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ABC SÁBADO, 17 DE JUNIO DE 2017 abc. es internacional INTERNACIONAL 27 Trump, ayer, en el teatro Manuel Artime de Miami HERMANN SE ACABÓ EL MIMO A LA DICTADURA Las relaciones con Cuba mejorarán cuando mejore el trato de la dictadura a los cubanos E Plan de la Casa Blanca Medidas económicas Favoreció que las empresas hicieran negocios en Cuba y aumentó el dinero que pueden gastarse los estadounidenses Relaciones diplomáicas Mantiene las relaciones diplomáticas y la Embajada, pero desmonta el apoyo político al régimen cubano en instancias internacionales Menos negocios Restringe los negocios estadounidense con las empresas del aparato militar cubano, las más importantes, que controla el conglomerado Gaesa Viajes Impulsó las comunicaciones y los viajes con la isla, facilitando un mayor número de turistas y la posibilidad de visitas entre familiares A favor del embargo Suscribe la política republicana contraria al fin del embargo, que defenderá desde ahora, frente a las demandas de Raúl Castro Restricción de viajes Sigue el intercambio de personas, incluidas visitas entre familiares, pero limita el gasto y los viajes de los no cubanoamericanos CARGA CONTRA EL VICEFISCAL GENERAL El presidente reconoce que es investigado por la trama rusa M. ERICE WASHINGTON Lejos de seguir los consejos de moderar el uso de Twitter, Donald Trump echó ayer leña a un fuego que se mantiene más vivo que nunca, el de un posible delito de obstrucción a la Justicia. En sus mensajes, Trump complicó el enredo cuando en su reconocimiento de que ya es objeto de investigación por sus conexiones con altos cargos rusos durante la campaña electoral, culpó, sin nombrarlo expresamente, al fiscal general adjunto, Rod Rosenstein, de la que llama caza de brujas Y lo hizo así: Estoy siendo investigado por echar al director del FBI (James Comey) por la persona que me dijo que echara al director del FBI Su alusión a Rosenstein es clara, pues fue quien nombró a Robert Mueller al frente del Consejo Especial, que es el que está investigando a Trump y que depende del Departamento de Justicia. Su acusación contra Rosenstein es una verdad a medias. Es cierto que fir- mó un comunicado justificando la destitución de Comey con argumentos que se resumen en una extralimitación de funciones en alusión a sus decisiones sobre el escándalo de los emails, que afectaba a Hillary Clinton. Pero hay dos realidades que desmienten al presidente. La primera es que, según todos los indicios, forzó al fiscal adjunto para que vistiera de razonamientos una decisión política que ya había tomado de antemano. Esta versión no ha sido ni confirmada ni desmentida por Rosenstein. La segunda fue su propio cambio de versión, al reconocer sorprendentemente en una entrevista televisiva que cuando destituyó a Comey, pensaba en esa cosa rusa Es una de las principales lagunas de su defensa. l presidente norteamericano Donald Trump va a cumplir otra de sus promesas electorales, esta vez respecto a Cuba. Por lo que será odiado un poco más, si eso es posible. Pero será celebrado por quienes le votaron. Y sobre todo por la gran colonia de sus votantes en Florida que se impacientaba ante el retraso de la iniciativa de Trump sobre Cuba. Trump ha encontrado finalmente tiempo para presentar un paquete de acciones que acaba con otro de los legados de Barack Obama que él y sus partidarios consideran nefastos. Ya había anunciado que suspendería lo que considera regalos de Barack Obama a la dictadura comunista de Castro. Hay práctica unanimidad en que las medidas aperturistas para el comercio entre Cuba y EE. UU. presentadas con bombo y platillo por Barack Obama como el principio de una nueva era, no ha revertido en absoluto en beneficio de las libertades de los cubanos. Después de las grandes fiestas, del concierto de los Rolling Stones, de los paseos de Michelle y de Obama confraternizando con gerifaltes comunistas y conspicuos jefes del narcotráfico chavista y de las FARC hacia EE. UU. los cubanos de a pie han comprobado que la dictadura no ha cedido en nada. Por el contrario ha endurecido la represión, se multiplican detenciones, acoso e intimidación de un régimen crecido que se siente fortalecido y legitimado. Lo cierto es que el regalo a Castro para conseguir esa visita a La Habana y el peligroso acuerdo nuclear con Irán son los dos hitos que Obama se sacó de la manga para tener un mínimo legado internacional para una presidencia también fallida en el campo internacional. Trump va a impedir los pingües negocios de los oligarcas del régimen y especialmente el entramado del Ejército. El nuevo mensaje: Las relaciones con Cuba mejorarán cuando mejore el trato de la dictadura a los cubanos. Aumentarán las exigencias. Y previsiblemente las tensiones. Y retos porque después vendrán nuevas medidas para Venezuela. Mas allá de las sanciones para dirigentes mafiosos del régimen de Caracas. AFP