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ABC DOMINGO, 19 DE NOVIEMBRE DE 2017 abc. es opinion OPINIÓN 17 VIDAS EJEMPLARES ALGO TRAE EL POTOMAC ÁLVARO VARGAS LLOSA ALGO MÁS QUE FÚTBOL Clasificándose para el Mundial, Perú ha neutralizado la sensación de que el país está, como su política, condenado a la derrota L A clasificación del Perú al Mundial de Rusia, tras derrotar a Nueva Zelanda en la repesca, ha generado algo que supera largamente la euforia propia de estos logros deportivos. Decir que hace treinta y seis años que el Perú no va a un Mundial no basta para expresar la humillación que ha significado para millones de peruanos que dos generaciones no tengan noción de lo que es ver a su país participar en él. Esa humillación tenía dos componentes. Por un lado, parecía confirmar todo lo que, en otros campos, especialmente el de la política y la vida institucional, iba mal. Por el otro, parecía compensar negativamente lo que iba bien: el salto económico de un país que en 1982, cuando la selección participó en un Mundial por última vez, estaba en seria decadencia y carecía de una clase media numerosa, y que tres décadas después tiene una cualidad altamente mesocrática y ambiciosa. En ese lapso sin Mundiales, el Perú despegó económicamente de la postergación hasta situarse en mitad de la tabla, pero su política y sus instituciones retrocedieron. El país estaba escindido entre el desarrollo que le prometía su progreso económico y el subdesarrollo al que lo arrastraba su vida política. En ese forcejeo, el fútbol improbable, extrañamente jugaba su rol, acaso no de un modo demasiado consciente. ¿En qué sentido? Era el fiel de balanza, el factor que podía inclinar al país psicológicamente en una dirección, la del desarrollo, o la contraria. Por eso era tan trágico que al Perú le pasaran los Mundiales por el costado mientras sus vecinos acudían a ellos. Por eso era humillante que países cuyo fútbol había estado, tradicionalmente, detrás del peruano, como Ecuador e incluso Colombia, o con los que había una rivalidad estrecha, como Chile, superaran a un Perú que iba perdiendo la imaginación en el campo al ritmo al que sus instituciones veían su legitimidad social erosionarse. Que los peruanos quedasen rezagados en fútbol equivalía a que la balanza se inclinara del lado del subdesarrollo, del atraso. En cierta forma, implicaba que se inclinase del lado de la política (la mediocridad) en lugar de la economía (que progresaba y parecía poner al Perú en las inmediaciones del desarrollo) El fútbol era para los peruanos mucho más que fútbol. Estar en los Mundiales y codearse con los grandes era acceder, por otra vía, al estadio superior al que su afanosa economía y su creciente clase media parecía acercar al país andino; quedar fuera de los Mundiales era frustrar esa aspiración, despertar del sueño del desarrollo estancado en una realidad subdesarrollada. De la mano del entrenador de origen argentino, Ricardo Gareca, la selección peruana y esos muchachos desacomplejados que han recuperado una antigua tradición de fútbol creativo, posicional, de toque fino, sin renunciar al juego físico cuando él es necesario ha conseguido algo más que colocar al país en Rusia 2018. No me refiero a que han contribuido a vengar una herida histórica o a desagraviar una humillación poco menos que nacional. No: apunto a algo más importante. Han neutralizado, aunque sea por un momento que parece una eternidad, la sensación de que el país está, como su política, condenado a la derrota. Han inclinado, por un momento, la balanza hacia al desarrollo como aspiración materializable. Es un efecto mental parecido al que, gracias a muchos años de progreso económico, ayudó a tantos peruanos a superar la frustración de la pobrísima vida política del Perú. Imagino que los neozelandeses a los que el Perú ha logrado derrotar en Lima no sospechan cuánto estaba en juego en esa importantísima cancha. LUIS VENTOSO NO TANTA BROMA La añagaza de los humoristas putinianos a Cospedal tiene su aquel L necesario en estos momentos centrífugos y rescatando todas las competencias en seguridad para evitar problemas como los vividos recientemente con los Mossos. Y a mí también me avergüenza ver descamisados sentados en los escaños del Congreso de los Diputados pasada sino todos los artículos y menciones que le ha hecho a lo largo de su vida. Paco siempre mostró un gran cariño a su persona y su familia, y tenía guardado todos los recortes de prensa y libros donde le hacía referencia. Jamás tuvo una mala palabra para usted, y me recordó muchas veces lo Emotivas palabras en momentos difíciles IVÁN CUADRADO, hijo del pintor Paco Cuadrado, recientemente fallecido, nos manda unas emotivas palabras de agradecimiento por el artículo que Antonio Burgos le dedicó a su padre. Solo le escribo para agradecerle enormemente, de parte de toda la familia, las bellas palabras que le dedicó no solo en su artículo de la semana importante que eran pare él sus artículos. En momentos tan duros como estos nada reconforta más que recuerdos tan bellos como su escrito y saber que gozaba del cariño y admiración de mucha gente. Tendremos ya siempre en la memoria todas las anécdotas e historias que nos contaba de su infancia, de la época de la clandestinidad y de aquellos días soleados en el patio del cuarto grupo del retiro obrero de la Avenida Miraflores, jugando a las chapas de jugadores que en aquella época eran Portu, Gabilondo, Cifuentes, lora, Genaro... Pueden dirigir sus quejas y sugerencias al Director por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid, por fax: 91 320 33 56 o por correo electrónico: lectores abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. Francisco Cuadrado A chanza no es nueva. En realidad está muy sobada: un humorista llama a un personaje público haciéndose pasar por otra persona y le toma el pelo a placer. La más sonada de estas añagazas tal vez sea la llamada a Fidel Castro desde una radio de Miami en 2003, en la que los locutores le hicieron creer que hablaba con su camarada Hugo Chávez. El dictador cubano engulló el anzuelo al completo. Al final los humoristas destapaban el embuste: ¡Caíste, Fidel! Ya sin muchos reflejos, el viejo sátrapa farfullaba indignado: ¿Caí en qué? ¡Mariconsones! En 2015, un falso Putin vaciló a gusto con Elton John, quien llegó a jactarse en su Instragram de que el autócrata ruso lo había telefoneado. En enero del año pasado, un humorista que se hizo pasar por Puigdemont charló con Rajoy. Esta vez le ha tocado a Dolores de Cospedal, víctima de una trampa no tan jocosa como parece de la agencia Sputnik, creada a finales de 2013 por decretazo de Putin y acusada reiteradamente de prácticas de intoxicación para dañar a Occidente. El martes, Cospedal recibió en el Ministerio de Defensa una supuesta llamada de su homólogo letón. En realidad era un humorista ruso de Sputnik. Nuestra ministra le responde con cautela. Pero el audio denota que cae en la celada. Hasta ahí todo normal. Una broma más entre tantas similares. No tiene importancia... O tal vez sí. El Ministerio de Defensa es uno de los más delicados de un país. ¿Cómo pudieron los cómicos de Putin pasar todos los filtros de control y llegar hasta la ministra como interlocutores verosímiles? El segundo problema, esta vez para la propia Cospedal, es que la conversación, lo que le dicen los humoristas, es tan manifiestamente ridícula que resulta inaudito que una política con sus horas de vuelo no se percate del embuste y corte la charla en seco. El presunto ministro letón le cuenta que el 50 de los turistas rusos de Barcelona son espías. La alerta de que Rusia prepara en Cataluña una ocupación parecida a la de Crimea y ofrece enviar tropas del Ejército letón en auxilio de España. A continuación la informa de que Puigdemont trabaja desde hace tiempo para la inteligencia rusa y le revela que su nombre clave es Chipolino (alias similar al que usa el espía Chico Marx en la comedia Sopa de Ganso La respuesta de nuestra ministra ante tal sarta de disparates es esta: Ah, muy bien. Voy a hablar con el presidente Rajoy y le voy a contar, y mañana por la mañana lo llamo. Es muy importante para nosotros La ministra ha aclarado vía Twitter que fue una conversación muy rara y explica que desconfió y no llegó a devolver la llamada. Pero en un momento de la grabación le comenta al falso ministro que ya ha consultado con Rajoy y que el presidente tiene interés en hablar de todo esto con su homólogo letón en la cumbre de la UE en Gotemburgo, celebrada el pasado viernes. La anécdota ofrece una curiosa visión íntima de la máquina del Gobierno en acción y deja sabor a cierto amateurismo. No pasa nada. Dicen que es una broma. Pero las injerencias rusas no lo son. Ahí fuera se dirime una guerra de información y no basta con Anacleto, la T. I. A. y el profesor Bacterio.