Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO, 19 DE NOVIEMBRE DE 2017 abc. es ENFOQUE 5 Las alcaldesas de Barcelona, Ada Colau, y de Madrid, Manuela Carmena (de espaldas) se saludan a su llegada al evento Ciudades democráticas EFE Cumbre populista El estado de la política JUAN PABLO COLMENAREJO Lo que nos va regalando este año para olvidar son de momento 200 días de anticiclón, y una crisis política de tal tamaño en Cataluña que ojalá mutara en una borrasca de agua clara que refrescara o en su caso limpiara todo lo que hay entre el cielo y el suelo. La crisis de los diez años, la que terminó oficialmente según la Unión Europea el pasado verano, tiene una serie de efectos secundarios que solo acabarán desapareciendo cuando llegue la hora de las urnas, si es que los electores lo estiman oportuno. Quién sabe, tal vez no. A los graves problemas económicos se unió hace dos años el estallido masivo de la corrupción, especialmente del PP, generando un malestar general que se tradujo en la formación de gobiernos municipales insólitos y con más de una carambola. Carmena y Colau representan la confluencia de las fuerzas que tratan de acabar con el sistema constitucional de 1978. El nacional- populismo ha hecho convergencia durante el proceso de destrucción del Estado y la nación desarrollado por el independentismo en Cataluña. El eje ha sido transversal y ha unido a la antigua burguesía, en este caso la catalana, con grupos antisistema de la extrema izquierda en distintas partes de España. Tanto Carmena como Colau están rodeadas de activistas que tienen en la cabecera de la cama a Lenin y a Marx o que ha ensalzado, y por escrito, la etapa del terror en la Revolución francesa. Lo mejor de cada casa maneja millones de euros en los dos presupuestos municipales más grandes de España y para todos ellos cualquier decisión tiene su sesgo. Y da lo mismo perseguir a los coches que a los turistas porque en todo hay la misma ideología. Es un proceso constante y continuo de remodelación de la sociedad, ingeniería social que dicen los politólogos, ante lo que partidos como el PP, y a veces también Ciudadanos, solo responden con criticas a la gestión y no al fondo de la cuestión. Carmena tiene Madrid con mal aspecto. No ahuyenta la inversión y el turismo como Colau, porque Madrid crece sola, pero acogota a sus contribuyentes cortando y estrechando calles mientras trata de engañar al Ministerio de Hacienda con maniobras que no han colado ante los jueces. Colau juega a superviviente del proceso de independentista. Nadie sabe lo que piensa pero sí lo que quiere. Busca pescar en el río revuelto mientras conduce a la ciudad a la mayor de las irrelevancias después de haber sido y tenido todo. Las dos alcaldesas de las ciudades más importantes de España no son políticas de Estado son más bien un reflejo del estado de la política que anda con los espasmos propios de los efectos secundarios en cualquier crisis aguda. ESPAÑA