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ABC DOMINGO, 27 DE AGOSTO DE 2017 abc. es espana Los protagonistas ESPAÑA 23 Matanza yihadista en Barcelona BARCELONA A LA VIDA mejor forma posible a heridos y viandantes traumatizados por el mortal trayecto del vehículo. Médicos, psicólogos, camareros, pasteleros, ciudadanos, en definitiva, jugaron un papel clave a la hora de salvar vidas y evitar, en la medida de lo posible, que el pánico fuera incontrolable. Hoy, ABC quiere rendir homenaje y dar voz a los héroes anónimos que, de una parte, fueron testigos directos del horror, pero por otra, ayudaron a los demás a superar ese horror MARTA RAMOS (enfermera del Vall d Hebron) AYUDÓ A NUMEROSOS HERIDOS EN EL ATROPELLO Los heridos estaban conmocionados, no entendían qué hacían allí Marta Ramos, enfermera del Hospi- gresados en el hospital Vall d Hebron tal Vall d Hebron de Barcelona, supo se encontraba la madre de Julian Cadpor un aviso en el Whatsapp que ha- man, el niño australiano de siete años, bía ocurrido una tragedia en Barce- que resultó muerto en el ataque y que, lona. Creí que era una broma pesa- en un primer momento, se dio por da. Siempre se había comentado la desaparecido. Supe que era ella días posibilidad de un ataque terrorista después al verlo en la prensa explipero tenía la esperanza de que nun- ca la enfermera. Recuerda la confuca lo viviríamos dice la enfermera, sión generalizada de los heridos. No que empezó como auxiliar en el cen- sabían muy bien qué les había ocutro a los 22 años. Media hora después rrido. Estaban conmocionados y no de la alerta, los equipos sanitarios entendían que hacían allí. Había mudel centro ya estaban organizados. cha confusión y el hecho de que no A los tres cuartos de hora empeza- hablaran nuestro idioma no ayudaron a llegar los heridos, algunos en ba explica la enfermera. A las 22.30 estado crítico dice Marta. Recono- horas, cuando se superó la fase críce que en los momentos iniciales ha- tica de la emergencia, Marta abanbía mucha tensión. Estábamos ner- donó el hospital y se fue hacia su casa, viosos porque no sabíamos lo que se en Sant Andreu. Como los accesos avecinaba. Nos mirábaestaban colapsados, tarmos entre nosotros y dedó una hora en llegar ancíamos esto no puede esdando a su domicilio. tar pasando Después Una vez allí, el agotatodo fue rodado porque miento físico y emocioUna broma hubo máxima colaboranal por las más de cinco ción. Todos se volcaron horas en las trincheras Creí que era en el dispositivo. Vino, le pudo. Ha sido una exuna broma incluso, gente que estapesada. Tenía periencia agridulce, de ba de vacaciones dice la esperanza de tristeza, pero también de esta enfermera de 36 orgullo por la solidaridad que nada años. de las personas concluocurriría Entre los heridos inye. Noorullah Esaakhel, joven afgano presente en la masacre ORIOL CAMPUZANO añade. Cuando los diferentes cuerpos de seguridad despejaron las Ramblas, los agentes le ordenaron que se recluyera en su restaurante. Fue en este momento cuando, según relata, algunos de los presentes le confundieron con el terrorista. Las primeras informaciones que trascendieron hablaban de que el autor material del atropello estaba atrincherado en el restaurante El Rey de Estambul Mucho me temo que era yo. Por mi aspecto, algunos testigos me confundieron con el terrorista, por eso di- jeron que el criminal estaba atrincherado en mi local apunta este habitual de las Ramblas, todo un conocido para los agentes locales de policía que patrullan diariamente por este tramo de las Ramblas. El jueves, cuando se cumplían siete días del brutal ataque, Noorullah seguía repartiendo propaganda de su restaurante frente al santuario en recuerdo de las víctimas de la tragedia. No soy un héroe, solo hice lo que hubiera hecho cualquier ser humano concluye. O. CAMPUZANO Recuerda cómo su angustia aumentó cuando los agentes hicieron entrar más gente en el local. Había mucho miedo. No sabíamos dónde estaban los terroristas. Pensamos: ¡A ver quién entra! relata la testigo, que tuvo que estar dos días de baja por el shock que sufrió. De hecho, se cumple una semana del atentado y, según explica, aún está muy afectada. Cuando me incorporé no quise estar en la tienda. No quería vivir aquellos momentos confiesa con la voz entrecortada. Cuando las Fuerzas de Seguridad permitieron que la gente volviera a salir a la calle, Noemí se fue para su casa. En un gesto solidario, se llevó consigo a una de las chicas que estaban encerradas con ella que vive en el barrio Gótico. Estábamos asustadas y le propuse si quería venir a mi casa en plan solidario, para no estar solas comenta la empleada. Desde entonces, mantiene el contacto con ella por Facebook. Marta Ramos, enfermera que atendió a varios heridos del atentado ABC