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ABC JUEVES, 25 DE MAYO DE 2017 abc. es internacional INTERNACIONAL 31 DE LEJOS El Papa Francisco conversa ayer con Donald Trump PEDRO RODRÍGUEZ LA SEMANA SANTA DEL PRESIDENTE E REUTERS stados Unidos es uno de los países más fervorosos del mundo. Ese llamativo nivel de espiritualidad, vinculado a la intensa competencia entre diferentes credos, arranca desde el mismo momento de su fundación anglosajona. Un nacimiento monopolizado por ultra ortodoxos los llamados puritanos que se consideraban perseguidos religiosos y que en el Nuevo Mundo aspiraban a crear una sociedad basada literalmente en la Biblia. A pesar de una historia bastante ejemplar a la hora de separar religión y política, los presidentes de Estados Unidos siempre han tenido que medirse con la fe. Y no solo cuando terminan sus alocuciones diciendo cosas inimaginables en otras latitudes como God bless you and may God bless the United States of America. En ese contexto, Donald Trump destaca como uno de los ocupantes de la Casa Blanca más alejado de lo espiritual, salvo los guiños del inevitable oportunismo electoralista. Nominalmente presbiteriano, la mayor influencia religiosa en el historial de Trump quizá sea también la más nociva. Él mismo ha reconocido el impacto que le causaron los sermones de Norman Vincent Peale, un famoso pastor de Nueva York que en 1952 publicó el bestseller titulado El poder del pensamiento positivo Conocido como el vendedor de Dios Peale fundó una especie de culto facilón de auto- ayuda, basado más que nada en cultivar la confianza en uno mismo. Teología del ensimismamiento en la que Donald Trump habría alcanzado el estatus de santo patrón. Para suplir todas estas carencias, su primera gira internacional como presidente de Estados Unidos se ha convertido también en un curso intensivo en religiones monoteístas al pasar por los epicentros del cristianismo, el judaísmo y el islam. Con diferencia, la práctica más discreta pero aleccionadora seguro que ha sido el encuentro en el Vaticano con el Papa Francisco. Recuerdo que mi tocayo Pedro Corral en otra vida corresponsal de ABC en Roma me solía insistir en que el Santo Padre siempre habla por todos aquellos que no tienen voz