Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO, 17 DE JUNIO DE 2017 abc. es conocer SOCIEDAD 41 EL PEOR DÍA DE CALOR Peregrinos del Camino de Santiago, a pleno sol en la plaza del Obradoiro Efectos en el organismo de las altas temperaturas Agotamiento por calor Fatiga Dolor de cabeza Sed intensa Confusión, mareo o incluso desmayo Debilidad muscular y calambres Sudoración excesiva Desciende el ritmo cardíaco. Latidos más lentos Confusión, ansiedad y mareo Respiración sofocada Decrece la sudoración Aumenta el ritmo cardíaco. Latidos más rápidos Orina escasa Golpe de calor o insolación Fatiga Dolor de cabeza ¿Qué hacer? Encontrar un lugar fresco ¿Qué hacer? Llama al 112 y traslada a la persona a un sitio fresco, aplica compresas húmedas (o agua directamente) Beber agua Aplicar compresas húmedas o una ducha de agua fría Si la persona está despierta, que beba agua a pequeños sorbos ABC FUENTE: Elaboración propia EFE Problemas a partir de los 40 N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID La oficina de expedición del DNI de la calle Luna, cerrada ISABEL PERMUY El cuerpo humano funciona de manera óptima cuando la temperatura exterior oscila entre los 18 y los 24 grados centígrados. Si el mercurio se eleva, el organismo se defiende a través de la transpiración, liberando sudor, aunque la respiración y el incremento del ritmo cardiaco también le ayudan a liberar calor. Esa es la primera línea de defensa natural. Después, si la temperatura sigue aumentando, la batalla para enfriarse puede dejar efectos secundarios más o menos graves, desde espasmos musculares, agotamiento a golpe de calor, la peor situación que causa el calor extremo y requiere intervención médica urgente. Cuando la temperatura interna del cuerpo humano asciende de los 36- 37 grados a 40, se considera que se sufre agotamiento por calor, pero basta con que ascienda un grado más para que empiecen a fallar los órganos. En ese momento, el cuerpo pierde la capacidad de transpirar. Se detiene el flujo sanguíneo hacia la piel y ésta se vuelve fría. A grandes rasgos, las altas temperaturas provocan este efecto en el organismo. Pero curiosamente no todas las personas reaccionan de la misma manera. Por eso, en una sala con la misma temperatura, es fácil encontrar a alguien abanicándose mientras otra persona se mantiene cómoda con una chaqueta. La razón por la que algunos soportan mejor que otros está escrita en los genes. En concreto, en un gen llamado TRPM 2 que pone en marcha la señal de calor, necesaria para advertirnos de que debemos buscar una temperatura más fresca o quitarnos algo de ropa. En un experimento con roedores, publicado en la revista Nature se vio cómo al eliminar este gen, los ratones eran incapaces de distinguir entre temperaturas frías y calientes. Este gen también es el encargado de desencadenar en la piel la sensación dolorosa del calor, como cuando nos salpica aceite hirviendo.