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ABC MARTES, 30 DE MAYO DE 2017 abc. es cultura toros TOROS 45 Seis tristes toros sosos Gonzalo Caballero da la única vuelta al ruedo en una deslucida corrida ANDRÉS AMORÓS MADRID SAN ISIDRO MONUMENTAL DE LAS VENTAS. Lunes, 29 de mayo de 2017. Décima novena corrida. Tres cuartos de entrada. Toros de la ganadería de José Luis Pereda, flojos, sosos y descastados. MORENITO DE ARANDA, de nazareno y oro. Pinchazo y media (silencio) En el cuarto, pinchazo y estocada caída. Aviso (silencio) IVÁN FANDIÑO, de azul y oro. Media y descabello (saludos) En el quinto, estocada trasera desprendida (silencio) GONZALO CABALLERO, de gris y plomo y oro. Estocada corta perpendicular (saludos) En el sexto, buena estocada y descabello. Aviso (vuelta al ruedo) Se guarda un minuto de silencio en memoria de Víctor Barrio. I niciamos una nueva semana, la cuarta, de la Feria. Llevamos ya casi veinte festejos seguidos; en todos, con carteles mejores o peores, la asistencia ha sido muy buena: por término medio, unas veinte mil personas. (Multiplicar por veinte es bien fácil) Ahora mismo, en Madrid, ¿qué otro espectáculo es capaz de reunir a tanta gente? En un partido de fútbol, puede haber ochenta mil personas, pero una vez o dos, por semana, no más. ¿Se llenaría el Bernabéu o el Vicente Calderón si el Madrid o el Atlético jugaran 31 días seguidos? Habría que verlo. En un campeonato de tenis, es un éxito que acudan cinco mil personas, cinco días seguidos... La Feria de San Isidro sigue teniendo un enorme peso económico y social. Con un cartel sólo discreto, la Plaza sigue registrando una buena entrada. Los toros de Pereda, de encaste Núñez, ofrecen un mosaico de sosería y flojera que desluce todo. Se guarda un minuto de silencio por Víctor Barrio, al que brindan los toros tercero y cuarto. Morenito de Aranda cortó la primera oreja de la Feria; con el maestro Ortega Cano como apoderado, afronta una nueva etapa, en la que va a matar en solitario toros de Adolfo Martín, en Burgos. Sabe torear con finura y buen gusto. El primero sale con la cara alta, no se emplea, se cae en la primera serie. El trasteo es correcto; la emoción, imposible. Nada de nada. Se va a portagayola en el cuarto, aguanta un parón espeluznante. El toro es bravito pero flojo, renquea de atrás. Dándole distancia, la faena va a más, logra ligar algunos muletazos con temple y estética pero lo estropea con la espada. Minuto de silencio en memoria de Víctor Barrio PALOMA AGUILAR Gonzalo Caballero, al natural con el sexto toro de José Luis Pereda PALOMA AGUILAR A portagayola Intenta Fandiño volver al puesto que ocupó, por su valor y por la rotundidad de sus estocadas. No es fácil: al no ser un diestro de pellizco necesita mantener absolutamente tenso el resorte de la voluntad, que, con los años, suele ir flojeando. El segundo va bien pero, por flojo, queda corto; repite más por la izquierda y la emoción sube algo, en los naturales. En el quinto, recurre también a la portagayola para romper el hielo de la tarde. El toro se mueve pero algo rebrincado; a la vez, engancha la tela y se derrumba: ¡triste espectáculo! La tesonera labor se agradece, aunque no emocione, y la prolonga demasiado. El madrileño Gonzalo Caballero ha mostrado repetidamente un valor fuera de lo común y lo ha pagado con va- rios percances. Merece todos los resLa gente sosa no tiene la culpa de petos; en el toreo, el valor es condición serlo pero un toro soso desgracia todo necesaria pero no suficiente. Debe el espectáculo; si a eso se une la demostrar también que domifalta de fuerza, de viveza, de na las reses. El tercero se va, casta, el resultado es penoCARTEL distraído; es justo de casso. Recordando el título DE HOY ta, de fuerza, de todo. Se de Guillermo Cabrera InNovillos de la ganadería escucha una triste frase: fante, no hemos visto de Montealto para ¡Qué asco! El diestro se Tres tristes tigres sino Leo Valadez, Diego justifica, quedándose seis tristes toros sosos: Carretero y Andy quieto, pero, como el toro lo que no debe ser una coYounes, que debuta no repite, acaba aburrienrrida. do. Mata con decisión. El sexDefendiendo los toros anto, largo y alto, pesa más de cien daluces, el poeta José Luis Tejakilos más que el quinto; embiste con da remataba un soneto: con ellos, las cierta nobleza pero topa. Gonzalo se brasas son oscuras; la muerte, herentrega y la gente agradece su actitud. mosa los hombres, dioses, y los En las bernadinas finales, roza el per- toros, toros No lo hubiera podido escance. Logra un buen espadazo y da cribir si hubiera presenciado la corrila vuelta al ruedo. da de esta tarde. Posdata. Hemos visto ya, en la Feria, bastantes toros: nobles, casi todos, bravos, muy pocos. (Así están hoy las ganaderías y la Fiesta) El maestro Antonio Burgos me recuerda el sexto de Alcurrucén, Barberillo al que cuajó la gran faena Ginés Marín, y el segundo de Jandilla, Hebreo al que cortó una oreja Castella. El de los Lozano hizo regular pelea en varas pero sacó casta y fue a más, como es propio de los Núñez. El de Borja Domecq fue de largo al caballo, repitió incansable y tuvo la hermosa muerte de un toro bravo: me pareció más completo. Un toro debe mostrar su bravura en todos los tercios, no sólo en la muleta; especialmente, en el caballo. Olvidar esto es una de las causas de la actual decadencia de la casta.