Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 OPINIÓN LLUVIA ÁCIDA PUEBLA MARTES, 30 DE MAYO DE 2017 abc. es opinion ABC DAVID GISTAU MANOS Trump saluda con la evidente intención de establecer una jerarquía masculina A gente del boxeo se saluda chocando levemente los nudillos. Es una costumbre adquirida por el saludo en el ring, con los guantes puestos que hacen imposible estrechar las manos. Ese toquecito al principio y al final de cada asalto del que dependen la cortesía y la contención de los furores: la acotación de una lucha que no ha de desbordar la campana. Yo he visto manos que salían con pretensión de upper noqueador y, al sonarles la campana en el aire, terminaban su trazado convertidas en amistoso saludo. Otras veces, hay que admitirlo, la mano hace como que no escuchó y pega fuera de tiempo. Me contaron una vez que estrecharse la mano, como el hecho de brindar para mezclar líquidos contra el envenenamiento o el saludo militar que proviene del hábito de identificarse subiendo la celada del yelmo, es una reminiscencia medieval: los antagonistas conversaban sujetándose mutuamente la mano de desenvainar para garantizarse la seguridad. Esa debió de ser una época extraordinaria para los espadachines zurdos. Lo malo es que de semejante protocolo, antaño masculino, derivó otra costumbre deliciosamente contada en mi película favorita, El hombre tranquilo Concretamente, en la escena de la taberna en la que Will Danaher quiere probar la consistencia de Sean Thornton, el forastero recién llegado al pueblo, con un apretón de manos tremebundo que además sirve de prólogo para el enfrentamiento entre ambos que vertebrará la película entera. Thornton soporta el apretón, pero después, antes de seguir saludando, pide unos instantes para que la sangre vuelva a circular. Una de las incorporaciones de Trump a la política internacional es lo que Garci, refiriéndose a según qué actor, llamaría la fisicidad No ya por ese empujón con el que se abrió espacio en la foto como en una zona de baloncesto para pillar el rebote y luego se tiró de la chaqueta como el clown cuando le sale un chorro de agua de la flor en el ojal: la verdad es que fue entero un momento sublime La fisicidad de Trump proviene sobre todo del hecho de haber devuelto al apretón de manos el sentido que tuvo en la taberna de Innisfree y que fue perdiéndose, degradado el apretón por saludos cada vez más tersos y escurridos que eran como tratar de sacar una trucha del agua con una sola mano. Trump saluda con la evidente intención de establecer una jerarquía masculina que influya en la relación toda que empieza en ese instante. Y, más allá de que algún día desarticulará por error el brazo de algún primer ministro y tendrá que metérselo en el bolso a Melania para que nadie se dé cuenta, remata su saludo a lo Innisfree con unas palmadas que parecen amistosas pero en realidad son collejas que ni las de Benny Hill. Esto va a cambiar por completo la diplomacia. De momento Macron y Trudeau, jóvenes y propietarios de otra forma de fisicidad pensada para gustar a las mujeres, le han aceptado el reto. Seguirán saludando en cuanto vuelva a circular la sangre. L COSAS MÍAS EDURNE URIARTE EL DESPLIEGUE DE LOS AVESTRUCES Por no existir, no existió ni la pitada al himno. ¿Un golpe de Estado de la Generalitat? Pues lo habrá visto el presidente E L sábado me puse delante de la tele para ver el partido de fútbol a tiempo para observar las reacciones al himno. Pude seguir el partido casi como si estuviera en el campo, los cámaras estuvieron impecables y los comentaristas siguieron perfectamente las jugadas, incluso vieron algún penalti, a favor del Barça, por supuesto, que no había visto el árbitro. Pero para lo de la pitada me tuve que fiar de mi oído y de la calidad del sonido ambiente, porque los comentaristas no se enteraron. Ni una palabra. Como si el Rey o Méndez de Vigo se hubieran tropezado en su entrada al palco, y delante de las cámaras de televisión, y los comentaristas no lo hubieran visto. ¿Pitada al himno? ¿Qué pitada? No me sorprendió el lapsus, me pareció perfectamente natural, lo habitual. Tan natural como que los comentaristas deportivos muestren siempre su preocupación por los pitos a Piqué en los partidos de la selección y pidan respeto a los bronquistas, pero jamás se enteren de las barbaridades que sueltan en los campos a jugadores como Cristiano Ronaldo. Natural, también. No es que quieran eliminar la política de los partidos de fútbol, condescendiente suposición, es que quieren eliminar la política que pueda molestar a los nacionalistas catalanes. Después, a lo largo del partido, creí vislumbrar una bandera nacional entre los aficionados culés, pero me dije que no podía ser, que eran imaginaciones mías, que era imposible que hubiera un valiente de esas dimensiones. Que para eso se requería del valor de Joselito Adame, al que más o menos a la hora del inicio del partido pude admirar en diferido en Movistar Toros, cuando entró a matar sin muleta al sexto de la tarde en Las Ventas. Impresionante Adame, como los culés con las banderas nacionales en el Calderón, que resulta que sí, que había algunos, como confirmó al día siguiente en este periódico Tomás González- Martín. Y qué decir de los culés que sacan la bandera nacional en el Nou Camp, suponiendo que haya alguno, que es más que dudoso. Entre otras cosas, porque les envía Colau a la Policía a retirársela, como hizo con las pegatinas de banderas nacionales hace poco en Barcelona. Y en este ambiente los hay que llaman cobarde al presidente del Gobierno porque, dicen, no toma medidas. ¿Medidas contra qué, si no existe problema alguno para el resto del país? Por no existir, no existió ni la pitada al himno. ¿Un golpe de Estado de la Generalitat? Pues lo habrá visto el presidente, porque nadie más se ha enterado. El PSOE sigue con lo del diálogo, la plurinacionalidad y la reforma federal de un Estado que ya es federal. Los de Podemos se dedican a retirar banderas nacionales de Barcelona y a hacerse cada día más independentistas. Y Albert Rivera pide dar una patada democrática al procés en las elecciones, sin percatarse tampoco, al parecer, del plan de golpe de Estado previo. El Gobierno ha denunciado el plan de golpe de Estado y ha anunciado que va a aplicar toda la ley. Pero corre el riesgo de que le llamen paranoico, como a mí por haber escuchado la pitada al himno el sábado pasado. Pero si no existió... Se han desplegado los avestruces, como es habitual. Todos con la cabeza a ras de suelo, en modo arbusto, para pasar desapercibidos. Que no se molesten los nacionalistas catalanes, que te la juegas. En el Calderón, en el Nou Camp y en cualquier esquina. ¿Que se consuma el golpe de Estado? Pues Rajoy tendrá que llamar a Joselito Adame y a sus émulos del Calderón para que le apoyen porque el país está en modo avestruz. Hasta que pase el toro.