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12 ENFOQUE DOMINGO, 19 DE NOVIEMBRE DE 2017 abc. es ABC semana La foto de la AFP Putin y la Iglesia Ortodoxa La fe de los espías LUIS DEL VAL Cuando se construyó el Muro de Berlín, Putin vivía en Leningrado el noveno año de su existencia, y cuando se derrumbó el Muro, era un destacado oficial del KGB, destinado precisamente en la Alemania mal llamada Democrática. A partir de ahí se dio de baja como agente de alto rango y fue preparando su carrera política, sin perder nunca la fe de los espías, basada en la información y el conocimiento de las costumbres de los enemigos. Todo espionaje se basa en que el fin justifica los medios, y si un empresario muere por sentarse en un sillón que emite radioactividad, o una periodista se repone de un envenenamiento, y se le tirotea en el ascensor, no existe ninguna manía personal, porque los medios justifican los fines, que no son otros que hacer más segura la madre Rusia. Fracasado en su intento de construir una especie de Commonwhealth con las antiguas repúblicas soviéticas, observa con desconfianza a una Europa unida, que incluso se ha caído de la higuera hace muy poco, y se ha dado cuenta de que necesita un ejército propio para defender su libertad. ¡Lo que faltaba! Así que una Europa inmersa en nacionalismos de juguete, llena de luxemburgos y móna- cos, sería el panorama más sosegado para poder merendarse una tarde cualquier a Ucrania, sin el que el pelotón de cuñadas y cuñados europeos enzarzados en sus disputas familiares tuviera tiempo para reaccionar. El terrorismo tradicional es mucho menos efectivo que el terrorismo cibernético, porque asesinar a un centenar de ciudadanos es muy espectacular, pero invadir el funcionamiento de los ordenadores puede hacer que en un país no puedan despegar o aterrizar los aviones, ni circular los trenes, ni que fluya el movimiento financiero entre los bancos. Si el Renacimiento no terminó con las guerras de Religión, la Guerra Fría tampoco concluyó en 1989, cuando cayó un pedazo de pared en Berlín, y hoy los topos no se disfrazan para hacerse pasar por otro, sino que son virus que viajan por internet. Y de la misma manera que con escasa tecnología cualquiera puede saber en qué lugar nos encontramos en cuanto encendemos el móvil, de la misma forma parece que gran parte del ataque en las redes, y de los mensajes interesados, se localizan y se originan en Rusia. Puede ser una casualidad, pero ya decía Peter Babel que creer en las casualidades, a partir de los cuarenta años, indica un grave deterioro intelectual. Vladímir Putin ama a Rusia y ayuda a una Iglesia Ortodoxa, que resistió decenios de dictadura comunista. Pero su fe auténtica es la fe de los espías, basada en información, conocimiento, acumulación de datos, e instigación de acciones que puedan debilitar a enemigos potenciales... y llevar tranquilidad a la madre Rusia. Una vela a Dios... El presidente ruso, Vladímir Putin, reza tras prender unas velas de ofrenda en el monasterio ortodoxo de Nuevo Jerusalén, en la localidad de Istra, a 70 kilómetros de Moscú