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ABC MIÉRCOLES, 31 DE MAYO DE 2017 abc. es opinion OPINIÓN 11 EL RECUADRO UNA RAYA EN EL AGUA ANTONIO BURGOS GOLPISTAS Planean dar contra la Unidad de España el golpe de Estado catalán y tienen la desfachatez de ir a Madrid a explicarlo REO que ya se le ha pasado el empecinamiento, pero no me he sabido explicar cómo durante tanto tiempo, y en plan dale que te pego, Rajoy estaba empeñado en que fuera al mismísimo Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional, para explicar y debatir sus planes de separatismo independentista, ese señor que es presidente de la autonomía catalana y a cuyo peluquero tengo muchísimo interés en conocer. Porque mira que tiene que ser difícil peinar a un tío de modo que parezca que en vez de pelos tiene en la cabeza el mocho teñido de una fregona. ¡Un artista! Ya parece que se le ha pasado a Rajoy ese obstinamiento para que el del mocho de la fregona vaya al Congreso de los Diputados a explicar sus planes de cantarle a España el arranque de la Chiclanera de Oropesa y Carmona que bordaba Angelillo: Le dije a mi chiclanera ¡hasta mañana! y me fui Sospecho que, a diferencia del amante de la Chiclanera, este quiere irse de España incluso sin decir hasta mañana Pero ha terminado explicando su plan, y en Madrid. Felicito desde aquí a dos templos del refinamiento como los hoteles Villamagna y Ritz, que según le leo a Salvador Sostres se negaron a alquilar sus salones a ese golpista para explicar su plan de destrucción de España. Salón que sí alquiló, y en la casa de todos los madrileños, la que padecen de alcaldesa y que no sé usted, pero yo cada que la veo me acuerdo de la bruja del tren de los escobazos donde nos montábamos los chi- C quillos en la feria del pueblo. Para eso mismo que padecen los madrileños: para que la bruja nos pegara escobazos y, encima, como en Madrid, pagando por montarnos en su tren. He dicho por ahí arriba golpista referido al presidente de la autonomía catalana y no lo he insultado, sino descrito. De eso se trata: de dar un golpe de Estado contra España como lo dio Companys con la proclamación del Estat Catalá. Sólo que esta vez sin que tengamos la foto de unos señores entre rejas por orden del Gobierno de la República. Que Puigdelosdemonios explicara su plan golpista en el Congreso de los Diputados es como si en el 23- F, en vez de entrar pistola en mano gritando ¡al suelo todo el mundo! Tejero hubiera llegado a la Cámara invitado por el presidente del Gobierno para explicar sus perversos planes: Pues pensamos comenzar disolviendo esta Cámara de los Diputados, y derogando la Constitución inmediatamente, y volviendo a la ilegalidad al PCE, así como al resto de los partidos. Y pondremos un Gobierno militar, naturalmente. Sin tricornio y sin tiritos en el techo, esto es más o menos lo que ha hecho el señor Puigdelosdemonios en el mismísimo Madrid. Ha explicado cómo piensan pasarse la Constitución por ese Arco del Triunfo que tienen allí en Barcelona, tan lindo; y cómo cueste lo que cueste no es que quieran entrar en Madrid, como cantaban los boinas rojas de las guerras carlistas, sino irse de España, con un referéndum con validez jurídica refrendada por el Método José María Del Nido: Sí o sí Menos mal que, hablando del sí o sí de estos señores que planean dar contra la Unidad de España el golpe de Estado catalán y que encima tienen la desfachatez de ir a Madrid a explicarlo, que frente a ellos el señor del No es No esto es, Pedro Sánchez, ya ha expresado a Rajoy su firme voluntad de no prestarse al plan de los golpistas catalanes y le ha ofrecido su constitucional apoyo. Menos mal que queda algo de cordura en España, donde toda locura política tiene su asiento y toda blandenguería del Gobierno, su consolidada constancia. Ojalá no sea ya tarde para todo. Ojalá con el intento de golpe de Estado del Tío del Mocho de la Fregona ocurra como con esos cánceres ante los que dicen con esperanza: Menos mal que lo han cogido a tiempo IGNACIO CAMACHO EL ESTIGMA DE BARRABÁS Rajoy no va a declarar en la Audiencia como testigo de una causa penal sino como acusado de un juicio político L JM NIETO Fe de ratas A alborozada alharaca de la oposición demuestra que Rajoy no va a declarar en la Audiencia como testigo de una causa penal sino como acusado de un juicio político. Un juicio en el que además ya ha recibido la sentencia anticipada en forma de pena de paseíllo. Por eso tenía importancia el formato presencial, torpemente recurrido por sus abogados con livianos argumentos que desmontaría un niño. Al eludir adrede la doctrina de la estigmatización, que es el verdadero fondo de la controversia, los letrados o el propio interesado han preferido restarle relevancia al asunto y lo que han logrado con esa renuncia es dejar al presidente a tiro. A tiro de los abogados, a tiro de la opinión pública y a tiro de sus adversarios, para quienes su simple comparecencia constituye de por sí un veredicto sumarísimo. Por mucho que Moncloa la minimice como un trámite procesal, esa citación representa un antipático trance para el jefe del Gobierno. No es una sesión parlamentaria en la que pueda lucir su rocosa retórica sino una vista oral donde lo van a interrogar con muy mala leche a ver si comete un desliz o le provocan un tropiezo. Y en cualquier caso, lo que importarán allí no son tanto sus respuestas como las preguntas, que van a dibujar una imputación oblicua ante la que además estará indefenso. Una trampa, en suma, de la que diga lo que diga saldrá perjudicado por el simple hecho de hallarse en un contexto contraproducente, adverso. Esto sucede porque Rajoy va cargado con un lastre al que no encuentra modo de aligerar de peso. La corrupción es su punto débil, la némesis que le persigue como una sombra pegada a su cuerpo. Será difícil, muy difícil, que alguien le pueda colgar algún delito o responsabilidad personal pero a su alrededor ha crecido un bosque de venalidad en el que cada vez le resulta más difícil encontrar un claro abierto. Lleva años moviéndose entre esa maleza podrida con habilidad de experto superviviente pero el empeño se le hace más arduo a cada momento. Y los rivales, que parecen haber renunciado a ganarle las elecciones, han logrado encerrarlo en la espesura y no piensan aflojar el cerco. El problema añadido consiste en que se le está levantando también un frente judicial. Hay un mar de fondo entre jueces y fiscales, un malestar de togados que se refleja en la contundencia refutadora con que desestiman sus argumentos y lo obligan a personarse para declarar. Por muy aforado que esté ante el Supremo, esa testifical abre una vía sesgada de escarnio y representa un precedente que amenaza con llevarlo de juzgado en juzgado en un auténtico zarandeo procesal. El retintín con que los magistrados lo llaman ciudadano augura un clima muy poco complaciente, similar al que vivió el felipismo en su etapa terminal. A González lo marcaron indirectamente con el estigma de Caín y a Rajoy le pueden estampar el de Barrabás.