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ABC VIERNES, 19 DE MAYO DE 2017 abc. es ABCdelOCIO 59 Adivina quién viene esta noche DÉJAME SALIR Series y películas sobre el racismo Dirección: Jordan Peele. Intérpretes: Daniel Kaluuya y Allison Williams OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE DJANGO DESENCADENADO DE TARANTINO QUERIDOS BLANCOS ÉXITO DE NETFLIX como Doce años de esclavitud de Steve McQueen o Django desencadenado de Quentin Tarantino, sino que hablan de una experiencia cotidiana que en vez de irse dejando atrás parece haberse reanudado tras unas décadas de conquistas civiles que parecían irrenunciables. En este contexto, no deja de ser irónica la rememoración esta pasada temporada del caso de O. J. Simpson por partida doble en un documental y una miniserie de ficción, ambos memorables: un caso de asesinato tan claro que parecía ganado para la fiscal se revirtió cuando el astuto abogado defensor convirtió a Simpson, un ídolo deportivo millonario con nulo historial de defensa de su comunidad, en presunta víctima de una conspiración policial del departamento de Los Ángeles, cuatro de cuyos miembros acababan de apalear a Rodney King, uno de los casos que reabrió la brecha racial en EE. UU. N o estamos en la América de Spencer Tracy, pero el arranque de esta historia tiene un refilón con aquella de Sidney Poitier cuando iba a una cena de presentación de los padres de su novia blanca. Aquí, el joven negro es fotógrafo y los padres de su blanquísima novia son un producto perfecto de la América post Obama... no tendríamos, pues, que estar precavidos por encontrarnos ni ante un planteamiento nuevo del racismo ni, mucho menos, ante un thriller surrealista. Pero es lo que hay: mucho humor interracial y unas dosis de intriga tremenda y fresca dentro de ese cajón de sastre que es el cine de terror. El espectador vive la película junto a Chris, hombre sensato y que sabe acomodarse a las molestias (toquecitos, miraditas, consideraciones sin malicia) que los blancos precisamente no racistas les ocasionan a los de su raza, y nota toda esa presión artificial que le envuelve en un fin de semana digno de Ben Stiller, pero con otro tipo de gracia. Cuando la molestia se transforma en perturbación y tensión, la película se adentra de modo interesante en el género que la espera: no es exactamente el de terror (prohibido asustar) sino en algo más cercano a la pesadilla kafkiana. Pero sin abandonar nunca el hilo que la ata a la comedia. Por eso Déjame salir es ingeniosa, socialmente polémica, fresca como thriller o fantasía, aguda en su visión y comentario, inquietante, y desde luego entretenida y divertida. Es la primera que hace el director Jordan Peele y demuestra un enorme talento en combinar líquidos y géneros, en modular la voz para tratar el racismo de modo inteligente, para aterrar sin asustar y para mostrar un cortecito transversal de los últimos impulsos de esa sociedad que no dejamos de mirar ni criticar. De esclavos a estereotipos en la ficción A. WEINRICHTER En los últimos años, las series y el cine han profundizado en una de las heridas abiertas que sigue escociendo en la sociedad estadounidense. Un ejemplo es la producción de Netflix Queridos blancos (basada en el filme independiente Querida gente blanca que transcurre en una ficticia universidad perfectamente integrada y con un rector negro; pero no solo interroga los prejuicios blancos sino las diversas formas de vivir su identidad racial, cultural, sexual, de los estudiantes de color. Incluso una serie más amable como Black- ish se adentra en los prejuicios a los que aún deben hacer frente una acomodada pareja de padres trabajadores, de una manera que no se recuerda en otras series de familias negras de clase media o alta, como la de Bill Cosby o El príncipe de Bel- air Esta nueva sensibilidad sobre la propia identidad muestra un racismo que ya no es el de los linchamientos y la segregación, que han evocado también hace bien poco películas American Crime sobre O. J. Simpson guerras, de Vietnam a Irak, han propiciado películas en las que los soldados muertos regresaban en forma de vampiro o de zombi... Del Blaxploitation a Obama La cuestión racial, la gran forma de alteridad de la sociedad americana, se ha expresado de forma casi paródica en ese drácula negro que fue Blácula y de forma casi revanchista en los héroes urbanos (y heroínas como Pam Grier) del ciclo de blaxploitation de los años 70. Déjame salir es más original, al proponer una variante racial de la premisa de Las mujeres de Stepford (1975) aquella respuesta dentro del género fantástico al rencor que provocaba el feminismo tiene ahora digna descendencia en esta alegoría sobre una forma de explotación racial que algunos hombres blancos no temen resucitar. Además, los numerosos casos de violencia excesiva que la Policía parece aplicar con preferencia a los ciudadanos de color no mejoran el panorama. Una serie televisiva reciente cuyo solo título, Queridos blancos ya resulta bastante desafiante, hace girar toda su primera temporada sobre uno de estos casos: dos policías irrumpen Chris descubre que la familia de su novia tiene una sirvienta negra ABC en una ruidosa fiesta juvenil mixta y directamente piden que se identifique, encañonándole, a un chico negro cuyos dientes empiezan visiblemente a rechinar de miedo y de ira. La propia Déjame salir alude en su climax a esta forma de discriminación, cuando el héroe negro a punto de librarse de los villanos ve llegar un coche de Policía... ¿qué posibilidades tiene de decir aquello de esto no es lo que parece? O. J. Simpson era, como Will Smith o Denzel Washington en el cine, una figura por encima de su condición racial, una suerte de American God Pero por debajo de ellos, los meros mortales de color tienen otros problemas. De ahí la pertinencia de Déjame salir y lo atrevida que resulta la forma que tiene de transmitir su mensaje.