pero el Consejo de Investigación Médica de la India decidió en el último momento paralizar el experimento. Ahora ReAnima busca un país con menos recelos éticos. Un país candidato podría ser China, un gigante tecnológico y económico con hambre de éxitos científicos, en el que la bioética no parece por ahora la principal preocupación. No es raro que haya sido también el primer país en probar en enfermos humanos las técnicas de edición genómica que cambian el ADN. Lo hizo mientras otros gobiernos perfilaban sus ensayos clínicos para garantizar la máxima seguridad de nerable que se preste al exChina sus pacientes. perimento y no entienda El gigante Tampoco esperaron el bien las consecuencias que asiático se ha puede tener plantea Feaval legislativo los médicos que decidieron probar convertido en el derico Montalvo, miembro refugio de las el último alarde de la redel Comité Internacional producción asistida: el na- investigaciones de Bioética de la Unesco. cimiento de un bebé con más polémicas Este organismo internacioADN de tres padres. Ménal cuenta con un equipo dicos estadounidenses dede 36 expertos internacioRegulación cidieron saltarse las tranales independientes que bas ético- legales de su país Se discute cómo vigilan de cerca el progrey realizaron el tratamien- promulgar leyes so las aplicaciones de la to en una clínica de repro- internacionales ciencia para garantizar el ducción asistida de Méxi- que protejan la respeto por la dignidad huco, donde este tipo de inmana y la libertad. dignidad tervenciones no están Su objetivo no es frenar humana reguladas. el avance científico sino po Las legislaciones y los ner líneas rojas porque límites nacionales ya no sirven. La por encima del progreso siempre debe ciencia es global. Si alguien está dis- estar la dignidad humana apunta puesto a realizar una investigación la Montalvo. A este organismo internahará en un país con mayor flexibilidad cional le preocupa ahora la manipuética, menos regulación legislativa y, lación genética fácil y barata que persobre todo, con una población más vul- mite la edición genética con CRISPR, una poderosa herramienta con la que se cortan y pegar genes de una forma tan sencilla que da miedo. Promulgar leyes internacionales que protejan la dignidad humana de los desvaríos científicos sería lo óptimo, aunque no es sencillo, reconoce Rogelio Altisent, profesor de Bioética de la Universidad de Zaragoza. En mi opinión, se debería promover una senda intermedia, la de la deontología científica, es decir unas normas de autorregulación a las que se adhieren los científicos por las que se comprometen a solicitar un informe favorable de un comité de ética reconocido, de manera que la comunidad científica repudiaría a quien va por su cuenta, movido por el afán de notoriedad o el lucro. También se debe señalar a los países que sirven de refugio a científicos con una visión utilitarista. Es un objetivo lento, pero a ningún país le gusta ser marcado como pirata propone.