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12 OPINIÓN VIDAS EJEMPLARES PUEBLA JUEVES, 25 DE MAYO DE 2017 abc. es opinion ABC LUIS VENTOSO LOS DILETANTES ¿Acaso el atentado se cometió en nombre del cristianismo o la democracia? NTEAYER un amigo me mandó un guasap poco reproducible, molesto porque en un desayuno televisivo una tertuliana del más correcto progresismo buenista se quejaba de que el atentado de Mánchester nos duele más que los de Bagdad o Basora. No me sorprendió. En España abundan los exquisitos diletantes que se avergüenzan o abjuran de su país, o que se abstienen de reivindicar la vigencia de los valores europeos (la raíz cristiana, la democracia, la tolerancia y la protección social del Estado) Unos principios que cimentaron lo que todavía hoy supone un oasis de bienestar en el planeta. España, un país de una calidad de vida fabulosa, la nación del primer mundo que más crece, es para ellos solo una ciénaga de corrupción y paro. Europa, que ha acogido a millones de musulmanes, líder en ayuda humanitaria, que soporta en nombre de un exquisito multiculturalismo tradiciones ajenas más que discutibles, les parece una vieja dama engreída, insolidaria y reaccionaria. Querida tertuliana: es cierto que el 87 de los atentados yihadistas se registran en países musulmanes. También es verdad, por supuesto, que la mayoría de las personas con tal credo son gente normal y sana. Pero no se puede hacer el avestruz y ocultar que los chavales inocentes despedazados en Mánchester han sido asesinados en nombre de un fanatismo religioso muy concreto: el islamismo radical, que no tiene su origen en las cátedras de filosofía de París, Berlín o Madrid, sino en los países musulmanes, con un proselitismo sufragado en origen por ilustres monarquías petroleras, dentro de la guerra civil secular de suníes y chiíes. Tampoco se puede ignorar que cuando se produjo el atentado contra Charlie Hedbo una encuesta de la BBC reveló que el 27 de los musulmanes británicos sentían algún tipo de simpatía por la matanza en la revista sacrílega Ningún cristiano, ni el más integrista, mataría a niños al albur en nombre de una guerra santa. Porque nuestra religión pasó por el tamiz de la Ilustración, evolucionó. El Islam no. Sigue con un pie en el Medievo. En la mañana en que el mundo se dolía conmocionado por la masacre de Mánchester, en el prolífico Twitter de Pablo Iglesias abundaban sus comentarios sobre su moción de censura, una patochada para hacerse propaganda. Sobre el atentado solo escribió una frase a vuelapluma: Nuestra solidaridad con las víctimas del atentado en Mánchester. Frente al terrorismo: Estado de derecho, democracia y derechos humanos Tal fue la aséptica valoración de un tipo que adula al brazo político de ETA, pero que jamás se ha acordado de sus muertos. No había en su cita ni una palabra de condena al yihadismo que causó la matanza inglesa (y las de París, Madrid, Bruselas, Niza, San Petersburgo, Estocolmo, Berlín, Londres... Iglesias, español, madrileño de buena familia de clase media, es también un tipo que se dedica a abrazar y dar aire a los golpistas que quieren romper su país. El jefe de Podemos ya no es un tertuliano llamativo con púlpito en la tele. Es un político dañino, con un compás moral atrofiado, al que convendría desenmascarar como lo que ha elegido ser: un miserable instalado en la frivolidad del eterno adolescente. A CAMBIO DE GUARDIA GABRIEL ALBIAC CRUZADOS TODOS La edad de los asesinados seguirá bajando. Para el soldado de Alá es lo más rentable H EAVY metal en París, 2015. Pop infantil en Mánchester, 2017. La edad de las víctimas buscadas baja vertiginosamente. No hace falta el don profético para saber que los objetivos islamistas tenderán, cada vez más, a ser las guarderías. Hemos matado a vuestros hijos no es sólo la exhibición obscena de una barbarie primitiva. Es la proclama coherente de quien posee la certeza santa de que su enemigo no es humano. Y que, por tanto, exterminar a sus crías antes de que crezcan no es más que consumar una indiferente economía en el esfuerzo. Así se hace con las camadas excesivas de animales incómodos. Y los cruzados no son, para un islamista, humanos bajo ningún concepto. Son bestias cuya sola existencia ofende a Alá. No hay obstáculo moral para darles esa muerte que merecen. ¿Es una lectura extrema del Corán? Lo es. Extrema en su literalismo. Con la gracia y el apoyo de Alá, un soldado del Califato logró colocar artefactos explosivos en medio de una reunión de cruzados en la ciudad británica de Mánchester, como venganza de la religión de Alá, contra el esfuerzo por aterrorizar a los musulmanes y en respuesta a sus transgresiones contra la tierra de los musulmanes En el comunicado con el cual el Daesh reivindica la matanza de Mánchester, resuenan las paráfrasis coránicas: Combatid a los que no creen en Alá ni en el día final, a los que no declaran ilícito lo que Alá y su Profeta han declarado ilícito; a los que, entre las gentes del Libro, no practican la religión (Corán 9, 29) Los artefactos explosivos especifica la reivindicación del Estado Islámico fueron detonados en el escenario de un concierto desvergonzado, resultando muertos treinta cruzados y otros setenta heridos. Y lo que viene a continuación será más grave contra los adoradores de la Cruz y sus aliados, con el permiso de Alá y con todas las alabanzas debidas a Alá, Señor de la creación O, en la versión primigenia, la del Libro: Si no os lanzáis al combate, Alá os castigará con castigo doloroso (Corán 9, 39) porque Alá ha comprado a los creyentes sus personas y sus bienes para darles el Paraíso a cambio. Ellos combaten en el camino de Alá; matan y son matados (Corán 9, 111) Matad a los politeístas, en cualquier lugar en donde los encontréis (Corán 9, 5) no sois vosotros quienes los matáis, Alá los mata (Corán 8, 17) Combatid, pues, a los siervos de Satán (Corán 4, 76) Porque el combate os ha sido prescrito... Alá sabe; vosotros no sabéis (Corán 2, 216) No hay, probablemente, religión que no haya tenido su momento de barbarie. Es lo que, hace más de dos mil años, formulaba el gran Lucrecio en su De rerum natura: A tantas desdichas puede llegar a conducir una religión Pero tiempo, historia y sabiduría permiten sosegar los atávicos salvajismos. Hoy, con epicentro logístico y mitológico en la franja de apenas un kilómetro por dos en torno a Mosul, el Estado Islámico perpetúa las formas más criminales de la teocracia. No bastará su total borrado militar para extinguir el crimen. La semilla de la matanza ha sido ya expandida sobre Europa. Y la guerra será larga y dolorosa. Y no habrá en ella distinción entre cruzados adultos o niños. Pero hay que cerrar militarmente ese Califato que Obama propició con la retirada de sus tropas. Y acometer la larga y devastadora lucha contra sus metástasis. Heavy metal en París, 2015. Pop infantil en Mánchester, 2017. La edad de los asesinados seguirá bajando. Para el soldado de Alá es lo más rentable.