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ABC DOMINGO, 18 DE JUNIO DE 2017 abc. es internacional INTERNACIONAL 41 En sus memorias, a la venta desde mañana, el jefe de Estado francés relata la trayectoria vital que le llevó al poder. En el capítulo que reproducimos a continuación cuenta sus años de formación, cómo conoció a su mujer, su trabajo en la Banca Rothschild y su llegada a la política Macron y su mujer, Brigitte, en Montmartre EDITORIAL Libros del Lince PÁGINAS 224 PRECIO 18,50 EFE ses durante los cuales tuve la suerte de trabajar con Jean- Marc Simon, un embajador extraordinario. Luego fui destinado a la prefectura de Oise. Allí descubrí otra faceta del Estado. El Estado sobre el terreno, los representantes locales, la acción pública. Tras esos años decidí dejar el servicio como se lo llama, para pasar al sector privado y la empresa. Así pues, tras dejar la función pública trabajé en el banco de negocios Rothschild, donde todo era nuevo para mí. Durante varios meses me inicié en los métodos, en la técnica, junto a gente más joven y también más bregada que yo en el tema. Luego, guiado por banqueros expertos, aprendí ese oficio extraño, que exige comprender un sector económico y sus desafíos industriales, convencer a un directivo a la hora de tomar decisiones estratégicas y después seguir la ejecución de éstas, rodeado de una plétora de especialistas. Durante esos años, descubrí el comercio y su fuerza considerable, pero sobre todo aprendí mucho sobre el mundo. Por eso no comparto la exaltación de quienes alaban esa vida como el horizonte insuperable de nuestro tiempo, ni la amargura crítica de los que sólo ven allí la lepra del dinero y la explotación del hombre por el hombre. Una y otra de esas visiones me parecen impregnadas de un romanticismo juvenil fuera de lugar. Pasé mucho tiempo con colegas excepcionales. De hecho, David de Rothschild ha sabido, con inteligencia y elegancia, reunir a su alrededor talentos y personalidades que normalmente no hubieran podido trabajar juntos. Porque ese oficio no consiste en manejar dinero. No se trata de prestar ni de especular. Es un oficio de con- El amor entra en escena Aparte de los libros, mis aficiones eran el piano y el teatro, gracias al cual conocí a Brigitte sejero, en el que lo que tiene valor son las personas. De esos cuatro años pasados en el banco no lamento nada. Se me ha reprochado repetidamente ese período, porque los que desconocen ese universo sólo tienen una vaga idea de lo que allí se hace. Yo aprendí un oficio; todos los responsables políticos deberían tener uno. En diversos sectores y en numerosos países he descubierto cosas que me han servido luego. He frecuentado a hombres que toman decisiones, y eso enseña mucho. Me he ganado bien la vida, sin haber amasado una fortuna que me dispense de la necesidad de trabajar. En 2012 decidí dejar ese banco para volver al servicio del Estado. Dos años antes, cuando me lo pidió François Hollande, me comprometí a preparar el programa y el ideario de la izquierda reformista en materia económica. Tras su elección, cuando el presidente de la República me lo propuso, me incorporé al Elíseo. Serví durante dos años junto a François Hollande, como secretario general adjunto, ocupándome de temas económicos y de la zona euro.