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8 ENFOQUE SÁBADO, 17 DE JUNIO DE 2017 abc. es ABC Junto a estas líneas, Isabel II charla con una de las personas que vivían en la torre Grenfell, devastada por un incendio en la madrugada del miércoles. Abajo, Theresa May abandona precipitadamente en su coche oficial una reunión con los residentes de la torre entre protestas y perseguida por algunos de ellos AFP Isabel II, con las víctimas del incendio Lágrimas y oración por una ciudad herida JOSÉ LUIS RESTÁN Tras la tormenta de fuego llegan ahora la indignación y el estupor en Londres, mientras se desvela la cadena de errores técnicos y políticos, la desidia y la pereza que han actuado como yesca en el incendio de la torre Grenfell, cuyo saldo definitivo de víctimas estamos muy lejos de conocer, aunque ya se coloca el terrible listón en el centenar de muertos. La siempre ardua tarea de gestionar la tragedia ha evidenciado además lentitud, opacidad e increíbles equivocaciones a la hora de establecer prioridades. Entre otras, la atención a los ocupantes de este edificio de protección social que se han quedado literalmente en la calle. Quizás todo esto pone en evidencia algo más que dramáticos errores de gestión, quizás desvela una crisis de fondo que no se resolverá sólo con discursos indignados contra la clase política, sino que reclama un nuevo tejido social. En medio del dolor, de la rabia y del caos, la Reina Isabel ha querido acercarse y charlar personalmente con algunos de los vecinos que lo han perdido todo. Está claro que este gesto no resuelve el problema pero tiene un alto valor simbólico y comunica una nota de humanidad esencial en la vida común de un pueblo. Una sociedad herida necesita el protagonismo de todos REUTERS pero reclama también líderes con cabeza y corazón. No es momento para tirarse los trastos a la cabeza, ¡otra vez no! Es tiempo de llorar y de rezar (son impresionantes algunos de los testimonios de los últimos momentos de las víctimas) es tiempo también de estrechar lazos, de ocuparse de los más vulnerables, tiempo de reparar, de prevenir y construir. Hoy de nuevo nos sentimos todos, de algún modo, ciudadanos de este Londres herido que necesita aprender de su dolor. INTERNACIONAL