Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
22 ESPAÑA Matanza yihadista en Barcelona DOMINGO, 27 DE AGOSTO DE 2017 abc. es espana ABC Los protagonistas LOS HÉROES QUE DEVOLVIERON POR ESTHER ARMORA La matanza perpetrada en las Ramblas de Barcelona la pasada semana ha dejado muchos nombres propios. El primero, el del yihadista que arrolló con su furgoneta a los peatones que paseaban por la concurrida calle de la ciudad condal. Sin embargo, la magnitud de la tragedia no ha dejado espacio para aquellas personas que, en una demostración de humanidad y solidaridad, asistieron de la J. M. GRAU (jefe de guardia del Hospital Clínic) COORDINÓ EL DISPOSITIVO MÉDICO Y ATENDIÓ A VARIOS HERIDOS NOORULLAH ESAAKHEL (empleado de restaurante) ASISTIÓ A UNA DECENA DE HERIDOS Las dos primeras horas tras el ataque fueron las más largas de mi vida Pasaban cuatro minutos de las cin- Sobre las 20.00 horas del día D haco de la tarde del trágico jueves, cuan- bía ingresadas en el hospital 17 perdo el especialista en medicina inter- sonas de diversas nacionalidades. na del Hospital Clínic, Josep Maria Las dos primeras horas tras el ataGrau, jefe de guardia del hospital des- que fueron las más largas de mi vida de hace 25 años, recibió una llama- apunta el jefe de guardia del Hospida del Servicio de Emergencias Mé- tal. Estábamos preparados para el dicas (SEM) de Cataluña alertando peor de los escenarios confiesa en sobre un posible ataque terrorista en declaraciones a este diario. las Ramblas. Desde el minuto cero El responsable del equipo que acempezamos a preparartuó en el Clínic tiene la nos y se activó el protocerteza de que el éxito colo de máxima alerta asistencial fue consecuendice Grau. Sintió vértigo cia de la solidaridad deporque su responsabilimostrada por todos los Las lesiones dad era máxima. Según profesionales. La colael facultativo, en poco Por el tipo de boración fue máxima tiempo los equipos mécelebra. Otro aspecto que atentado dicos y las instalaciones teníamos claro facilitó la atención a los se prepararon para lo afectados fue, según exque era una peor. Por el tipo de plica, que había mucha catástrofe atentado teníamos clamenos gente de la habiro que era una catástro- traumatológica tual en urgencias fe de tipo traumatológi No sé si la gente se solico asegura a ABC. Cuando apenas darizó con la emergencia y algunas había pasado una hora, llegaron tres personas con cuadros no graves deheridos extremadamente críticos cidieron no colapsar el servicio y se al centro. Después vinieron el resto. quedaron en sus hogares, o, simplemente, tenían miedo a salir de casa. Fuera lo que fuera, facilitó las cosas reconoce el jefe de guardia del Hospital Clínic. Al llegar a su casa, este peso pesado del Clínic, al que hace 15 años le tocó también lidiar con una epidemia de asma grave en la ciudad, dice que tomó conciencia real de lo ocurrido. Asegura que la tragedia le ha servido para ver lo peor y lo mejor de la humanidad en un solo día en el Hospital Clínic, donde siguen hospitalizados la mayoría de los heridos, y a donde, según avanza, en estos últimos días han ido llegando testigos del atentado que se encuentran en estado de shock. Son personas que presenciaron los hechos y están desorientadas. Tienen muchas preguntas. Algunos tienen explosiones emocionales que no entienden, otros insomnio... Se trata de asistirles, que sepan que estamos allí. Eso les da tranquilidad explica el profesional de emergencias. De toda esta tragedia, se queda, según dice, con la humanidad de las perABC Josep María Grau sonas Saqué a un niño de unos cuatro años que estaba atrapado bajo la furgoneta Noorullah Esaakhel, empleado del restaurante El Rey de Estambul en la calle Hospital, en la confluencia con las Ramblas, vio que algo extraño sucedía. Dejó los folletos de propaganda del establecimiento que repartía entre los turistas y se acercó para ver qué ocurría. Después de escuchar un fuerte estruendo vi cómo una furgoneta se incrustaba en el quiosco de las flores. Después, recorrió unos metros más y se detuvo explica Esaakhel a ABC. Este joven afgano, de 29 años, fue el primero en llegar al lugar de los hechos. Cuando los agentes empezaron a personarse, él, según explica, ya había trasladado a varios heridos hasta el restaurante en el que trabaja. Lo primero que observé al llegar fue a un niño de unos cuatro años atrapado bajo la furgoneta. Tenía la cabeza fuera del vehículo pero las piernas estaban atrapadas en el guardabarros. Sin pensarlo, le saqué y lo trasladé. Tenía las piernas muy mal explica. No fue el único gesto. Según relata, llevó a buen recaudo a cerca de una decena de personas que fueron embestidas por la furgoneta criminal. Además del golpe que les causó la furgoneta, algunas personas, una vez en el suelo, fueron atropelladas por el vehículo. La imagen de las Ramblas era dantesca dice el joven musulmán al reconstruir con templanza los momentos dramáticos que vivió durante el atentado. En mi país es habitual En mi país esto sucede, es habitual, pero no estoy acostumbrado a verlo aquí dice Noorullah Esaakhel, quien desvincula la matanza con los valores de su religión Mi religión no dice nada de matar a nadie subraya, y recuerda que algunas de las víctimas que asistió eran musulmanes Entre los que ayudé había una familia marroquí, que habían resultado heridos, algunos graves dice este héroe de las Ramblas. Uno de los niños que yo asistí salió en la foto con los Reyes en el Hospital del Mar. Yo fui a interesarme por su estado pero no me dejaron entrar. Había mucha seguridad NOEMÍ (empleada de la pastelería Escribà) TESTIGO DEL ATENTADO (ASISTIÓ A VARIAS PERSONAS) Asistimos en todo lo que pudimos, pero fue imposible neutralizar el miedo Noemí, empleada de la pastelería Escribà de las Ramblas, situada a escasos metros de donde sucedió la tragedia, nunca volverá a ser la de antes. Cuando la furgoneta descendía por las Ramblas en su criminal recorrido, Noemí estaba atendiendo a unos clientes. Estaba en la tienda y escuché un ruido extraño. Me asomé y vi como la gente corría despavorida dice la joven. Tardó pocos minutos en reaccionar. Lo primero que hizo fue correr en busca de su teléfono móvil. No lo tengo en la pastelería. Estaba en un local próximo que tenemos. Salí a buscarlo porque me temía lo peor y quería avisar a mi familia para que no se preocuparan afirma la joven. Después, como a otros muchos testigos del brutal ataque, le tocó resguardarse. Los agentes nos encerraron en el local. Había gente realmente asustada. Les ayudamos a superar el momento. Asistimos en todo lo posible, aunque era imposible neutralizar el miedo explica Noemí. En poco más de una hora no quedaba nadie en las Ramblas. Fue increíble cómo se organizó todo añade, todavía conmocionada.