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ABC MARTES, 26 DE SEPTIEMBRE DE 2017 abc. es opinion OPINIÓN 15 VIDAS EJEMPLARES A los cuatro vientos Fútbol y separatismo LUIS VENTOSO EL ERROR DE SWANN Al final entendió que el sentimentalismo había embotado su buen juicio ARCEL Proust era un raro, un snob hipersensible y excéntrico, un asmático que descuidaba su salud y se marchó al más allá con solo 51 años, en 1922. Escribía de noche lo que sería su extensa obra maestra, abrigadísimo en la cama de su celebérrimo cuarto acorchado. Al alba se atiborraba de Veronal para conciliar el sueño y amanecía a la caída de la tarde, con cafeína a jarras para desperezar su particular jet lag. A veces sobrevivía varios días solo con leche, compota de fruta y litros de café. Sus modales eran excelentes, su homosexualidad notoria y críptica a la vez. Su familia eficiente, rica y judía gozaba en París de las mejores credenciales. Su padre era un galeno eminente. A su sombra, el extraño y suave Marcel parecía una pérdida de tiempo, un diletante de salón, achacoso, grato, sin mucho recorrido. Es la persona más notable que he visto en mi vida. ¡Cena con el abrigo puesto! se cachondeó el embajador británico, tras topárselo en la mesa de un gran restaurante ataviado con su abrigo de piel de nutria (el diplomático no sabía lo peor: por las noches lo empleaba como colcha) Pero aquel esteta pálido y ojeroso, aquel voyeur de flor al ojal, fue uno de los más profundos conocedores de las pulsiones humanas. Por el camino de Swann el primer volumen de En busca del tiempo perdido no solo evoca el efecto mnemotécnico de la famosa magdalena que lo retrotrae a su infancia, sino que también relata los amoríos del caballero Charles Swann con la Odette de Crécy, quien antes del imperio de la corrección política habría sido resumida como una pelandrusca. Swann era un dandi rico y erudito, importante coleccionista y de ancha inteligencia. Odette constituía lo que la Francia de la época denominaba una demi- mondaine! una mujer semimundana, con un difuso pasado como meretriz. Insensible, tirando a burra y absolutamente banal, lo único reseñable de su persona era cierta lozanía sensual y su habilidad para peinarse y ataviarse. Pero hete aquí que el elegante sabio de vida estable pierde la chaveta por Odette. Swann siente una pasión desatada, sucumbe al abismo de los celos, se arrastra por los bulevares, salones y hoteles de París espiando a Odette con compulsión masoquista. Al final acaba despertando de su enajenación sentimental transitoria y él mismo se asombra de cómo se veló su buen juicio: ¡Cada vez que pienso que he malgastado mis mejores años, que me quise morir, que sentí el amor más grande de mi vida, todo por una mujer que no me gustaba, que no era de mi tipo! Lo siento por aquellos que se estaban sintiendo aliviados. Pero me temo que este es otro artículo sobre la revuelta separatista. Cataluña es Swann y la independencia es Odette. Aspirar a salir de la UE, a perder el 30 del PIB, doblar el paro, no poder pagar las pensiones, enojar a los consumidores del resto de España Cataluña vende más a Cantabria y Murcia que a China y EE. UU juntos levantar una frontera entre Teruel y Tarragona e ir de víctima cuando eres la comunidad más rica de España es, simplemente, lo que es: una enajenación sentimental transitoria. Fuera de la Liga y de la Champions League Amparadas y alentadas por el propio club, las manifestaciones separatistas que en cada partido y desde hace meses se repiten en las gradas del Camp Nou representan una soberbia expresión de las contradicciones del independentismo. Como emblema deportivo de esa república catalana que hechiza a sus directivos, el FC Barcelona no solo quedaría excluido de la Liga española, sino de las competiciones continentales que organiza la UEFA, imprescindibles para mantener los ingresos económicos y la proyección internacional que el club de la Ciudad Condal necesita para seguir creciendo. Mal negocio para un club que insiste en jugar para quien construye fronteras y pone cerrojos. M El FC Barcelona, en el Camp Nou REUTERS La factura del 9- N Desobedecer con el dinero de todos Ya tiene Artur Mas, negro sobre blanco, la factura de aquella verbena del 9- N, pagada con fondos públicos para mayor gloria de sus delirios. Quince días tienen el expresidente catalán y sus cómplices para presentar alegaciones y pagar la liquidación provisional elaborada por el Tribunal de Cuentas, más de cinco millones de euros intereses incluidos que cifran el alcance y el recorrido de una partida presupuestaria que representa la prueba inequívoca de la malversación que llevaron a cabo. No solo desobedecieron, sino que lo hicieron con el dinero de todos. Artur Mas, junto a Joana Ortega y Francesc Homs INÉS BAUCELLS Declaración de bienes La hipocresía como fondo de inversión Además de intimar con el separatismo, José García Molina, vicepresidente segundo de Castilla- La Mancha y líder regional de Podemos, ha dado buenas muestras de su habilidad financiera. En apenas dos años, los que lleva como diputado, el dirigente podemita ha triplicado con creces el patrimonio declarado en las Cortes autonómicas. No es que García Molina sea un lince, sino que había ocultado un fondo de 60.000 euros, una inversión legítima, pero que no termina de cuadrar con las soflamas con que suele flagelar a quienes confían y creen en el mercado. Al oído CÁNTABROS A PALOS Las disputas internas en los partidos de Cantabria tienen a Revilla muy preocupado. No tanto porque anden de riña en el PP, en Ciudadanos o en Podemos, sino porque también están a la greña en el PSOE, su socio en el Gobierno de la Comunidad. La victoria de los sanchistas en el congreso regional va a provocar la liquidación de algún susanista con mando en plaza, consejero de un Revilla obligado a hacer crisis en el gabinete.