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ABC MIÉRCOLES, 15 DE NOVIEMBRE DE 2017 abc. es ENFOQUE 5 La eliminación de Italia del Mundial de fútbol, algo que no ocurría desde hace 60 años, ha dejado en shock al país AFP Italia, conmocionada Una furtiva lágrima JAIME GONZÁLEZ Si queremos que todo permanezca tal cual, es necesario que todo cambie La frase de El Gatopardo es el retrato más cabal del alma italiana, la que encarnaba el príncipe de Salina cuando se le escapó una lágrima delante del espejo. ¿Se acuerdan? Lloraba de nostalgia. La decadencia trepaba por la cintura de Burt Lancaster como si fuera una de esas enredaderas que se abrazan a los encalados muros sicilianos. Italia ha generado anticuerpos para toda clase de enfermedades o dolencias. Son remedios naturales contra el clima de inestabilidad permanente que caracteriza a una nación única por su capacidad para aislarse de los temblores sísmicos, políticos o económicos que la acechan. Y, sin embargo, no hay antídoto contra la frustración que ha provocado su eliminación del Mundial de fútbol, porque una cosa es sobreponerse a las turbulencias interiores y sacar partido de su propia genética y otra, bien distinta, curarse de espanto ante el apocalipsis de la Azzurra reserva espiritual de una nación acostumbrada a conquistar la gloria en el tiempo de descuento. Esta vez, no. Italia no estará en el Mundial de Rusia y, de pronto, el país entero se ha quedado como el príncipe de Salina: ante el espejo, derramando una lágrima y preso de un ataque colectivo de nostalgia. Como estatuas de polvo y piedra en la iglesia de Donnafugata. Como hijos de otro tiempo. Entre el sobrecogedor final de El Gatopardo y el sobrecogedor final de la Azzurra no hay tantas diferencias. Si Visconti vistió la decadencia renacentista de preciosistas detalles, Buffon que es el príncipe Salina del fútbol mundial convirtió la derrota de la Azzurra en un supremo derroche de elegancia. No se puede perder mejor y de manera tal alta. A los italianos no les servirá de consuelo, pero llorar de nostalgia por la juventud perdida como hizo Buffon aplaudiendo el himno de Suecia me ayuda a ponerme en el pellejo de un país al que el fútbol le servía para espantar sus fantasmas. Ya no. Si queremos que todo permanezca tal cual, es necesario que todo cambie se afirma en El Gatopardo Y como la derrota de la Azzurra lo ha cambiado todo, en Italia todo permanecerá tal cual, pero con más anticuerpos. DEPORTES