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ABC DOMINGO, 27 DE AGOSTO DE 2017 abc. es estilo ABCdelVERANO 69 Las dos noches sangrientas que hicieron recular al magnate Ensimismado como estaba Fritz Thyssen (el tercero por la izquierda en la imagen, junto a Hitler, segundo por la izquierda) en las proclamas revolucionarias de los nazis, tuvo que llegar la desgracia, concretamente dos, para dar a su cuerpo la descarga de realidad que necesitaba para despertar. La primera data del 30 de junio ABC de 1934. Grabada en los libros de la historia como La noche de los cuchillos largos supuso una purga contra la oposición que rozó la centena de asesinados. Entre ellos, los compañeros de Fritz en el Partido Conservador, al que antes pertenecía. Pero no fue suficiente para que el protagonista de Yo pagué a Hitler remodelase sus convicciones. Tuvo que llegar La noche de los cristales rotos el 9 de noviembre de 1938: la constatación, en forma de cacería judía, del execrable racismo que vertebraba al nazismo. tes del partido lo nombrasen representante suyo ante los empresarios teutones. De ellos, agrupados en torno a la Asociación de Industriales Alemanes, logró reunir seis millones de marcos para la causa. Tampoco se cortó en escribir a Paul von Hindenburg, entonces presidente de la nación, para sugerirle que nombrase a Hitler can- ciller. El agrado que sus actos causaron en el führer derivó en que Hermann Goering, primer ministro de Prusia, lo nombrase consejero de Estado vitalicio. Los lazos que le ataban al movimiento nazi estaban más apretados que nunca. La noche que calaría en las páginas de la historia como la de Los cuchi- El magnate y el agente literario de Churchill. Emery Reves, agente literario de Churchill, fue quien redactó estas memorias de Fritz Thyssen (en la imagen, en su hotel de París el 8 de abril de 1940) llos largos significó también la eclosión de la duda en el seno de las convicciones de Fritz Thyssen. Zozobra igualmente estimulada por la muerte de su sobrino austríaco Von Remnitz en circunstancias tan inciertas como sospechosas. La bola de nieve crecería con tres causas concretas que él subraya en el libro: la represión ejercida sobre los cristianos y sobre la Iglesia, la equivalente sobre los judíos y el pacto de colaboración que Hitler firmó con Stalin el 23 de agosto de 1939. creencias y sus deseos. Así lo explica en un telegrama urgente enviado a Goering el 31 de agosto de 1939, tras no poder asistir a la reunión del Reichstang convocada en Berlín para planificar el inicio de la guerra: Una guerra colocaría a Alemania en situación de dependencia de Rusia para las materias primas, y Alemania renunciaría así a su posición de potencia mundial Acto seguido, el gobierno invalidó su pasaporte e hizo que la Gestapo embargase sus bienes. No votó la ley de Nuremberg Detenido en Bélgica GETTY La evolución de su posición en lo re- Su relación con Hitler se cierra con su ferente a los judíos se produjo de ma- propia detención en Bélgica, mientras nera simultánea a visita a su madre y la ligada a su apego aprovecha para alepor lo nazi. Tras enjarse de los tentácutregarse a la colos nazis. Permanerriente imperante cería encerrado hasechando a cuantos ta el final de la semitas tenía a su guerra. Una vez licargo, protestó tras bre, tuvo que hacer los horrores de la frente a una sanción Noche de los crisde medio millón de tales rotos no votó marcos para comla ley de Nuremberg pensar el daño cau que hacía del antisado a los judíos, semitismo una noraunque se le exonema escrita y reró del resto de carnunció a izar la bangos y recuperó las dera con la riendas de su nave esvástica en la boda empresarial. de su hija, aun consA sus vivencias ciente del mensaje les extrajo una máque ello transmitía. xima que revela las Su familia, de traraíces de sus condición católica pro- August Thyssen. Es el padre de vicciones más añeFritz, el protagonista de Yo testante, emergía jas y también los como una auténti- pagué a Hitler Tuvo otros tres matices que las ca rara avis entre hijos: Heinrich, August y Hedwig arrancaron de su sila clase industrial tio: Lo malo de los alemana. nazis no es el partido en sí, sino cierPero nada revolvió tanto los pensa- tos individuos que lo componen mientos de Fritz Thyssen como esa Las últimas páginas, empleadas ya vinculación con la Rusia de Stalin que para relatar su desencanto, destripan Hitler obró. Y no sólo significó un za- desde la mentira de la economía sorandeo que lo despertó del embrujo cial que promovían los nazis hasta la en que estaba sumido hasta entonces incongruencia discursiva oculta tras recuérdese que el descrédito que el antisemitismo de Hitler, principalHitler hizo del comunismo en presen- mente por sus probables orígenes jucia de Thyssen fue uno de los motivos díos. Y completan la historia de quien que lo llevaron a apoyarlo sino que por imponerse como fin preservar el significaba la aceptación definitiva de brillo de su dignidad sucumbió a la osuna segunda Gran Guerra, lo cual co- curidad de cuanto rodeaba al medio. lisionaba de manera frontal con sus Aunque se saliese a tiempo.