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20 ESPAÑA Fallece el fiscal general del Estado DOMINGO, 19 DE NOVIEMBRE DE 2017 abc. es espana ABC El jurista al que no le tembló el pulso ante el separatismo Maza firmó las dos querellas por rebelión contra veinte líderes independentistas LUIS P. ARECHEDERRA MADRID tos de rebelión o sedición, y malversación. Una acción que marcaba el tono de la respuesta del Estado ante el mayor desafío del independentismo, tras numerosos avisos de la justicia. El delito de rebelión se castiga hasta con veinticinco años de prisión si se comete sin armas. Pidieron la prisión La causa por rebelión, junto con la aplicación del artículo 155 por el Gobierno de Mariano Rajoy, cambió el paso a los independentistas. Divididos entre el Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional, los antiguos miembros del Gobierno de Puigdemont acabaron o encarcelados o fugados, salvo Santi Vila. Al negarse a responder a las preguntas de la Fiscalía en sus comparecencias ante la juez Carmen Lamela, Oriol Junqueras y otros siete exconsellers, el Ministerio Público solicitó el ingreso en prisión preventiva Menos de un año después de ser nombrado fiscal general del Estado, José Manuel Maza afrontó la peor crisis de la democracia española desde el 23- F. Y no le tembló el pulso. El recién fallecido fiscal general encabezó la respuesta judicial al órdago secesionista y empleó todas las armas de la justicia para desactivar al independentismo. Sin esconderse, Maza firmó con su propio nombre y cargo las dos querellas por rebelión presentadas en el Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional contra veinte líderes independentistas. Esa acción cambió el rumbo judicial de la crisis e inició una investigación penal que tardará años en producir una condena, o una absolución, contra Carles Puigdemont y su equipo. Pero también tuvo efectos inmediatos: el expresident huyó, y ocho exconsejeros catalanes acabaron en prisión. Maza no se precipitó, a pesar de ciertas presiones, y no presentó la querella por rebelión hasta después de la declaración unilateral de independencia, votada en el Parlamento catalán en secreto por los diputados autonómicos. Fue el pasado lunes 30 de octubre, cuando Maza anunció la presentación de la querella en una rueda de prensa sin preguntas en la sede de la Fiscalía General del Estado, su última comparecencia. Aquel día Maza acusó a los líderes independentistas de actuar con total desprecio a la Constitución y les atribuyó los deli- cesionista, que el pasado septiembre sacó adelante las leyes de la ruptura, el barniz para dar cobertura a su estrategia independentista. El fiscal general también ordenó investigar a los eslabones menores del plan secesionista, necesarios para su puesta en de todos ellos, al considerar vigente el marcha. Maza ordenó que se citara riesgo de que continúen deliquiendo. como imputados a los 712 alcaldes inUna secuencia diferente se vivió una dependentistas que colaboraron para semana después en el Tribunal Supre- el referéndum ilegal, celebrado el 1 de mo, donde el juez Pablo Llarena im- octubre. También instó a los Mossos puso fianzas a los seis ind Esquadra, la Policía Navestigados, los miembros cional y la Guardia Civil Papel crucial de la Mesa del Parlament, a impedir la consulta ileentre ellos Carme Forca- Fue más lejos que gal e incautar cualquier ninguno de sus dell. La diferencia: ellos material preparatorio del antecesores e atendieron todas las referéndum, como papeimpulsó la cuestiones y se comproletas, urnas o folletos. metieron a renunciar a Nombrado por el Gorespuesta penal cualquier actuación pobierno ante el horizonte más grave lítica fuera de las vías complicado que se preconstitucionales. En meveía, Maza fue más lejos dio, Maza había aportado una clave en que cualquiera de sus antecesores poruna entrevista con Onda Cero: expre- que así de lejos llegaron los políticos sar la vuelta a la legalidad y la renun- independentistas, que no dejaron de cia a los métodos ilegales para la in- empujar hacia la independencia por dependencia podía cambiar el desti- las vías ilegales. Si el Tribunal Constino de los imputados. tucional dejó en papel mojado las leEsta acción no fue el único paso im- yes, Maza impulsó la respuesta penal pulsado por Maza contra el desafío se- más grave. Maza mantuvo un encuentro con Puigdemont el 24 de mayo pasado en el Palacio de la Generalitat ABC ANÁLISIS MANUEL MARÍN UN HOMBRE BUENO, UN JUEZ BUENO C ada acusado, cada condenado es una persona que merece una justicia justa, una atención personal para su caso, y una sentencia ajustada a Derecho Conocí a José Manuel Maza a mediados de los años noventa siendo juez de lo Penal en Plaza de Castilla. Juzgaba aquellos delitos leves que por su menor gravedad no recaían en la Audiencia de Madrid. Por aquel entonces, Maza empezaba una senda corporativa en defensa de aquellos jueces que reclamaban un asociacionismo alejado de los cánones de la conservadora APM y de la progresista JpD. Así, se erigió en primer rostro de la Unión Judicial Independiente con el objetivo de lograr representación en las negociaciones con el Ministro de Justicia de turno y un alcance mediático que les diera voz pública. En aquella época, el trabajo del periodista en Plaza de Castilla no era fácil. Los jueces apenas recibían a los reporteros y se mostraban recelosos. Había desconfianza hacia la labor del periodista, pero Maza la supo comprender a la perfección. Nunca comunicó a la Prensa una sola sentencia antes que al acusado. Pero a menudo reunía en su pequeño despacho a un pequeño grupo de periodistas, y con él empezamos a conocer los recovecos del Derecho Penal. Siempre con buenas palabras, siempre con un tono impecable, siempre con una elegancia providencial, siempre con la mesura y la educación que demostró durante toda su vida profesional. Después recaló en la Audiencia madrileña como presidente de la Sección Primera. Su impronta en la presidencia de su Sala ofrecía sosiego y seguridad. Como presidente de los Tribunales de jurados populares era un apoyo crucial. Los abogados elogiaron siempre su capacidad de hacer entender a los jurados legos en Derecho cuál era su misión a la hora de dictar un veredicto. Siempre con autenticidad, con verdad y con la ley como resorte de todas sus convicciones democráticas. Y después, como magistrado del Tribunal Supremo, recaló en la Sala de lo Penal con un apoyo expreso del CGPJ porque su prestigio, su categoría personal y su especialización jurídico- técnica lo hicieron idóneo para formar parte de la élite judicial española. Hablar con José Manuel Maza confería autenticidad a la conversación y bromeaba a menudo porque su porte de seriedad siempre escondía una sonrisa. Sobre todo, si mediaba una porra que midiese las opciones del Atlético de Madrid. Se fue un hombre bueno y justo. Se fue un buen juez. Antes de tiempo... antes de concluir la misión que ahora la democracia le tenía reservada como fiscal general del Estado.