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12 OPINIÓN HORIZONTE PUEBLA MARTES, 26 DE SEPTIEMBRE DE 2017 abc. es opinion ABC RAMÓN PÉREZ- MAURA EL RETO DE LOS TRAIDORES Han perdido el miedo. Se sienten en posesión de la verdad y creen que van a poder salir victoriosos porque no se van a atrever con ellos ECÍA días atrás en estas páginas Antonio Burgos Sin pena de Telediario ABC, 17- 09- 2017) que un empresario catalán le había dicho mira, ahora mismo hay tres clases de catalanes: los que son separatistas y lo dicen; los que son separatistas y no lo dicen; y los que son separatistas y no lo saben De entrada la afirmación me molestó. Con el paso de los días cada vez más sospecho que la chanza puede tener mucho más de verdad de lo que parece. En medio de esta crisis hemos visto a dos relevantes empresarios catalanes hacer declaraciones que difícilmente pueden ser consideradas de lealtad a España. Me refiero a los presidentes de la CEOE, Juan Rosell, y de Fomento del Trabajo, la patronal catalana que en su día estuvo en las antípodas del secesionismo en el que ahora parece tan cómodo el señor Gay de Montellà que pretende otro estatuto y un referendo en 2019. Es decir, que para estos promotores de la secesión la única solución es seguir haciéndoles concesiones con el objetivo de que la próxima vez que vuelvan a intentar un golpe de Estado, sea en un contexto en que ya no se pueda impedir su objetivo porque ya tengan en sus manos las pocas herramientas del poder que les faltan. Quienes reclaman diálogo ¿creen posible que el Gobierno de Puigdemont y Junqueras haga alguna cesión de poder o competencias de la Generalidad al Gobierno de todos los españoles? Por supuesto que no. El único objetivo que podría tener un diálogo para ellos sería una mayor atribución de competencias a cambio de la cual se callarían durante dos o tres años antes de buscar la ruptura. Y si se les hacen mayores concesiones nos merecemos todos los españoles que se rompa España por nuestra incompetencia a la hora de gestionar este reto de los traidores. El Gobierno Rajoy ha gestionado hasta ahora con bastante habilidad esta crisis, partiendo de la situación envenenada que recibió del Gobierno Zapatero, aquel que les dijo a los secesionistas que podían aprobar el estatuto que ellos quisieran. Sin tener en cuenta que el Tribunal Constitucional tenía la última palabra. Pero los traidores han perdido el miedo. Se sienten en posesión de la verdad y creen que van a poder salir victoriosos porque no se van a atrever con ellos. La confirmación ayer de la multa de 5,2 millones de euros al Gobierno de Artur Mas es un paso en la buena dirección. Pero hace falta algo más. Como ha dicho en estas páginas Salvador Sostres Vencidos, sí ABC 22- 09- 2017) este proceso necesita vencedores y vencidos. Vencidos, sí, derrotados Quienes creen que lo que hace falta es más diálogo se dejan llevar por su buenismo. A quien da un golpe de Estado hay que derrotarlo, porque si él no se siente vencido se apresurará a darte otro. Y el vencido serás tú. D COSAS MÍAS EDURNE URIARTE ESPAÑOLES QUE NO FACHAS No habrá un auténtico cambio en Cataluña si esa sociedad civil callada y atemorizada no toma la palabra OSÉ Luis Rebordinos, director del Festival de Cine de San Sebastián, defendió hace unos días el punto de vista humorístico de la película Fe de etarras afirmando sobre ETA que por supuesto que hablamos de una banda fascista y asesina Pues no, además de banda asesina, ETA es ultranacionalista y comunista, pero no fascista, rasgo ideológico que nunca estuvo en su ideario. Pero vivimos en un país en el que hay que recordar este dato tan conocido una y otra vez, porque la izquierda ha impuesto determinada lectura manipulada de la realidad según la cual no sólo el comunismo es estupendo o no existe la xenofobia en el nacionalismo catalán o vasco, sino que todo lo que no les gusta es fascista, aunque sea abiertamente ultraizquierdista como es el caso de ETA. En ese ambiente falsificado durante décadas se moviliza estos días la sociedad civil española en contra del golpe independentista. Y por eso alguno de los vídeos que circulan por las redes sociales clarifica que los contrarios al referéndum ilegal y partidarios de nuestro sistema democrático y descentralizado y de la unidad de España no somos fachas sino españoles. Y hay que perder el tiempo explicando esta obviedad porque llevamos décadas de adoctrinamiento ideológico, según el cual los nacionalismos extremistas como el cata- J lán que acaba de saltarse todos los procedimientos democráticos y legales son progresistas mientras que el nacionalismo español democrático y defensor de uno de los Estados más descentralizados del mundo es facha La crisis catalana no se debe únicamente a una élite nacionalista que se ha fanatizado o a un sistema educativo que ha manipulado la historia. Se debe también a una pasividad social e intelectual que ha permitido y secundado la tergiversación sobre el patriotismo español. Por eso es tan difícil la movilización de la sociedad española en defensa de la democracia, la ley y la unidad de España. Y, sin embargo, está ocurriendo, y es más que posible que crezca en las próximas semanas y meses. Las redes sociales bullen estos días de llamamientos a la movilización, y, quizá por primera vez con esta rotundidad desde las movilizaciones sociales contra ETA, cientos de profesores universitarios hemos firmado un manifiesto en contra del golpe y en apoyo a las medidas del Gobierno en defensa del Estado de Derecho. Muchos de los promotores de ese manifiesto son, además, vascos que estuvieron en el movimiento cívico contra ETA, y, como me cuenta alguno de ellos, la movilización ha sido rápida y apasionada. Y algo parecido se palpa en las redes sociales, un sentimiento de que estamos ante una crisis histórica de consecuencias incalculables y de que es preciso movilizarse. Porque la acción del Estado, por muy bien dirigida que esté, y lo está con un presidente como Mariano Rajoy, no es suficiente. Hay quienes creen que son los políticos y el Estado los responsables de responder a esta crisis, que no lo es la sociedad civil. Idea que siempre me sorprende en quienes creen en la democracia que consiste precisamente en la acción ciudadana y en su corresponsabilidad. Si una minoría extremista ha impuesto la locura antidemocrática en Cataluña se debe al silencio de la mayoría, en Cataluña y también en el resto de España. Es decir, al fracaso de la sociedad civil, no sólo de los políticos. Y no habrá un auténtico cambio en Cataluña si esa sociedad civil callada y atemorizada no toma la palabra. El Estado puede aplicar la ley, pero la legitimidad está en manos de la sociedad.