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52 AGENDA Necrológicas Alejandro Yagüe Llorente (1947- 2017) DOMINGO, 27 DE AGOSTO DE 2017 abc. es ABC Alquimista del sonido Compositor, músico y director de orquesta que cuenta en su haber con más de setenta composiciones lejandro, dime: ¿a quién pregunto mañana, ya sin ti, cómo se construye este acorde? Fuiste pino, resina y páramo y fuiste Palacios de la Sierra y Burgos. Fuiste internado junto al Pisuerga. Fuiste excelso en tu promoción de Magisterio pero en ti palpitaba otro latido: ser músico. Y vaya si lo fuiste. Fuiste Italia y Alemania. Y te trajiste tanta sabiduría que abrumaste nuestros oídos, aún ingratos, en capital somnolienta. Fuiste una luz que nos ayudó a creer que no éramos peores que nadie. Tampoco mejores. Y por ello fuiste la fusta de seda que espoleó corazones e inquietudes. Y te hicimos caso aunque te costó caro. Fuiste armonía, fuiste fuga y contrapunto y fuiste Conservatorio en Burgos y Salamanca desde donde dictaste Cátedra y legaste tu conocimiento y sensibilidad a varias generaciones de músicos. Fuiste sonrisa y amabilidad. Fuiste generoso. Aquí casi nadie pagó por ti. Siempre dispuesto a regalar consejos y emociones sin mirar el reloj. Y no te conocimos más vanidad ni ambición que la de hacer música cada vez mejor. Tu voluntad de hierro y tu capaciAlejandro Yagüe Llorente nació el 27 de febrero de 1947 en Palacios de la Sierra (Burgos) y ha fallecido en Burgos el 24 de agosto de 2017. Fue una de las referencias fundamentales de la música coral en todo el mundo. A ABC dad de trabajo fueron el ejemplo a seguir. Y acompañarte, aprender de ti y trabajar a tu lado fue un obsequio que nos ofreció la vida. Bellísimo regalo. Fuiste valorado, premiado y aclamado. A veces más fuera que dentro. Y confieso que era un orgullo cuando decíamos que éramos de Burgos porque siempre alguien preguntaba: ¿en serio? ¿Conoces a Alejandro Yagüe? Fuiste obstinado defensor de tu profesión y hasta de causas perdidas. Perseguiste como nadie la dignidad de ser músico. Y fuiste el azote, con la severidad justa, de los farsantes y los tibios. Nadie como tú supo defender a su tierra. Siempre con argumentos sólidos. Las más de las veces con actitud pertinaz y por momentos con vehemencia. Fuiste burgalés pero fuiste universal. Fuiste prado arrasado que volvió a reverdecer. Y en la disonancia de un diagnóstico intempestivo fuiste, si cabe, más bondadoso. Pero al final llegó el final y tu corazón gastado confundió los tempi Maldito metrónomo equivocado que te nos arrebató cuando aún tenías tanta música que darnos y tanta ayuda que prestarnos. En Burgos, tu ciudad, esta tarde hay tristeza y hay vacío. La que sentimos y el que nos dejas. El vasto legado compositivo que firmaste acarició a orquestas sinfónicas, ensembles variados, grupos de cámara o instrumentos solistas. Y tus casi setenta composiciones para voces te convirtieron en una de las referencias fundamentales de la música coral en todo el mundo. Fuiste el gran amigo de los coros. Fuiste, como alguien me escribió ayer, el perfecto alquimista del sonido. Fuiste nuestro profesor y fuiste nuestro amigo. Fuiste nuestro músico. Y un jueves de agosto, en templada madrugada, te fuiste. Dime, Alejandro: ¿a quién pregunto mañana, ya sin ti, dónde resuelve este acorde? JUAN GABRIEL MARTÍNEZ MARTÍN Jack Fuch (1924- 2017) El resucitado de Dachau Escritor, columnista, pensador sobre la actitud ante el mal var la memoria del horror. Y desde entonces no cesó de relatar e intentar explicar todo aquello que había guardado en lo más profundo de su alma. Polaco de nacimiento, argentino de adopción, su relato del holocausto se convirtió en una reflexión sobre el silencio, sobre la actitud de los hombres frente al mal, sobre la venganza que jamás le dominó. Pudo haber regresado a su Lodz natal o haberse instalado en Estados Unidos, pero finalmente eligió Argentina para tratar de reconstruir su vida. De hecho consideraba que en Auschwitz y en Dachau había vis- Jankele Fuch nació en Lodz (Polonia) en 1924 y falleció el 24 de agosto en Buenos Aires (Argentina) Sobrevivió al Holocausto. Su relato se convirtió en reflexión sobre la condición humana. A l terminar la II Guerra Mundial en Europa, cuando los aliados liberaron los campos de concentración donde quedaba un puñado de supervivientes, Jack Fuch tenía 21 años, estaba muy enfermo y apenas pesaba 38 kilos. No volvió a hablar abiertamente del holocausto hasta 1993, cuando la fundación Spilberg quiso recoger su testimonio para preser- to la muerte tan cerca que siempre habló de la liberación como si hubiera vuelto a nacer. No era un sobreviviente sino un resucitado. Después del fin de la guerra, seguían muriendo infinidad de personas. Y las que sobrevivían no soñaban con la venganza. Yo no sé si eso está bien o mal, pero, por mi parte, yo tampoco soñaba con vengarme, solo pensaba en vivir dijo. E. SERBETO